BARCELONA -- Vinicius marcó de rebote y Mariano de churro. De no ser por Courtois el Real Madrid habría perdido seguro. El Barcelona perdonó y el Madrid se aprovechó, más por errores azulgranas que por méritos propios. No hay nada perdido porque un punto no es nada… Si dicen que no hay más ciego que el que no quiere ver, la retahíla de excusas que se pueden leer y/o escuchar alrededor del Barça son eternas para encontrar una explicación a la derrota del Clásico y la realidad del equipo.
La buena, muy buena, imagen del equipo de Setién en la media hora final del primer tiempo entierra en el olvido unos primeros 10-15 minutos de sufrimiento y la pérdida de gobierno producida a partir del minuto 55 puede quedar alejada del escenario argumentando la fortuna que acompañó al gol de Vinicius. Porque… si para tú portero es porque está ahí, por algo, y si marcas de rebote es porque tenías intención en el remate. Cuando esas jugadas se vuelven en tu contra la cuestión más fácil es hablar de la fortuna y lamentar la que te faltó.
La realidad, al fin y al cabo, es que el Barça estaba ante una oportunidad de oro, magnífica, para darle un golpe de efecto a la Liga y no fue capaz. No supo machacar a un rival que se había dejado por el camino cinco de los últimos seis puntos ligueros y que llegaba herido al Clásico tras su derrumbe en Champions frente al Manchester City y no solo le devolvió la fe, sino que se quedó, desnudo, ante su propia incapacidad.
La realidad muestra que el Barça ha perdido 3 partidos de los 11 jugados con Quique Setién en el banquillo cuando al mando de Valverde encajó 4 derrotas en 26 encuentros; que ha sido eliminado de la Copa del Rey y desplazado del liderato de la Liga.
Domina más el juego de posición, o eso parece, pero sigue concediendo ocasiones a los rivales. Sigue sin explotar al mejor De Jong (muy lejos del excelente jugador del Ajax) y no encaja a un Griezmann al que salva su capacidad de trabajo y olfato de gol. Y tiene en Messi, a la estrella y líder indiscutible, en un momento de difícil explicación.
Y es que los números del capitán también se han dejado notar con el cambio de entrenador. A las órdenes de Valverde marcó 16 goles en 20 partidos, anotando en 11 de ellos (un 55 por ciento)… para mantener la media anotadora con Setién (8 goles en 10 partidos), pero caer en picado su capacidad en los partidos, puesto que solo ha visto puerta en 3 de los 10 choques jugados con el nuevo técnico. El Barça, claro, lo ha notado y muy negativamente puesto que de los 7 encuentros en que no marcó Leo el equipo solo ganó 3 y perdió otros tantos…
La realidad muestra que esta temporada el mando goleador de Messi se aleja de sus mejores números. En los 30 primeros partidos oficiales del curso, ha dejado de marcar en 16 (más de la mitad) y suma 24 dianas, su estadística más baja desde la campaña 2009-10 (en que marcó 23 goles en los primeros 30 partidos del curso). Y el Barça, no podía ser de otra manera, lo acusa.
Habrán excusas, se hablará de rebotes y de mala suerte… Pero, en el fondo, la realidad es que el Barça da la sensación de no alcanzar para mucho más.
