Millonarios visita este 19 de mayo l estadio Morumbí con una misión que va más allá de los tres puntos: tendrá que hacer lo que ningún equipo ha logrado en esta Conmebol Sudamericana , hacerle daño a una defensa de Sao Paulo que en cuatro partidos no ha recibido un solo gol.
El Tricolor Paulista es el único equipo invicto del Grupo C y llega a esta quinta jornada como líder con ocho puntos, producto de dos victorias y dos empates. Pero el dato que más inquieta al cuerpo técnico de Fabián Bustos no es la tabla de posiciones, sino esa valla que permanece intacta: cero goles en contra en 360 minutos de juego. Venció 2-0 a O'Higgins en el Morumbí en la primera fecha, ganó en su debut ante Boston River, empató sin goles ante Millonarios en El Campín y repitió el 0-0 en su visita a Rancagua frente al propio O'Higgins, donde los chilenos tuvieron 15 remates y ocho córners sin poder marcar. La solidez defensiva brasileña no es casualidad: es un sistema.
El cerrojo que nadie ha podido abrir
La fortaleza de São Paulo no está solo en sus nombres sino en su disciplina táctica . El equipo de Dorival Júnior se replica con orden, cierra los espacios centrales y obliga a los rivales a atacar por fuera, donde las bandas se vuelven terreno estéril. En el Morumbí, además, esa muralla se potencia con el factor local: el ruido, el césped conocido y la presión de su afición convierten cada partido en una montaña difícil de escalar para cualquier visitante.
Para Millonarios, el problema es claro: su ataque depende en gran medida de Rodrigo Contreras , el goleador de la Sudamericana con cuatro tantos en el torneo, y de la capacidad de Mackalister Silva para generar desde el mediocampo. Pero ante una defensa tan organizada como la del Tricolor, el espacio para el uno contra uno será mínimo y los remates de larga distancia, inútiles.
Lo que necesita el Embajador
Millonarios tendrá que hacer al menos tres cosas bien para romper el cerrojo brasileño . Primero, presionar alto desde el inicio y no ceder la posesión: dejar que São Paulo maneje el balón a su ritmo es firmar la sentencia antes de tiempo. Segundo, explota las bandas con velocidad: la línea defensiva del Tricolor es sólida en el centro pero puede sufrir con el desmarque y la profundidad por los costados. Tercero, y quizás lo más importante, marcar primero: los números del torneo muestran que São Paulo es un equipo que administra resultados, no que los persigue. Si Millonarios logra abrir el marcador, el partido cambia de naturaleza y obliga al local a salir de su zona de confort.
Un antecedente que ilusiona
Los tres únicos antecedentes oficiales entre ambos clubes, dos en la Conmebol Sudamericana 2007 y el empate 0-0 en El Campín en esta misma edición, terminaron sin una sola derrota para Millonarios: dos victorias y un empate, con tres goles a favor y ninguno en contra, incluyendo un triunfo histórico en el propio Morumbí. El recuerdo existe y alimenta la ilusión.
El historial general frente a equipos brasileños en torneos Conmebol, sin embargo, es menos talentoso: seis victorias, cuatro empates y una vez derrotas en 21 partidos. Pero la matemática esta noche es su mejor aliado: si gana y O'Higgins no vence a Boston River, el Embajador se convertiría en líder del grupo y llegaría a la última fecha dependiendo de sí mismo para asegurar la clasificación directa a octavos de final.
