Usain Bolt, el reinventor del atletismo mundial

Usain Bolt es el hombre más rápido que ha visto la humanidad, y cada vez que aceleraba estaba no solo más cerca del triunfo deportivo, sino que elevaba la popularidad de la disciplina base en los Juegos Olímpicos, las ganancias de sus patrocinadores, los ratings de televisión y los límites de las personas.

Todo eso mientras se opacaba, al menos hasta ahora, la trampa y el dopaje que rodeaba a este deporte antes de su aparición.

Bolt, nacido en Jamaica, en la Parroquia de Trelawny, llegó al atletismo mundial cuando el escenario estaba lleno de patrocinadores y dinero, y lo supo capitalizar desde que figuró en el Campeonato Mundial Juvenil de 2002, donde ganó los 200 metros y el relevo 4x100.

Su primera aparición olímpica fue en 2004, donde se lesionó en un heat de 200 metros. Era entonces una promesa del deporte que cuyas portadas eran el caso Balco, una trama en la que la Agencia Antidopaje de Estados Unidos identificó la sustancia THG, un esteroide sintético desarrollado por el laboratorio Balco y usado por Marion Jones, la velocista más exitosa del momento que en 2005 reconoció la culpa y devolvió sus medallas medallas ganadas en Sydney 2000. El padre de su hijo, el también velocista Tim Montgomery y poseedor del récord mundial de 100 metros, también fue suspendido y sancionado.

Embarrado el atletismo y sin figuras de alta gama llegaron los Juegos Olímpicos de 2008, donde emergió la leyenda Bolt. Implantó los récords mundiales de 100 y 200 metros, y ganó el relevo 4x100 que años más tarde le fue retirado por el dopaje de su compañero Nesta Carter. En esos Juegos, al otro lado del mundo, también se consolidó la figura de Michael Phelps, ganador de ocho medallas de oro, una pareja que en los siguientes dos Juegos Olímpicos marcarían el rumbo del deporte.

Bolt repitió sus tres oros en Londres 2012 y se convirtió, de acuerdo a Kurt Badenhausen, de Forbes, en un ícono de consumo al nivel de Michael Jordan. Y es que los números alrededor de Bolt fue detonadores en su último ciclo olímpico para llegar a Río de Janeiro, para cuando cobraba entre 400 y 500 mil dólares por presentarse en las pruebas de la Liga Diamante. Los organizadores siempre reconocieron que era caro, pero su presencia podría significar hasta 10 mil personas más en el evento. La Liga Diamante pagaba 10 mil dólares por ganar. Él ya había cobrado 40 veces más por asistir.

Convertido ya en un fenómeno, llegó a los Juegos de Rio para ser el primer hombre que ganaba en tres ocasiones los 100 y 200 metros planos, sumar ocho oros en la historia olímpica y 14 medallas en Campeonatos Mundial. Se convirtió en el héroe que necesitaba el deporte olímpico y mundial, su imagen generó campañas internacionales y en 2017, cuando terminó tercero en el Mundial detrás de los estadounidenses Justin Gatlin y Christian Coleman, las portadas volvieron a ser para Bolt.

Bolt, seguidor del Manchester United y quien hoy cumple 35 años, se retiró y asumió el reto de volverse futbolista profesional. Entrenó con los Red Devils y luego recibió un contrato para jugar en Australia, pero no logró quedarse y abortó la misión, pero su imagen también generó dividendos para el desconocido equipo Central Coast Mariners.