El futuro de Bill Belichick entrenando a los Patriots: ¿Qué sigue?

A UN MES de que finalice la temporada regular de la NFL de 2023 y de que varios equipos comiencen a buscar nuevos entrenadores, una posible vacante se perfila como más histórica y significativa que todas las demás.

Me refiero, por supuesto, a los New England Patriots. La última vez que cambiaron de entrenador en jefe fue hace 24 años, cuando dejaron atrás a Pete Carroll y lo reemplazaron con Bill Belichick, quien pasó a reescribir la historia de la NFL.

Belichick ha ganado un récord de seis títulos de Super Bowl como entrenador de los Patriots, dominando la era del tope salarial de maneras sin precedentes. Después de tener marca de 5-11 en su primera temporada en New England, Belichick tuvo marca de 11-5 en el Año 2 y ganó el Super Bowl después de que Tom Brady reemplazó a un lesionado Drew Bledsoe como mariscal de campo. De 2001 a 2019, la última temporada de Brady en New England, los Patriots promediaron 12.2 victorias en la temporada regular y terminaron 30-11 en la postemporada, incluido 6-3 en Super Bowls.

Pero desde que Brady se fue, Belichick, de 71 años, no ha podido hacer la fórmula funcionar. Los Patriots tuvieron marca global de 25-25 en los primeros tres años después de Brady, jugando sólo un partido de playoffs (y perdiendo por 30 puntos) en ese lapso. Esta temporada, los Pats tienen marca de 3-10 después de la victoria del jueves por la noche contra los Pittsburgh Steelers, empatados en el segundo peor lugar de la NFL detrás de los Carolina Panthers, que despidieron a su entrenador Frank Reich hace dos semanas.

Drafts improductivos, decisiones de personal cuestionables y la imposibilidad de convertir a Mac Jones, seleccionado en la primera ronda de 2021, en un mariscal de campo franquicia se encuentran entre los factores que han contribuido a la peor temporada de los Patriots en más de dos décadas. Y ya sea por decisión del propietario del equipo, Robert Kraft, de seguir adelante, por decisión de Belichick de alejarse o por decisión mutua entre las dos partes, existe una creciente creencia en la NFL de que alguien además de Belichick entrenará al equipo en 2024.


ESTA NO ES una tarea fácil para Kraft. Belichick no sólo es el entrenador en jefe, sino también el gerente general. Desde su contratación, ha sido quien toma las decisiones finales sobre los movimientos de fútbol americano del equipo en la agencia libre, el draft y el mercado comercial. Reemplazarlo probablemente requeriría que Kraft hiciera dos contrataciones importantes: un entrenador y un gerente general.

También requeriría cierta delicadeza a la hora de presentar públicamente la salida de Belichick. Estaba cubriendo a los Miami Dolphins cuando dejaron atrás a Don Shula, a los New York Yankees cuando dejaron atrás a Joe Torre y a los New York Giants cuando dejaron atrás a Tom Coughlin. En cada uno de esos casos, la decisión no fue anunciada como un "despido". Cada uno de esos individuos había logrado demasiado y se había convertido en una parte demasiado importante de la historia de la franquicia como para que el equipo simplemente lo "despidiera".

Y en cada uno de los tres casos, quedó claro que la decisión fue elección del equipo y que el entrenador/gerente no estaba de acuerdo con ella: Coughlin rozó al pasarle por el lado al copropietario de los Giants, John Mara, sin estrecharle la mano después de terminar su conferencia de prensa, y Torre celebró una conferencia de prensa privada organizada por su propia gente fuera del Yankee Stadium, pero cada anuncio fue acompañado por al menos algún intento por parte del equipo de honrar los logros del hombre en lugar de simplemente echarlo sin contemplaciones.

