Starfield: Una amplia aventura de exploración espacial a la altura de lo esperado

El primer universo nuevo creado por Bethesda en 25 años cumple con las expectativas que generó su desarrollo, pero no escapó de detalles menores que desencadenaron críticas


Starfield es un Role Playing Game (RPG) que por fin ha visto la luz luego de una larga espera y con altas expectativas a cuestas, pues se trata del primer universo nuevo creado en 25 años por Bethesda Game Studios, creadores de las famosas sagas The Elder Scrolls y Fallout, así como es también una el juego más grande y ambicioso del desarrollador, con una propuesta que oferta la exploración masiva del espacio mediante un personaje que contará una historia única.

El año en el que se sitúa Starfield es el 2330. La humanidad se ha aventurado más allá del Sistema Solar, colonizado nuevos planetas y vive como una comunidad espacial, con facciones que la diferencian y de las que se puede formar parte mientras se avanza en la historia.

El relato del silencioso protagonista comienza con un nuevo trabajo como minero que termina de forma rápida, pues se encuentra con una roca que contiene un objeto conocido como Artefacto, que le provoca visiones y un posterior desmayo apenas entra en contacto con su mano. Este punto de inflexión en su cotidianidad lo lleva a atraer el interés de un grupo de exploradores que se hacen llamar Constelación, quienes buscan el conocimiento detrás de los artefactos.

Una vez dentro de la aventura, el primer elemento a resaltar es la gran cantidad de rasgos para la creación del personaje, que van desde un amplio número de trazos físicos que permiten crear a cualquier individuo (si se tiene la paciencia necesaria) hasta un basto listado de atributos para dar personalidad, trasfondos y proporcionar ventajas o desventajas tanto en habilidades como destrezas y atributos sociales.

De igual manera, la creación de naves con diversas partes para su funcionamiento resulta muy atractiva, pues invita a la imaginación del usuario a dar rienda suelta con una amplia gama de módulos, pero también a tener en cuenta las estadísticas y factores que deben equilibrarse para tener un caza o una fortaleza voladora.

Los aciertos para Starfield se mantienen con la inclusión tres opciones de cámara: en primera persona, desde el hombro y tercera persona, que se pueden intercambiar en cualquier momento del juego y enriquecen tanto la exploración como el combate. De igual manera, el juego se favorece con una jugabilidad variada y bien ejecutada, cuyo eje se centra en investigación planetaria, combate y batallas espaciales, pero lo complementa con actividades como extracción de recursos, forja de artilugios, puzzles y un sinfín de actividades secundarias.

La oferta sideral de Starfield incluye más de mil planetas, con una cantidad no especificada tanto de satélites como estaciones espaciales, en los que la flora, fauna y puntos de interés de los cuerpos celestes dependen de la estrella que orbiten y su atmósfera.

De la totalidad de dichos planetas, un puñado fue creado manualmente con propósitos narrativos, mientras que el resto fue hecho mediante generación procedural, un método para crear datos a través de algoritmos y posteriormente se desarrolló contenido manual dentro de los mismos.

En cuanto al combate, es fluido, pero la inteligencia artificial se percibe un poco irregular; por lapsos tiene estrategias para evadir y atacar, pero comete errores que permite vencer a enemigos más fuertes, como atacar a los aliados o aturdirse durante la escaramuza.

Por su parte, las batallas espaciales son un punto fuerte, pues entran en escena los diferentes sistemas que hay en la nave para administrar los recursos dependiendo la situación, como fuerza a las armas, escudos o motores, sin embargo, es el mayor protagonismo que tendrá el vehículo.

A pesar de la gran experiencia que Starfield ofrece, tiene detalles a considerar, aunque no lo convierten en un título injugable o por debajo de las expectativas.

El afán de dar un gran número de opciones para personalizar cada raso posible provoca que la amplitud en el arco de aprendizaje del juego se alargue, por lo que juega como arma de doble filo, pues resulta atractiva gracias al alto número de mecánicas internas, pero puede aturdir a los jugadores más casuales o no tan familiarizados con el género. Como ejemplo de lo anterior, las herramientas de navegación entre sistemas dentro de la nave resultan confusas al inicio o bien, crear bases en planetas no se explica en la historia y se deben intuir los pasos para completar el proceso.

Por otro lado, la aventura espacial y dentro de los planetas se siente desarticulada, pues sólo se puede viajar entre mundos mediante menús y cinemáticas, al igual que aterrizar o despegar en su superficie, por lo que una comparación con No Man's Sky resulta ineludible, además de los paralelismos que existen entre ambos videojuegos.

Los cuerpos que no forman parte de la aventura central lucen vacíos, así como con poca variedad y cantidad de cosas para realizar. Incluso el mismo planeta Tierra se percibe como una locación sin importancia.

Con o sin fallos, Starfield es una robusta experiencia que cautiva al usuario gracias al nivel de detalle que posee tanto en la narrativa como en los escenarios, variedad dentro de la jugabilidad, combates y actividades para realizar, cuyo público objetivo sin duda se centra en los seguidores de RPG y quienes buscan amplios retos por completar. Sin duda, estará en la terna para Juego del Año dentro de The Game Awards.

Starfield está disponible a partir del 6 de septiembre en Xbox Series X|S y PC.