Conclusiones de la Copa América: Brasil mereció ganar a pesar de los errores de la CONMEBOL; se ilumina el futuro de Argentina

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Brasil y la Copa América, un romance de 30 años (5:16)

La "Canarinha" domina el historial desde 1989 con 6 títulos. (5:16)

Tras la finalización de la Copa América con su anfitrión, Brasil, coronado campeón, Gab Marcotti nos ofrece sus conclusiones desde Brasil.

La marca de la Copa prevalece a pesar de los errores de la CONMEBOL

RÍO DE JANEIRO -- La Copa América es el torneo internacional más antiguo del fútbol. Sus raíces se remontan a 1916, por lo que no sólo es más antigua que la Copa Mundial, sino que la misma CONMEBOL. Eso, y el hecho de que es el hogar de Brasil, Argentina, Uruguay y otras potencias del fútbol sugiere que debería ser líder y no seguidora. O al menos hacer las cosas a su manera, como Wimbledon con sus pelotas de tenis blancas hasta bien entrada la década de los '80.

Y de algunas maneras, lo hace. La familiaridad engendra desprecio, y estos equipos tienen una pica en la cancha que no se ve en el mundial o en los torneos europeos. La candidatura sudamericana para la Copa 2020 se refiere a cuatro "hermanos", y, en ese sentido, son como los hermanos que no sólo se dan palizas, sino que también esconden profundos conflictos psicológicos que comparten en privado con sus psicólogos. Por eso se ven las faltas, la agresividad y las maniobras que tanto molestan a algunos, pero que para otros son una razón para estar vivos. Estamos tan acostumbrados a la fachada tan pulcra de la Premier League y la Champions League que la Copa puede sentirse como un paso atrás, que algunas de las estrellas que adornan el fútbol europeo de alguna manera viajan al pasado.

Si eso solo fuera lo que definió esta Copa América --partidos hiper competitivos, saltos ocasionales al lado oscuro, rivalidades centenarias y algunos de los mejores jugadores del mundo-- sería genial. Pero la Copa América 2019 tuvo otros escollos completamente evitables que te hacen pensar que la CONMEBOL podría haber hecho las cosas mejor.

Las sedes en sí fueron excelentes (mi favorita: el Arena do Gremio en Porto Alegre), lo cual tiene sentido, considerando que han pasado apenas cinco años de la enorme inversión que hizo Brasil para el Mundial 2014. Pero los precios de las entradas estuvieron mal pensados: la más económica costaba más del doble del valor promedio de las entradas a los partidos del fútbol local, y el valor promedio estuvo muy por encima de los 100 dólares para varios partidos. Es por eso que hubo más de 20.000 localidades vacías para el primer partido de Brasil, y por lo que hubo apenas 11.000 espectadores en Porto Alegre para Perú-Venezuela.

Seguro, la Copa América es la gallina de los huevos de oro de la CONMEBOL. Pero cualquiera que entienda las estructuras tarifarias sabe que, ante todo, hay que llenar el estadio: Se ve bien en televisión, está el ingreso adicional por estacionamiento y concesiones, y los hinchas se sienten contentos e involucrados. Sin mencionar que (y esto es aritmética básica) se gana más vendiendo 60.000 entradas a 20 dólares que 10.000 a 100 cada una.

Las canchas en sí podrían haber sido mejores. Es invierno en Brasil, así que el clima es casi perfecto para el fútbol. Cuando tienes jugadores de semejante nivel técnico, como muchos equipos de la Copa América, ¿por qué no ofrecerles las condiciones para que puedan exhibir su talento?

Y, por último, estuvo el VAR. Pero el mayor problema no fue el VAR en sí, ni la forma en que fue usado, sino la torpeza con la que la CONMEBOL abordó las polémicas. El silencio, tanto oficial como extraoficial, luego del partido entre Brasil y Argentina fue ensordecedor e innecesario. Una vez más, la CONMEBOL no se ayudó a sí misma.

Para los que disfrutamos cierta clase de fútbol, la marca de la Copa América es demasiado fuerte, y sus protagonistas demasiado grandes y demasiado importantes como para que esto cambie. Tal vez sea eso lo que engendra la complacencia. Pero es inevitable sentir que ésta fue una oportunidad perdida. Y ahora que el torneo pasa a años pares para coincidir con los torneos europeos a partir de la próxima temporada, preocupa un poco qué sucederá cuando tengan que compartir la atención.

Tite hace un trabajo magistral con Brasil

Tite y la Seleção hicieron lo que se esperaba de ellos; levantaron la Copa América de locales, tal como lo hicieron todas las otras veces que el torneo se jugó en Brasil. Cuando se espera que ganes y cumples, sólo te aplaudirán si lo hiciste con estilo y progreso. De esto no cabe duda (y estoy escribiendo esto en el quinto aniversario del Mineirazo), y el hecho de que lo hicieron sin Neymar resalta aún más el logro.

