Andrew Wiggins no pisaba la NBA en 2014 y ya era canjeado a los Minnesota Timberwolves, organización la cual no hacía los playoffs desde 2003-04.
No precisamente la mejor manera de comenzar tu carrera.
Wiggins, un súper prospecto que venía de un 'one and done' con Kansas en NCAA, fue elegido en el primer turno del draft de ese mismo año por los Cleveland Cavaliers, que se alistaban para una segunda etapa con LeBron James.
No obstante, los 'Cavs' utilizaron esa selección para formar parte de un triple cambio, y enviar al canadiense a los T-Wolves, por el entonces estelar ala-pívot, Kevin Love.
En cuestión de semanas, Wiggins pasó de poder coincidir con uno de los mejores jugadores en la historia de la NBA, a unirse a una cultura perdedora. Son cosas que no se pueden controlar.
Además, Minnesota apostaba a que las cosas cambiarían con él. Era la persona encargada de ser el futuro rostro de franquicia junto a Ricky Rubio y Zach LaVine.
Las cosas no siempre salen como uno predice. Y, tras cinco temporadas y media, los T-Wolves optaron por traspasarlo.
Siempre se esperó que Wiggins fuese la principal voz ofensiva de unos Timberwolves que tuvieron que esperar hasta Anthony Edwards y Karl-Anthony Towns para dejar de añorar los tiempos de Kevin Garnett.
Wiggins nunca encontró la situación ideal en Minnesota, y su eficiencia sobre la duela iba en picada. Hasta que llegaron los Golden State Warriors en febrero de 2020.
Los Warriors -post Kevin Durant- adquirieron a Wiggins y un turno de primera ronda, que terminó por convertirse en Jonathan Kuminga, a cambio de D'Angelo Russell y otros jugadores de rol. Fue aquí donde comenzó la verdadera reconstrucción de Golden State.
Dos años después, Wiggins encontró su mejor versión y fue seleccionado como iniciador en el Juego de Estrellas de la NBA, su primero. ¿La razón? Ha maximizado su rol. Por años, el canadiense era malinterpretado como un anotador principal.
En la actualidad, como tercera o cuarta opción -por detrás de Stephen Curry, Klay Thompson y Jordan Poole- Wiggins registra mejores sus porcentajes de tiro y menos pérdidas de balón en su carrera. Es un gran defensor, igualmente, como quedó demostrado ante Luka Doncic y los Dallas Mavericks en la ronda anterior. Como dicen por ahí, menos, es más.
No es fácil ser eficiente como jugador de rol. Ahora Wiggins se ha convertido en un extraordinario jugador, con los compañeros y sistema adecuado.
"Creo que el cambio que hicimos por Wiggins es la llave de todo esto", dijo el entrenador Steve Kerr en vísperas de la Final ante los Boston Celtics. "No estaríamos acá sin Wiggins, agregó.
De hecho, aun en la derrota en el Juego 1, Wiggins aportó 20 puntos y limitó a Jayson Tatum a 1-7 desde el campo como su defensor principal, según ESPN Datos. Añadió tres bloqueos.
Con 27 años, le queda un año de contrato de $33.6 millones por campaña que firmó con su anterior equipo, los Wolves. Será agente libre en julio de 2023.
Pase lo que pase, ha sido un negocio redondo aquella transacción que hizo el presidente de operaciones del equipo, Bob Myers.
No simple por el mero hecho de adquirir a Wiggins e identificar a Kuminga, sino desde antes. Recordemos que Wiggins arribó vía cambio por la pieza de Russell quien, a su vez, llegó en un 'sign and trade' desde Brooklyn, a donde finalmente recaló Durant.
Los Warriors tienen un rating neto de 4.6 con Wiggins en cancha. Sin él en la temporada, registraron 2.8. El rating neto es el valor ofensivo menos el rating defensivo. También puede definirse como cuán mejor o peor es un equipo, cuando un jugador específico está en la duela.
Wiggins ha mejorado a los Warriors en este segundo 'run'. Este domingo, Golden State y Boston disputan el Juego 2 de la Final. Los Warriors son el primer equipo desde el Heat en 2013, en perder el Juego 1 de las Finales en casa, y el cuarto en las últimas 25 temporadas.
Es la peor derrota de este tipo desde 1974, y empató el tercer peor lugar en la historia de la NBA, añade ESPN Stats & Information.
Mirando atrás, el cambio de puede considerar como uno de los más importantes en la última década.
De posiblemente dejar ir gratis a Durant, a adquirir a Russell como pieza de cambio y traer a Wiggins. Un iniciador y pieza clave en un equipo que aspira al cetro. Esa es la definición de transacción exitosa.
¿Qué hubiese pasado si, de no ser cambiado a Minnesota, jugaba con James en Cleveland? El famoso mundo paralelo. Lo que verdaderamente importa ahora es que Wiggins, en mejor lugar no puede estar.
