Herediano vuelve al trono, derrota a Saprissa y conquista la histórica 32

El Team derrotó 2-0 a Saprissa en el Carlos Alvarado y conquistó el título 32 de su historia

No había que explicarlo demasiado.

Solo bastaba mirar el Carlos Alvarado.

La gente lo sentía. Los jugadores también. Y cuando este Club Sport Herediano logra conectar con su gente, normalmente termina pasando algo importante.

Esta vez fue la estrella 32.

El Team derrotó 2-0 a Deportivo Saprissa, remontó la serie y se proclamó campeón nacional en una noche que terminó teñida completamente de rojiamarillo. Sin gran final. Sin discusión. Como el mejor equipo del torneo.

Porque este Herediano no solo ganó el campeonato.

Lo sostuvo durante meses.

Fue el líder más regular, el equipo más estable y el plantel que mejor entendió cómo competir cuando llegaron las noches grandes.

Y en la final volvió a demostrarlo.

El primer tiempo fue más tenso que brillante. Mucha cautela, poco espacio y un Saprissa que intentaba sostener el control emocional del partido. La única acción realmente fuerte llegó temprano, cuando Marcel Hernández estrelló una pelota en el poste al minuto 8.

Era un aviso.

Uno muy serio.

Porque en el complemento apareció el verdadero golpe de autoridad del Team.

Y también la lectura de partido de José Giacone.

El ingreso de Luis Ronaldo Araya cambió completamente el ritmo del encuentro. El “Bichillo” empezó a encontrar espacios, aceleró el juego y expuso una defensa morada que comenzó a verse pesada y lenta.

De sus pies nació la jugada que encendió Santa Bárbara.

Araya filtró una pelota precisa y Keysher Fuller apareció para definir rastrero al 56’.

El estadio explotó.

El Team empataba la serie y el ambiente ya empezaba a oler a campeonato.

Y entonces llegó Marcel.

El goleador.

El hombre que marcó diferencias durante todo el torneo.

Al minuto 76, el cubano recibió dentro del área, encaró a Fidel Escobar, lo dejó atrás con un movimiento corto y definió con categoría para firmar el 2-0.

Golazo.

Gol de campeonato.

Gol de una figura que terminó adueñándose del Clausura 2026 también como máximo artillero del torneo.

A partir de ahí, Saprissa desapareció.

El cierre fue completamente herediano. Entre olés, control y una grada entregada que convirtió el “Rosabalito” en una verdadera fiesta rojimarilla.

Porque este título tiene algo distinto.

No solo representa la copa 32.

También confirma la consolidación de un proyecto que hace apenas un torneo había quedado golpeado tras no clasificar. Hoy volvió más fuerte, más maduro y con una identidad competitiva clarísima.

Herediano volvió a hacer lo que tantas veces ha sabido hacer en silencio: competir, resistir y terminar levantando títulos.

Y ahora, con la 32 en las manos, el Team vuelve a mirar al fútbol costarricense desde arriba.