¿La nueva pelota de la Premier League está ayudando a que haya más goles desde afuera del área?

Se supone que el gol desde larga distancia está muerto. Según a quién se escuche, es el resultado del análisis de datos o del nuevo enfoque de las tácticas de los entrenadores. Cualquiera sea la respuesta, la causa de fondo es la misma: dejar de patear desde tan lejos; es más fácil convertir desde una posición más cercana al arco.

Esto forma parte de la “sabiduría” creada por los goles esperados (xG), y si “sabiduría” parece una palabra inapropiada para algo tan evidente, basta con pensar en otras conclusiones analíticas sencillas que transformaron otros deportes: tres puntos valen más que dos, es más fácil lanzar la pelota que correr de frente contra los jugadores más grandes del campo, y los jonrones son buenos. Cada vez que un jugador satisface al público y accede a su pedido de “¡PATEÁ!”, se asegura de que esa posesión no genere una mejor chance dentro del área.

A medida que los equipos de fútbol se volvieron (a regañadientes y quizá por accidente) más inteligentes, los goles que todos celebrábamos en diciembre de 2006 fueron desapareciendo.

En la temporada 2008‑09 —la más antigua en la base de datos de Stats Perform—, los equipos de la Premier League realizaron el 45,7% de sus remates desde fuera del área. Esta temporada, ese porcentaje cayó al 32,5%, el segundo más bajo, solo por detrás del curso pasado. En 2008‑09, el disparo promedio se tomaba desde 18,3 metros. Esta temporada, los equipos rematan, en promedio, desde 15,4 metros, empatado con la anterior como el registro más cercano al arco.

Si a eso se le suma la caída general y abrupta del juego ofensivo en la Premier League esta temporada, el resultado es este: 4,03 remates desde fuera del área, por equipo y por partido, el número más bajo desde 2008‑09 y probablemente el menor en toda la historia de la Premier.

Y, sin embargo, recordás a Morgan Rogers, de Aston Villa, poniendo la pelota en los ángulos como si nada al comienzo de la temporada, ¿no? Si no, ¿qué tal Dominik Szoboszlai, de Liverpool, que da la sensación de entender mejor las leyes de la física que nadie desde el físico Werner Heisenberg? ¿O podemos olvidar al Kevin de Fulham? ¡Kevin!

Aunque los remates lejanos están en su punto más bajo en casi dos décadas, la cantidad de goles desde fuera del área (0,23 por equipo y por partido) se mantuvo en su promedio de los últimos 19 años. Dicho de otro modo: cuando un jugador le pega desde lejos esta temporada, la pelota tiene más probabilidades de terminar en la red que en todos los años salvo uno en los registros históricos.

Hay varias teorías para explicarlo, y todas implican algún tipo de interacción entre táctica y desarrollo de los jugadores. Tal vez, a medida que los equipos empezaron a patear desde más cerca del arco, las defensas destinaron más recursos a bloquear esos remates… y ahora, de repente, hay más espacio para los intentos desde larga distancia. Y ese pequeño grupo de jugadores que no abandonó esta habilidad previamente devaluada ahora está cobrando dividendos.

Pero quizá haya una explicación más simple. Antes de esta temporada, la Premier League hizo un solo cambio importante: pasó de Nike a Puma y empezó a usar una nueva marca de pelota por primera vez en 25 años. Tal vez algo de la nueva pelota la hizo más fácil de controlar y más difícil de atajar.

Así que, para poner a prueba esta teoría, hice lo que haría cualquiera. Mandé unas pelotas de fútbol a un científico del noroeste del Pacífico, que luego se las envió a sus colegas en Japón, quienes finalmente las colocaron en su túnel de viento y las bombardearon con aire.

La física de los tiros libres

En 2006, a John Eric Goff le dijeron algo que un pequeño grupo de personas en Estados Unidos estaba acostumbrado a escuchar: a nadie le importa el fútbol.

A diferencia de vos —o definitivamente de mí—, no eran sus amigos ni su familia los que le pedían que se callara. Era el American Journal of Physics.

Después de obtener su doctorado en física, el trabajo inicial de Goff se centró en temas como la teoría de la materia condensada y la óptica no lineal. Ya sabés: esas cosas densas, pero que suenan claramente más importantes que cualquier idea que hayas tenido en tu vida. La primera estudia cómo interactúan grandes conjuntos de partículas en sólidos y líquidos; la segunda analiza cómo la luz de alta intensidad interactúa con la materia.