Esta es mi expectativa sobre lo que sucederá al final de la temporada en New England, basada en múltiples conversaciones con personas dentro y alrededor del edificio. No se equivoquen: está feo ahí ahora mismo. Las personas con las que he hablado en la organización pintan un panorama miserable. Los Patriots no sólo han estado perdiendo: en general, no han sido competitivos a la ofensiva. Están promediando 12.8 puntos ofensivos por partido. En sus tres juegos antes de la victoria del jueves por la noche por 21-18, habían limitado a sus oponentes a 10 puntos o menos, y habían perdido los tres. Y antes de la muy necesaria victoria del jueves pasado en Pittsburgh, fuentes en New England describían la atmósfera como "sombría" y "deprimente".

Después de la derrota de la Semana 13 por 6-0 ante Los Angeles Chargers, y con el próximo juego programado para cuatro días después, Belichick celebró reuniones de personal a las 8 p.m. en las oficinas del equipo.

"Imagínese lo difícil que es motivar a una defensa a jugar después de permitir seis puntos y perder", dijo una fuente con conocimiento de la organización de los Patriots desde hace mucho tiempo.

No siempre se vio tan mal. En la temporada de novato de Jones, los Patriots tuvieron marca de 10-7 y llegaron a los playoffs. Había razones para creer que podrían hacer la transición de Brady al próximo mariscal franquicia. Pero luego Josh McDaniels se fue para tomar el desafortunado puesto como entrenador de Las Vegas Raiders, y Belichick tomó la decisión ampliamente criticada de no contratar a un nuevo coordinador ofensivo para reemplazarlo. En cambio, colocó al coach defensivo Matt Patricia a cargo de la ofensiva y al gurú de los equipos especiales Joe Judge a cargo de trabajar con los mariscales de campo.

No funcionó.

Belichick había puesto a Patricia, Judge, Jones y el resto de los jugadores ofensivos en una situación casi imposible. Los resultados incluyeron la regresión de Jones, un récord de 8-9 y más cambios en la pasada temporada baja. Trajeron de regreso al ex coordinador ofensivo de los Patriots y entrenador de los Texans, Bill O'Brien, para dirigir la ofensiva; Patricia dejó la organización y aceptó un trabajo en el cuerpo técnico defensivo de los Philadelphia Eagles, mientras que Judge permanece en el equipo en un rol diferente. Mientras tanto, Jones ha sido degradado a un rol de suplente detrás del mariscal de segundo año Bailey Zappe, quien lanzó tres pases de touchdown el jueves pero tiene un QBR de 27.2 en la temporada.


LA FRUSTRACIÓN POR el juego en la posición de mariscal de campo ha ayudado a definir esta desastrosa temporada de los Patriots. Según fuentes del equipo, hubo momentos al comienzo de la temporada en los que el cuerpo técnico pensó que Jones estaba mostrando mejoras en áreas clave, pero eso no duró. También hubo momentos en la mitad de la temporada en los que los Patriots esperaban que Zappe mostrara lo suficiente en la práctica para quitarle el puesto titular a Jones, pero no lo hizo. Y hubo un breve momento en el que el cuerpo técnico pensó que el novato no reclutado Malik Cunningham (ahora con los Baltimore Ravens) se presentaría como una opción bajo centro, al menos como alguien que podrían usar en paquetes específicos. Eso tampoco sucedió.

Belichick envió a Jones a la banca en el último cuarto de una derrota por 10-6 en la Semana 10 ante los Indianapolis Colts. Cuando el equipo regresó de su descanso de la Semana 11, Belichick dejó que Jones hiciera las repeticiones del primer equipo en la práctica durante toda la semana, incluso cuando repetidamente dijo que le había "dicho a cada jugador que estuviera listo para jugar". Jones inició el partido de la Semana 12 contra los New York Giants, pero Belichick lo envió a la banca en el medio tiempo y lo reemplazó con Zappe. Los Patriots perdieron ese juego 10-7. Zappe no mejoró, lanzó una intercepción y promedió 3.9 yardas por intento, pero las cosas habían llegado a un punto de quiebre entre el equipo y Jones.

