Por qué debemos entrenar la propiocepción

La capacidad de detectar diferentes alteraciones en nuestro cuerpo. ESPN Run

Para algunos profesionales de la salud la propiocepción es considerada como el sexto sentido, por ser la capacidad de detectar la posición de nuestro cuerpo en el espacio.

Un gran ejemplo sería identificar la posición de nuestro codo (estirado o doblado) sin necesidad de mirarlo. Debemos tomar en cuenta que casi todos nosotros tenemos la visión como sentido dominante sobre el resto. Utilizamos nuestros ojos para poder relacionarnos con las personas y el medio ambiente, para realizar tareas, distinguimos comportamientos e incluso para estimular otros sentidos, como el gusto y el tacto.

Lo que rara vez nos damos cuenta es que también usamos la visión para el equilibrio, ya que con ella nos mantenemos alineados mientras caminamos, permanecemos erguidos de pie e incluso cambiamos nuestro cuerpo debido a los desequilibrios externos. Si lo dudas, levántate de la silla y ve a un lugar con un poco más de espacio. Párate con los pies mirando hacia delante, pero deja un pie delante del otro, apóyate en las puntas de los dedos, mantén las rodillas rectas y los pies como si estuvieran en la misma línea.

Si te las arreglaste para mantener el equilibrio, felicitaciones. Ahora, es el momento de cerrar los ojos. Si lograste mantenerte equilibrado, probablemente tengas una propiocepción bien desarrollada. No quiere decir que no uses la visión para la misma función, pero sin duda tienes una buena capacidad de separar y delegar bien las funciones de tu cuerpo de acuerdo a la situación.

Un propiocepción bien desarrollada es capaz de detectar alteraciones en las tensiones musculares y de ligamentos, identificando así la posición de los huesos, enviando esta información a nuestro cerebro y esto, a su vez, mandará una respuesta ante estos estímulos. Un ejemplo muy práctico es lo que sucede cuando estamos corriendo y de repente pisamos un agujero no deseado, torciendo los tobillos.

En este caso, habrá una repentina elongación de fibras de algunos tejidos (músculos, tendones, ligamentos, piel, etc.) de un lado del tobillo. Este repentino estiramiento se entiende por el cuerpo como un potencial mecanismo de lesión y por lo tanto, la respuesta muscular inmediata es contraerse para tratar de evitar lo peor. Además, hay una señal que se envía al cerebro, haciendo que responda enviando otros músculos a contraerse o relajarse, a fin de excluir aún más la posibilidad de una lesión.

Además de nuestros cinco sentidos, la propiocepción puede también desarrollarse, mejorando los mecanismos de respuesta de nuestro cuerpo contra diversas situaciones, como correr en tierra, senderos, caminar en la oscuridad o caminar en calles irregulares. Hay ejercicios caseros que pueden ser realizados diariamente como el del tercer párrafo, o caminar en una línea recta en el suelo con los ojos cerrados, hacer equilibrio encima de una pelota, hacer ejercicios en el trampolín, caminar descalzo sobre una superficie irregular, o incluso tratar de caminar lentamente en medio de una habitación desordenada y sin luz, sin hacer ruido (que es el mejor de todos los ejercicios).

Estudios han demostrado la pérdida del equilibrio a medida que envejecemos, por lo que hay un mayor número de personas mayores que sufren caídas constantemente, además de dolencias directamente relacionadas con el equilibrio, como la laberintitis. El hecho es que somos cada vez más influenciados por la visión, dejando de lado los otros sentidos y capacidades sensoriales. Por lo tanto, una buena idea es entrenar estas capacidades con ejercicios específicos de forma regular, como lo hacemos para mejorar nuestra resistencia o velocidad.

¿Qué tanta percepción tienes de tu cuerpo?