Cómo evitar la fatiga al correr

Las preparaciones adecuadas para evitar el agotamiento muscular. Freepik

La fatiga muscular es uno de los motivos que más impacta negativamente en nuestro rendimiento deportivo a la hora de correr. Incluso, es uno de los motivos que muchas veces nos imposibilita de terminar una carrera. Sucede porque nuestros músculos trabajan a partir de un proceso de contracción y relajación, este proceso se repite generando la fuerza motora necesaria para el desplazamiento corporal. Es justamente ese proceso lo que la fatiga múscular perjudica, y está relacionado con la liberación y acumulación de iones de calcio en las fibras musculares.

A la hora de hablar de las causas y síntomas de la fatiga muscular, debemos entender que este problema ocurre en función del agotamiento de nuestros recursos energéticos y la acumulación de ácido láctico en los músculos. No obstante, hay algunas precauciones que un runner puede tener en cuenta antes de correr, para retrasar la aparición de la fatiga. Pero hay que tener bien claro que cualquier carga excesiva de ejercicio, o sea, más allá del alcance límite de tu tolerancia muscular máxima, provocará las tan dolorosas fatigas. Por eso, la mejor solución es estar preparados adecuadamente y básicamente conocer nuestros propios límites. También hay factores que influyen en la aparición temprana de la fatiga, como mala alimentación, falta de sueño, técnica incorrecta al correr, no hacer diversos tipos de entrenamiento, enfermedades como anemia, el consumo de ciertos medicamentos, consumo abusivo de drogas, tabaco o alcohol, o como dijimos esfuerzos intensos sin una adecuada recuperación o sin la preparación necesaria.

Por todo esto, para hablar de prevención de la fatiga debemos primero establecer objetivos y planificar nuestros entrenamientos, además de mejorar la técnica, descansar y nutrirse bien, fortalecer nuestra musculatura con ejercicios específicos y recurrir periódicamente a masajes deportivos. También ayuda mucho llevar a diario una buena hidratación, así como calentar y estirar correctamente.

¿Cuáles de estas prácticas ya incluyes en tu rutina diaria?