Napoli goleó por 4-0 este viernes a Cremonese en el Stadio Diego Armando Maradona, por la fecha 34 de la Serie A y recuperó, al menos provisoriamente, la exclusividad como escolta del certamen.
El local salió con todo y tuvo rápido premio, ya que a los tres minutos, el escocés Scott McTominay sacó un disparo muy esquinado desde afuera del área para abrir el marcador.
Se trataba de una gran noticia para Napoli, que en la previa sabía que podía ser un encuentro complicado ante un equipo urgido por sumar puntos para no complicarse en la lucha por la permanencia.
El tanto de McTominay descomprimió por completo al equipo celeste, que entonces pudo desarrollar su fútbol con tranquilidad. Y, en ese plano, la superioridad sobre la visita era clara.
Fue por eso que los dirigidos por Antonio Conte no pasaron mayores sobresaltos, a pesar de que les costó ampliar la ventaja, más por errores propios que por virtud del rival.
El esperado segundo gol llegó al filo del entretiempo y marcó el comienzo de la ráfaga que terminaría de definir el pleito.
Lo consiguió el danés Rasmus Hojlund, con muchísima fortuna, cuando a los 45 le pegó al arco después de una buena apilada de derecha hacia el medio y la pelota le rebotó a Filippo Terracciano en la espalda, descolocando totalmente al arquero rival.
El final del primer tiempo fue letal para Cremonese, ya que dos minutos después del gol de nórdico, el sueco Kevin De Bruyne aprovechó la falta de oficio del marroquí Youssef Male, que agarró un rebote dentro de su área e intentó salir jugando cuando estaba rodeado de rivales, se la robó y fulminó desde muy cerca al portero del visitante.
El descanso no iba a ser suficiente para apagar el fuego de Napoli, que apenas comenzada la segunda etapa terminó de sentenciar el choque. El brasileño Alisson Santos demostró toda su habilidad en velocidad con un contraataque tremendo. Tomó la pelota a escasos metros de su área, la llevó dominada por 70 metros y terminó definiendo bárbaro, por abajo.
En definitiva, los de Conte resolvieron sin problemas un encuentro que se presentaba, en la previa, como un problema. ¿El premio? Asegurarse seguir en el segundo puesto y meterle presión a Milan, equipo con el que antes de este partido compartía esa posición en la tabla.
