¿Todas las intercepciones en Tampa Bay son culpa de los quarterbacks?

Tom Brady no va a lanzar el mismo número de intercepciones que Jameis Winston el año pasado para los Buccaneers, pero algunas son sospechosamente similares.

La temporada del 2019 de los Tampa Bay Buccaneers se fue a la basura, en gran medida, gracias al hecho de que Jameis Winston lanzó 30 intercepciones.

La temporada del 2020 de los Bucs se ve limitada en el presente, en gran medida, a que Tom Brady ha lanzado un número no característico de intercepciones.

¿Cuál es el común denominador aquí?

Quizás sea momento de replantearse el juego aéreo de los Buccaneers que está a cargo del coordinador ofensivo, Byron Leftwich, inspirado sin lugar a dudas por el lema "Sin riesgo no hay recompensa" ("No risk it, no biscuit") del head coach Bruce Arians. Después de todo, para el arsenal que tiene a su disposición Brady en Tampa Bay, la realidad es que esperamos más de lo que hemos visto semana a semana.

La reacción natural es apuntar el dedo a la edad de Brady. Si estuviéramos viendo intercepciones donde la potencia del brazo simplemente no da para más, y eso facilita que los defensivos lleguen a quedarse con envíos cortos, podría ser. Pero en el caso de las dos intercepciones del día de hoy, los errores parecieron problemas con la progresión de las lecturas, y/o, problemas en la comunicación no verbal entre quarterback y receptor en términos de dónde necesita estar el ovoide en determinada circunstancia. En otras palabras, Brady colocó el ovoide donde no tenía que estar.

El año pasado, Arians pasó muchos días post-partido justificando intercepciones de Winston, y culpando a los receptores por las entregas de balón. En la actual temporada, ya lo ha hecho al menos una vez con Brady.

Está claro que Brady no va a llegar a las 30 intercepciones este año, pero llama la atención que ya lleva más intercepciones lanzadas en esta temporada que todo el año pasado. Igualmente llama la atención que las 30 intercepciones de Winston el año pasado, fueron más del doble de las que lanzó en el 2018, y más de las que lanzó en las temporadas del 2017 y 2018 combinadas.

¿Qué cambió de un año a otro para Winston, y qué cambió de un año a otro para Brady? La respuesta es Leftwich. En el '18, Leftwich todavía estaba con los Arizona Cardinals, y este año es su primero dirigiendo a Brady.

Si nos remontamos al 2018, Josh Rosen lanzó 14 intercepciones en 14 apariciones, 13 de ellas de inicio, mientras que Sam Bradford tiró cuatro intercepciones en tres salidas, todas de inicio.

No me malinterpreten, no estoy comparando --ni voy a hacerlo-- a Brady con Winston con Bradford con Rosen. Cada uno de ellos está en una liga completamente diferente. Además, habría que revisar con lupa, cada una de esas intercepciones para determinar cuándo fueron responsabilidad de los pasadores y cuándo de los receptores.

No obstante, lo que resulta claro, es que, por diseño, la ofensiva de los Bucs no parece tener como prioridad el resguardo del ovoide.

Seguro, Brady tiene 43 años de edad y jugó la parte final del partido hoy con algunas modificaciones a la línea ofensiva, respecto a cómo comenzó el partido. Pero, ¿el procesamiento de información en las jugadas respecto a progresión de sus lecturas, sufre tanto por su edad?

Seguro, Brady no está exento de culpa, como máximo responsable de la ejecución ofenisva, lo mismo que Winston hace un año. Eso no se pondrá en duda.

En este punto de la temporada, ¿están los Bucs todavía a tiempo para que Arians, Leftwich y el resto del equipo de coaches estudien algunas de las cintas de los mejores años de Brady con los New England Patriots --cuando lanzaba a un arsenal muy inferior en cuanto a talento de lo que tiene hoy-- y muden al menos parte de la ofensiva aérea de Tampa Bay hacia esa dirección? Eso está por verse, pero por explosivos que lucen los Bucs por momentos, parece que no es mala idea confiar en que --tarde o temprano-- llegará la entrega de balón.

La recompensa para Tampa Bay está ahí: pese al tropiezo de esta noche ante Los Angeles Rams, por 27-24, el equipo sigue en buena posición, enfilándose a la postemporada con un registro de 7-4. Pero el riesgo, también.

Lefttwich es señalado con frecuencia como un futuro head coach a corto plazo, Hoy le toca demostrar que posee la habilidad para modificar sobre la marcha, una de las cualidades más importantes para el puesto.