"Creo que en este punto, existe la sensación de que no podría ser peor", dijo una fuente del equipo en ese momento.

Zappe fue titular de nuevo en la Semana 13, y los Pats fueron blanqueados por un equipo de los Chargers que había permitido un promedio de 23.5 puntos por partido. Lanzó para 240 yardas contra Pittsburgh en la Semana 14, lo que llevó a una fuente del equipo a decirme al día siguiente: "La ofensiva juega con más energía para él". Pero enfrentarán una buena defensa contra el pase de los Kansas City la Semana 15, lo que hace que las posibilidades de que continúe el impulso de la victoria sean un poco escasas.


BELICHICK PARECE CADA VEZ MÁS un entrenador sin respuestas. Los Patriots parecen destinados a una selección muy alta, posiblemente la selección número uno, en el draft rico en mariscales de campo del próximo año. No parece haber ninguna posibilidad de que ejerzan la opción de quinto año de Jones para 2025, y son uno de los equipos con más probabilidades de reclutar a un mariscal de campo en abril. La pregunta entonces es: ¿quién hará esa elección?

La respuesta en New England ha sido Belichick aparentemente desde siempre. Pero la plantilla de los Patriots refleja una persona con toma de decisiones en problemas. Abanicadas recientes de rondas tempranas con jugadores como el receptor Tyquan Thornton (Ronda 2 en 2022), el receptor N'Keal Harry (Ronda 1 en 2019), el corredor Sony Michel (Ronda 1 en 2018) y el liniero Isaiah Wynn (Ronda 1 en 2018) han dejado la ofensiva desprovista de creadores de juego. Pagar de más por receptores mediocres como Nelson Agholor no ayudó, y un canje por DeVante Parker aún dejó al equipo buscando un WR1. Dejar que el valioso receptor abierto Jakobi Meyers se fuera para firmar con los Raiders en la temporada baja de 2023 empeoró el problema. Y la línea ofensiva ya no es la que solía ser. La defensa está cumpliendo su parte del trato últimamente, pero no puede hacerlo todo.

Sin embargo, el desempeño de la defensiva podría terminar fortaleciendo el caso del coach de apoyadores y coordinador defensivo de facto, Jerod Mayo, como el presunto sucesor de Belichick. Fuentes cercanas a los Patriots creen que el plan de Kraft al comenzar esta temporada era que Belichick entrenara dos temporadas más y que Mayo asumiera el mando en 2025. Belichick entró en la temporada necesitando 18 victorias para alcanzar a Shula por la mayor cantidad de victorias en su carrera (temporada regular y postemporada combinadas) entre entrenadores de la NFL, y la idea era que podría lograrlo en dos temporadas.

Sin embargo, al ingresar a la Semana 15, Belichick sigue 15 victorias detrás de Shula y los problemas en la plantilla de los Patriots hacen difícil imaginar que llegue allí en el corto plazo. La medida en que esta temporada se ha descarrilado, dicen las fuentes, ha hecho que Kraft se replantee todo.

Múltiples fuentes dentro y alrededor del edificio dicen que Mayo se haga cargo el próximo año es el resultado más probable, aunque otros ya no están seguros de que ese sea el camino que tomará Kraft. Mayo tendría que venderle a Kraft sobre quién estará a cargo de la ofensiva, el desarrollo del mariscal de campo y el personal. Todo eso podría suceder y funcionar a favor de Mayo, pero no parece que sea algo 100% seguro. El entrenador de los Tennessee Titans, Mike Vrabel, recientemente incluido en el Salón de la Fama de los Patriots por sus contribuciones como jugador, se encuentra entre los otros nombres mencionados en los círculos de la liga como candidato potencial para suceder a Belichick, aunque no hay indicios de que una división entre él y los Titans sea inminente. Las reglas de la NFL requieren una búsqueda completa con múltiples entrevistas, y nadie debe asumir que persisten los planes de sucesión que estaban vigentes hace un año.

