Miguel Ángel Russo, mucho más que un entrenador de fútbol. Un luchador de la vida. Hay trayectorias que no se miden solo en títulos, sino en caminos recorridos. Y si hay alguien en el fútbol argentino que representa la resistencia, la coherencia y la pasión por el oficio, ese fue Miguel Ángel Russo.
El primer ciclo de Russo: fútbol ofensivo, injusticia y una espina clavada
El recuerdo de su primera etapa en San Lorenzo todavía late en Boedo. En la temporada 2008/09, Miguel Russo dirigió 36 partidos con 17 victorias y una efectividad del 52%. Aquel equipo desplegó un juego ofensivo, con nombres como Pablo Barrientos, Gonzalo Bergessio, Andrés Silvera y Cristian Ledesma. Terminó primero en el Apertura 08 con 39 puntos, pero un insólito triangular -ante Boca y Tigre- lo privó del título por una decisión que no contempló la diferencia de gol.
San Lorenzo le ganó a Tigre, perdió con Boca y quedó sin chances, mientras el Xeneize se coronaba pese a perder en la última jornada. "Fue una lástima. Nosotros teníamos mejor diferencia de gol. El sistema no fue justo", lamentó Russo por entonces. También había goleado 5-1 a River, 4-1 a Huracán y a Independiente, en una seguidilla memorable. Pero tras la eliminación en la Libertadores 2009 y una campaña irregular, se marchó del club.
El segundo ciclo de Russo en San Lorenzo: reconstrucción en tiempos de crisis
Russo asumió en octubre de 2024, en un contexto caótico. San Lorenzo venía de terminar 24° en la Liga Profesional y en la tabla anual, con huelgas por salarios atrasados, inhibiciones y salidas masivas. El club había perdido piezas importantes como Francisco Fydriszewski, Nahuel Bustos y Cristian Barrios, y apenas sumó refuerzos. Sin embargo, con austeridad, orden y su reconocida templanza, Russo puso de pie al Ciclón.
Bajo su mando, el equipo ganó siete partidos, empató seis y solo perdió tres en la Zona B. Terminó cuarto y clasificó a cuartos de final, donde eliminó a Argentinos Juniors -el equipo de la otra zona que mejor jugaba- en una dramática definición por penales. Antes, había dejado en el camino a Tigre con un agónico gol de Alexis Cuello. Luego fue víctima del sorprendente Platense, que terminaría gritando campeón.