Pero cuando era profesor en la Universidad de Lynchburg, en Virginia, algunos de sus estudiantes empezaron a acercársele con proyectos deportivos. El primero tenía que ver con modelar los movimientos de los ciclistas en el Tour de France, y luego, en 2005, otro estudiante quiso usar la física para determinar qué tan probable era que un disparo con una pelota de fútbol fuera al arco. Escribieron un artículo, lo enviaron a la principal revista estadounidense del área y recibieron la siguiente respuesta: “Creo que este manuscrito puede ser de interés limitado para quienes estén interesados en el deporte particular del fútbol”.

“Dijimos: ‘Bueno, al diablo con eso’”, contó Goff. “Lo mandamos a Europa, lo aceptaron de inmediato y se convirtió en un artículo muy popular allá. El momento fue perfecto. Se publicó en abril, el Mundial de 2006 en Alemania empezó un par de meses después, y a partir de ahí todo empezó a rodar”.

Goff probó las pelotas en túneles de viento —la Nike Flight a la izquierda, la nueva Puma a la derecha— para ver qué tan distinto era su comportamiento.

El trabajo apareció en el European Journal of Physics. Desde entonces, Goff se convirtió en el tipo al que acudís cuando querés entender cómo las pelotas, los atletas, las raquetas, los palos y los pies rebotan, saltan, golpean y se deslizan. Escribió un libro llamado Gold Medal Physics: The Science of Sports y, en 2010, recibió su primera llamada de NPR para un segmento con un titular realmente desafortunado: “Lo que dice la física sobre las pelotas lisas”.

En el Mundial de 2010, la FIFA introdujo una nueva pelota de Adidas llamada “Jabulani”… y casi todos la odiaron.

“El nuevo modelo es absolutamente inadecuado y me parece vergonzoso jugar una competencia tan importante, en la que participan tantos campeones, con una pelota como esta”, dijo el arquero italiano Gianluigi Buffon. El delantero brasileño Luis Fabiano describió sus movimientos como “sobrenaturales”, mientras que el arquero Julio Cesar dijo que la pelota era “horrible y parece una de las que se venden en los supermercados”.

Ahora tomate un segundo para pensar en esas pelotas huecas y rebotonas que uno puede comprar en un supermercado. Cuando pateás una pelota de fútbol, en general parece obedecer las leyes de la física. Le das efecto hacia la derecha, la pelota se curva a la derecha, y viceversa. Pero si alguna vez pateaste una de esas pelotas de supermercado, sabés lo que pasa: básicamente, cualquier cosa. La pelota se mueve de forma caótica e impredecible en el aire. Se mueve, por ejemplo, más o menos como lo hizo la pelota en el gol de tiro libre de Keisuke Honda contra Dinamarca en el Mundial de 2010.

En Sudáfrica hubo varios remates más con ese aire sobrenatural y de supermercado, pero todavía no había una explicación clara del porqué… hasta que Goff y un grupo de ingenieros mecánicos en Japón lo resolvieron. Los ingenieros probaron la Jabulani y otras pelotas de los Mundiales disparándoles aire en un túnel de viento de alta velocidad. Luego enviaron los resultados a Goff, que tomó todos esos datos y modeló qué significaban para la trayectoria de cada pelota en el aire.

Lo que Goff y su equipo descubrieron entonces —y confirmaron en los años siguientes— es que casi todas las pelotas de los Mundiales presentan características aerodinámicas bastante similares.

Hay dos factores principales: la velocidad de la pelota y el coeficiente de arrastre. Este último es, básicamente, el efecto del aire sobre la estabilidad del vuelo de la pelota, y en la mayoría de las pelotas de los Mundiales el coeficiente de arrastre es mínimo a partir de unas 35 millas por hora. Es decir, la pelota se comporta de manera bastante estable a alta velocidad, hasta que alcanza una velocidad muy baja en la que las perturbaciones ya ni se notan.

Y después estaba la Jabulani, que tenía un coeficiente de arrastre aún más bajo a altas velocidades que el resto de las pelotas, pero que de repente aumentaba ese coeficiente de forma abrupta alrededor de las 55 millas por hora. Eso significaba que era una pelota más fácil de patear más lejos, pero que también se volvía inestable a una velocidad mucho mayor. Una pelota que podía hacer exactamente lo que hizo en el disparo de Honda.

Entonces, ¿qué hacía que la Jabulani fuera tan atípica?

“Básicamente, era demasiado lisa”, explicó Goff. La Jabulani tenía solo ocho paneles, contra los 16 o 32 de otras pelotas anteriores, y las costuras eran casi imperceptibles. Desde entonces, Adidas pasó a usar apenas seis paneles en torneos recientes, pero las costuras de las pelotas más nuevas son mucho más visibles. Cualquier imperfección ayuda a estabilizar el coeficiente de arrastre hasta que la pelota alcanza velocidades más bajas.

“Esto es lo que pasa cuando hacés las pelotas más rugosas”, dijo Goff. “Corrés el punto de transición. Por eso las pelotas de golf sin hoyuelos, o las de béisbol sin costuras: si fueran lisas, nunca volarían ni cerca de las distancias que recorren ahora”.

