Opinión: Lewandowski se va como leyenda y ejemplo de Barcelona

El polaco se despidió del Camp Nou en la victoria por 3-1 sobre Real Betis el domingo.


Llegó a Barcelona como una estrella mundial y cuatro años después se despidió del Camp Nou como una leyenda azulgrana. Robert Lewandowski, que aceptó venir a Barça en uno de los momentos más complicados de la historia de la entidad culé, se emocionó al ver a su esposa Ana y a sus dos hijas pisar el césped del estadio culé: el final de trayecto era una realidad.

Lewandowski, más allá de los muchos goles que hizo y de los varios títulos que levantó con la camiseta de Barça, ha sido de los poquísimos futbolistas que, llegando de la fría Alemania y siendo polaco cerrado, cambió su frío carácter para convertirlo en un tipo entregado a la causa, convirtiéndose en un referente para la hinchada, un líder para el equipo y un seguro de gol para los dos entrenadores que tuvo: Xavi Hernández y Hansi Flick.

Lewandowski llegó en un momento en el que Barcelona estaba moribundo socialmente, noqueado económicamente y asustado ante la posibilidad de tener que pasar por una travesía por el desierto mucho más larga que lo que realmente ha sido. Fue aquella época en la que algunos se atrevían a asegurar que Barça iba camino de convertirse en el "nuevo Milan", en referencia a la gran decadencia por la que ha ido pasando el club lombardo.

Gavi fue el primero del vestuario de Barça que se le acercó. Luego le siguieron más. Eso, reconoció más tarde, le ayudó a entender que las cosas en España se viven de manera muy diferente que en Alemania. No estaba acostumbrado al calor de la gente del Mediterráneo, al contacto físico y a las improvisadas reuniones con sus compañeros... En Bourssia Dortmund y en Bayern Munich las cosas se resumían todo a la profesionalidad; cuando se descalzaban las botas, ya fuese en las sesiones de entrenamiento o en los partidos, cada uno en su casa y Dios en la de todos.

Joan Laporta apostó fuerte por él. La figura de Pini Zahavi, su agente, fue clave. Pronto alcanzaron un acuerdo y su voluntad por venir fue imprescindible para que Bayern entendiera que quería probar algo nuevo. Y no tardó en darse cuenta de que había acertado.

Lewandowski, respetado en Barcelona por los cuatro goles que marcó a Real Madrid en la Champions League de 2013 defendiendo los colores de Borussia Dortmund, firmó a finales de julio de 2022 y al poco tiempo ya estaba instalado en Gavà Mar, a apenas 20 kilómetros de la Ciutat Esportiva, donde no solo tiene su actual casa, sino que tiene el proyecto del resto de su vida.

Lewandowski pasó un mal momento cuando fue informado de que Xavi no lo quería más en su proyecto. Pero al final, y resumiendo muchísimo, Laporta acabó echando al entrenador y el polaco siguió jugando y marcando goles en Barcelona.

Y aparecieron Hansi Flick y Lamine Yamal para ayudar a endulzar más su etapa en Barcelona. El primero lo conocía de su etapa (históricamente ganadora) de Bayern Munich y con el segundo tuvo que pasar por un proceso de adaptación. A Lewandowski le costó entender lo bueno que podía llegar a ser un futbolista al que doblaba a la edad. Y al final tuvo que doblarse ante él, debió aceptar que el futuro del equipo pasa por los pies de catalán, un fuera de serie que tiene cada vez más peso en el vestuario, pero de eso ya se hablará otro día.

Lo que ahora son abrazos y carantoñas, en su día fueron alguna que otra reprimenda pública del polaco sobre Yamal, que siempre supo cómo ganarse el corazón helado del delantero centro. Y el final, con el tiempo, lo pudieron ver ustedes mismos: una dupla que cuando les tocó jugar juntos se entendieron sin tener en cuenta la diferencia de generaciones. Fútbol.