La fugaz pero exitosa carrera del Halcón García

Salvador García Twitter/@EnriqueRosadoM1

Nacido el 1° de noviembre de 1962 en Ciudad de México, Salvador García es uno de los maratonistas latinoamericanos más gloriosos de la historia. Especializado en carreras de fondo, se dio el gusto en la temporada 1991 de ganar nada menos que la maratón de Nueva York, y con un tiempo de 2:09:28, siendo el primer mexicano en ganar esta carrera. Al año siguiente ganó la maratón de Róterdam en un tiempo de 2:09:16, en lo que sería su mejor marca personal.

Conocido popularmente como "el Halcón", tuvo una fugaz pero exitosa carrera deportiva, consiguiendo en apenas 5 temporadas un total de 6 victorias y 2 segundos puestos en prestigiosas maratones internacionales. García comenzó a inscribir su nombre en el deporte en el año 1988, cuando aún con 25 años de edad fue segundo en los 42k de Houston, Estados Unidos, con un impresionante crono de 2:11:50. Meses después, y aún en el mismo año ganó su primer maratón y lo hizo de local, cuando paró los cronómetros en 2:19:02 en el Maratón de Ciudad de México. Después de eso ganó en Estados Unidos los maratones de New Jersey 1989 (2:10:47) y el de Long Beach, California, en 1990 (2:15:21).

En el mismo año debutaría en el Maratón de New York con un sorprendente segundo puesto en 2:13:19. La temporada 1991 lo vería revalidando su título en el maratón californiano de Long Beach (2:16:08) y luego ganando la mencionada Maratón de New York. Sus éxitos se extenderían a la temporada 1992 cuando subió al primer puesto del podio en el Maratón de Rotterdam, Países Bajos, con un tiempo de 2:09:16.

La fama y reconocimiento no tardaron en llegar. Luego de su resonante triunfo y siendo en ese entonces soldado del ejército mexicano, se hizo acreedor a una alta suma de dinero y un lujoso automóvil por haber ganado el primer lugar en New York. Con ello adquirió una casa en el Ocotal, cerca del Desierto de los Leones, en cuya fachada figura un ambicioso castillo. Los honores no se limitaron al aspecto económico. Fue nombrado el mejor atleta del año en que conquistó la gloria.

En el ejército, su mérito deportivo lo llevó a ser ascendido al grado de sargento, aunque también se ganó la admiración del expresidente Carlos Salinas de Gortari.

De hecho, el entonces mandatario ordenó que, a su llegada de Nueva York, lo escoltara la guardia presidencial hasta las puertas de Los Pinos, que entonces era la residencia oficial, para felicitarlo personalmente. Sin embargo todo este panorama fue desapareciendo con rapidez. Su declive comenzó en Barcelona 1992, cuando además de fracasar deportivamente comenzó a envolverse en polémicas declaraciones públicas que incluyeron declaraciones explícitas de su admiración por Sadam Hussein y Adolf Hitler.