Pero lo más llamativo, quizá más que en cualquier otra selección del mundo, es que Brasil luce como un club y juega con una química y una organización táctica que muchas veces le falta al fútbol internacional. El hecho de que tres de los cuatro defensores (Dani Alves, Marquinhos y Thiago Silva) jueguen en el mismo club (Paris Saint-Germain) ciertamente ayuda, tal como el hecho de tener delanteros inteligentes que aprenden rápido (Roberto Firmino y Gabriel Jesus son el ejemplo perfecto, mientras que Everton encajó perfectamente). El mediocampo sigue siendo un trabajo en progreso, y si bien Philippe Coutinho no fue la sombra que tan a menudo vimos en Barcelona, tampoco hizo lo suficiente como para sugerir que deberían darle las llaves del equipo.

En términos más generales, falta talento... tal vez. Algunas de las individualidades más talentosas de Brasil son mayores (Dani Alves, Thiago Silva), están ausentes (Neymar) o están de mala racha (Coutinho). Otros, como Arthur, Alex Sandro y Roberto Firmino, son excelente en lo que hacen, pero se destacan en roles específicos. Las excepciones evidentes son Alisson, quizá el mejor arquero del mundo en este momento, y Marquinhos, un defensor subestimado durante mucho tiempo. Y Everton y Gabriel Jesus, que parecen tener otro nivel para dar.

De cualquier manera, en términos de materias primas, Tite tiene menos recursos que otros equipos de Brasil en el pasado, lo que podría explicar por qué ha tenido que trabajar tanto en la cohesión táctica.

¿Señales de vida para Argentina?

Argentina tendrá a Lionel Messi, pero también tiene una serie de problemas concurrentes, desde el DT y el caos de la AFA hasta la escasez de talento que tiene en ciertas posiciones. Pero muchas cosas pueden suceder en tres años, y es evidente que deben pasar muchas cosas para que sea candidata en Qatar, pero dio algunas señales positivas.

El lateral derecho Juan Foyth demostró que es sólido, aunque su futuro (como imaginarán) está en el centro. Lautaro Martínez fue un fosforito con mucho coraje y personalidad. Ambos serán parte del futuro, pero necesitarán ayuda.

Gareca, la estrella del torneo

Con su pelo largo y sus ojos profundos, Ricardo Gareca ya era un héroe de culto en Perú, y consolidó aún más su estatus tras llegar a la final y golear 3-0 a Chile en semifinales. Ha hecho maravillas con Perú, un país con gran apoyo pero recursos muy limitados en términos de jugadores. El hecho de que tiende a jugar un fútbol ofensivo, a menudo en situaciones en las que amerita cerrarse atrás, solo le da más romanticismo.

Y, por sobre todas las cosas, irradia orgullo como pocos DTs en el mundo del fútbol.

"¿Quiero que la CONMEBOL mejore? Claro que sí", dijo después de la final. "¿Quiero que Perú mejore? Claro que sí. Pero también creo que tenemos que saber quiénes somos como sudamericanos y el legado de quienes nos precedieron. No tenemos que imitar automáticamente a Europa o a otros continentes para mejorar. Sabemos quiénes somos, deberíamos enfocarnos en nuestro propio estilo, en nuestra propia cultura".

Tabárez, el rey de las citas

El máximo héroe de culto o semidiós sudamericano sigue siendo Óscar Washington Tabárez. El Maestro volvió a ofrecer citas brutalmente refrescantes luego de que Uruguay dominara a Perú y le anularan tres goles para luego perder por penales.

"Hicieron el juego lento, pusieron hombres detrás de la pelota, y en el segundo tiempo jugaron para los penales, eso era lo único que les interesaba", comentó. "¿Tengo un problema con eso? No. Nosotros habríamos hecho exactamente lo mismo en su posición. Y, a decir verdad, hicimos exactamente lo mismo muchas veces".

Muchos técnicos podrían aprender mucho de él.

Japón y Qatar son equipos sólidos

Los dos invitados asiáticos de la Copa América se desempeñaron bastante bien. La decisión de Japón de enviar un equipo joven y experimental fue muy sensata considerando que tiene tres años de preparación por delante para el Mundial. Fue ampliamente superado en el primer partido contra Chile y cayó 4-0, pero tuvo sólidas actuaciones y empató contra Uruguay y Ecuador. Considerando que no llevaron a jugadores de la talla de Hiroki Sakai, Yuto Nagatomo, Shinji Kagawa y muchos otros, hicieron un buen torneo.

Lo mismo puede decirse del campeón de Asia, Qatar, al que quizá le tocó un grupo más difícil. Remontó un 0-2 para llevarse un punto contra Paraguay (y realmente podría haber sacado un resultado mejor) antes de sucumbir ante Colombia por un gol sobre el final. Contra Argentina concedieron en seguida, pero luego estuvieron cerca de empatar varias veces antes de ceder otro sobre el final.

El panorama mundial está cambiando.