Cuando hablamos por primera vez, Goff sostuvo en sus manos tanto la nueva pelota Puma Orbita de la actual temporada de la Premier League como la Nike Flight del año pasado. La pelota de Nike, señaló, tenía surcos más profundos y paneles más rugosos. La de Puma, en cambio, era mucho más lisa.

Cómo la nueva pelota de Puma cambió a la Premier League

Una semana después llegaron los resultados de las pruebas, y Goff tenía razón. La pelota más lisa de Puma hace lo mismo que la Jabulani: viaja más lejos y se desestabiliza antes que su predecesora.

Así se ve eso en un gráfico:

Ahí lo tenemos. ¿La pistola humeante? Bueno, no exactamente.

Goff y su equipo acaban de publicar un artículo sobre la pelota del Mundial 2026, llamada “Trionda: mayor rugosidad superficial en relación con pelotas oficiales anteriores de la Copa del Mundo de la FIFA”, en la revista Applied Sciences. Así es como la Jabulani se compara con la Trionda y con todas las pelotas de los Mundiales posteriores.

La diferencia entre la pelota Nike y la Puma es real, pero no lo suficiente como para generar el efecto de “pelota de playa” que vimos en 2010. La pelota de Puma puede volar un poco más lejos y, aunque se desestabiliza antes, solo lo hace a una velocidad relativamente baja. De todos modos, esto coincide con lo que jugadores y entrenadores han venido diciendo durante toda la temporada —y aun antes.

“Pateamos muchas pelotas por encima del travesaño, y es complicado porque estas pelotas vuelan mucho; hay detalles que podemos mejorar”, dijo el entrenador de Arsenal, Mikel Arteta, sobre la pelota Puma, cuando se utilizó en la Carabao Cup de la temporada pasada.

Después de recibir este gol…

… el arquero de Arsenal, David Raya, comentó: “Es un remate muy bueno, sobre todo con las nuevas pelotas y todo eso. Todavía tenemos que adaptarnos. Se aleja de mí, así que es más difícil de calcular y de atajar”.

John McGinn, de Aston Villa, bromeó sobre todos los goles lejanos de Rogers: “Es trampa, ¿no? Porque tiene contrato con Puma. Así que pudo experimentar la pelota antes que nosotros”.

El entrenador de Manchester City, Pep Guardiola, calificó a la pelota de “tramposa”, mientras que el entonces DT de Nottingham Forest, Sean Dyche, mencionó que era “un poco más liviana”.

Los atletas son criaturas de hábitos. Márgenes increíblemente finos afectan todo lo que hacen, y van a notar cambios mínimos como estos. Tal vez eso explique la evolución misma de la tendencia. La tasa de goles desde fuera del área fue mucho más alta hace algunos meses y cayó en los últimos tiempos:

El bombardeo desde larga distancia se desaceleró, y aunque es tentador atribuirlo al azar, ¿podría ser que finalmente todos se hayan adaptado a la pelota?

Consulté a la Premier League sobre las consideraciones que llevaron a cambiar de Nike a Puma. Se negaron a hacer comentarios y me remitieron, en cambio, a un comunicado de prensa sobre el diseño de colores más reciente de la pelota Puma. Está lleno de jerga corporativa y no dice casi nada sobre las características reales de rendimiento de ese objeto redondo que hace posible el juego. El coeficiente de arrastre, por supuesto, no figura por ningún lado.

Nadie estaba molesto con la pelota Nike; nadie siquiera hablaba de la pelota Nike. La única razón para cambiar fue que una pelota nueva significa más dinero.

Lo mismo ocurre con el motivo por el cual la pelota del Mundial es distinta cada vez, aun cuando Goff y sus colegas no encontraron diferencias notables en el rendimiento real de las últimas tres o cuatro.

Paradójicamente, me contó Goff, la pelota que se usará en el Mundial 2026 este verano, la Trionda, es muy similar a la de la Premier League… de la temporada pasada. Eso es cierto tanto para la superficie —con surcos profundos— como para los resultados de las pruebas aerodinámicas.

“Eso nos hace preguntarnos si la Trionda y la Nike Flight quizá sean percibidas por los jugadores como pelotas que no viajan tan lejos”, señaló.

Si disfrutaste la mayor proporción de goles desde afuera del área en esta temporada de la Premier League, no esperes que eso continúe en el Mundial. La primera vez que alguien encuentre un poco de espacio en la fase de grupos, empuje la pelota hacia adelante, baje la cabeza y se prepare para sacar el bombazo, probablemente pase lo que ya nos acostumbramos a ver: la pelota va a terminar en las manos del arquero rival.