Incluso una vez resuelta la cuestión del entrenador, queda la cuestión de quién será el gerente general. Kraft podría tener que realizar dos búsquedas simultáneamente, lo que significa que el proceso podría llevar tiempo e implicar vueltas y giros imprevistos.


TAMBIÉN ESTÁ la pregunta de qué cuál es el siguiente paso para Belichick.

Siempre ha sido difícil obtener detalles sobre su contrato (incluso existe la creencia desde hace mucho tiempo de que incluye una cláusula que requiere que sea el entrenador mejor pagado de la liga), pero hasta donde sabemos, no expira al final de esta temporada. Eso permitiría a los Patriots intercambiar sus derechos con otro equipo interesado por selección/selecciones de draft, como lo hicieron los New Orleans Saints en enero cuando los Denver Broncos quisieron contratar a Sean Payton. Denver le dio a los Saints su selección de primera ronda de 2023 y su selección de segunda ronda de 2024 a cambio de Payton y la selección de tercera ronda de 2024 de los Saints. Ese podría ser un marco para la rentabilidad que los Pats podrían esperar obtener en un posible intercambio de Belichick, aunque obviamente eso depende del nivel de interés que otro equipo tenga en traerlo. (También vale la pena señalar que Belichick ha sido canjeado antes. Cuando dejó a los New York Jets por los Patriots en el 2000, New England envió a los Jets una selección de primera ronda más futuras selecciones de cuarta y séptima ronda por Belichick, las selecciones de quinta ronda de 2001 y de séptima ronda de 2002 de los Jets).

Para que la posibilidad de un intercambio entre en juego esta vez, Belichick tendría que tener el deseo de continuar entrenando y aceptar cualquier acuerdo propuesto. Suponiendo que quiera igualar o romper ese récord de Shula, y suponiendo que Kraft decida que no tiene la paciencia para esperar a que lo alcance con los Patriots, Belichick tendría que encontrar otro lugar para conseguir esas 15 victorias. Y otra franquicia tendría que querer contratar al segundo entrenador de mayor edad de la liga (detrás de Carroll), quien ha tenido un récord perdedor en tres de las últimas cuatro temporadas. Si bien hay mucha especulación en la liga sobre la posibilidad de que Belichick aterrice con los Washington Commanders, Chicago Bears o Chargers, en caso de que esos puestos se vuelvan disponibles, existe una posibilidad muy real de que no resulte ser el candidato de moda que su nombre y sus logros podrían llevarte a asumir.

Mientras tanto, según todos los indicios, Belichick mantiene su legendaria concentración semana tras semana. Las personas que están en el edificio todos los días dicen que no ha hablado sobre lo que sucederá después de esta temporada, lo que cree que Kraft podría hacer o lo que cree que podría querer hacer si Kraft prescinde de él. Belichick es famoso por mantener todo privado. Diablos, acaba de pasar dos semanas sin decirle a ninguno de sus jugadores o entrenadores quién planeaba comenzar como mariscal de campo en su próximo juego. Belichick ha predicado durante mucho tiempo el mantra de que el próximo juego sea el foco, y continúa practicando lo que predica, incluso en medio de la miseria de su peor temporada.

Sin embargo, dentro de unas semanas no habrá más partidos pendientes. La temporada regular de 2023 terminará, probablemente con el peor récord que Belichick haya registrado en su carrera como entrenador en jefe. Y él y los Patriots enfrentarán algunas decisiones complejas y difíciles sobre qué hacer a continuación. Es un momento de gran incertidumbre para un hombre y una franquicia que pasaron dos décadas como la imagen de la constancia en una liga impredecible. Pero en este momento, hay crecientes indicios de que la mayor racha como entrenador en la historia de la NFL está a punto de llegar a su fin.