Lautaro Martínez: "A menos que me echen, me quedaré en Inter"

Lautaro Martínez es un goleador implacable. Y en este 2026, superó una lesión que lo había tenido al margen y ahora atraviesa uno de los momentos más plenos de su carrera. Capitán del Inter, referente de la Selección Argentina y figura central del equipo nerazzurro, el delantero argentino llega al Mundial de Estados Unidos, México y Canadá con el impulso de una temporada de lujo: doblete nacional con Serie A y Coppa Italia, 22 goles y seis asistencias en 40 partidos entre todas las competiciones.

En una extensa entrevista concedida a La Gazzetta dello Sport en su plataforma digital, Lautaro habló de su presente en Milán, de su infancia en Bahía Blanca, de su rol como capitán, del impacto de la terapia psicológica en su carrera y de su amor por el Inter, institución que no quiere dejar bajo ningún punto de vista.

Lautaro Martínez y una frase fuerte sobre su futuro en Inter

El ex Racing Club, hoy figura de Inter, tiene claro que su futuro seguirá siendo Neroazurro. En la entrevista, le preguntaron si terminaría su carrera en el club italiano. Su respuesta no dejó demasiado margen para la duda.

"Sin duda, eso espero. Aún no tengo las llaves de Appiano, pero estoy cerca... Mi familia y yo somos felices aquí; incluso somos dueños de un restaurante, y los niños van a la escuela y tienen sus propios amigos. Hoy en día, me resulta difícil imaginarme en cualquier otro lugar. En el fútbol nunca se sabe, pero a menos que me echen, me quedaré", afirmó Lautaro en diálogo con La Gazzetta dello Sport.

Lautaro llegó al club en 2018 y se convirtió poco a poco en referente. Amor a base de goles. Su constancia, sacrificio y vigencia es muy valorada por los hinchas del equipo, que también lo quieren tener para siempre.

El doblete de Inter y la dedicatoria más emotiva

Inter logró un doblete en la campaña 2025-26: ganó la Serie A y la Coppa Italia. En la final de copa, venció 2-0 a Lazio, con un gol del Toro y otro en contra de Adam Marusic. Fue el décimo título de Coppa Italia en la historia del club.

El éxito es sostenido, pero consultado sobre lo que sintió, el argentino fue sincero: "Nada en particular. El verdadero regalo es el próximo objetivo por alcanzar". Ese próximo objetivo es el Mundial con la Selección Argentina.

El delantero también contó cuál fue el mensaje que más lo emocionó después de los festejos: el de su abuela Olga, que atraviesa un problema de salud. Lautaro recordó que, cuando era chico, ella limpiaba la escuela a la que él iba en Bahía Blanca, su ciudad natal, y que él la ayudaba para que pudiera terminar más rápido. Las historias de sacrificio se suceden una tras otra en el fútbol mundial.

La infancia de Lautaro Martínez en Bahía Blanca

La entrevista también permitió conocer una parte íntima de su historia. Lautaro, formado en el Club Liniers de su ciudad, contó que no creció en una familia con comodidades económicas. Su padre fue futbolista, pero después debió reinventarse laboralmente. Su madre, mientras tanto, trabajó como empleada doméstica para ayudar en la casa.

"Éramos tres hermanos, y nunca había dinero suficiente para cubrir todos los gastos en casa", recordó Lauti.

El Toro también habló de los años en los que su familia no podía pagar un alquiler y vivió en la casa de un amigo. Lejos de contar esa etapa desde el resentimiento, el capitán del Inter la recuperó como una parte fundamental de su formación.

"Cuando miro atrás, sonrío. Era feliz. Simplemente... feliz. Me encantaría volver a experimentar algunas de esas sensaciones; son las que me moldearon hasta convertirme en el hombre que soy hoy", explicó.

El básquetbol, Racing y la decisión que cambió su vida

Bahía Blanca también marcó su relación con el deporte. Lautaro contó que, a los 13 años, además de jugar al fútbol, jugaba al básquetbol, una disciplina profundamente ligada a la identidad deportiva de la ciudad. Tan es así que tres campeones olímpicos de Atenas 2004 son de Bahía: Pepe Sánchez, Alejandro Montecchia y Manu Ginóbili, este último leyenda de San Antonio Spurs. Su hermano Jano, de hecho, juega como base en Ferro Carril Oeste en la Liga Nacional de Básquetbol.

La decisión definitiva de Lautaro llegó a los 15 años, cuando fichó por Racing. Allí su padre le pidió que eligiera entre fútbol y básquetbol. Y en esa incógnita no dudó demasiado: tenía más condiciones para el fútbol.

El paso de Bahía Blanca a Avellaneda fue uno de los momentos más difíciles de su adolescencia. Se mudó a 600 kilómetros de su casa, lejos de su familia y con su hermano mayor atravesando problemas de salud. Lautaro reconoció que su padre fue clave para sostenerlo emocionalmente en esa etapa.

La terapia psicológica y la mejor versión de Lautaro

En la entrevista, hubo espacio para tratar la salud mental. Lautaro confesó que transita el mejor momento de su carrera porque se siente feliz, confiado y libre dentro de la cancha. Y vinculó ese crecimiento con el trabajo psicológico que realiza desde hace tiempo.

"Pasé por muchas dificultades personales (especialmente fuera del terreno de juego) antes de que naciera mi hija. La terapia me ayudó muchísimo; por ejemplo, me enseñó a gestionar esos periodos en los que no podía hacer goles", contó.

El delantero admitió que llegó a dudar de sí mismo, de su capacidad y hasta de si merecía usar la camiseta número 10 del Inter. También reveló que siguió trabajando con el psicólogo del club durante una lesión que lo tuvo 46 días fuera de las canchas.

El momento más difícil: la eliminación ante Fluminense

Lautaro dijo que la eliminación ante Fluminense en el Mundial de Clubes lo marcó. Contó que después de aquel golpe pensó que todo podía haberse terminado.

"Pensé en muchas cosas; sufrí muchísimo. No llegaría a decir que pedí irme, pero, en el fondo, tenía la sensación de que si llegaba una oferta importante... bueno, tal vez. Estaba destrozado", reconoció.

Una frase pública hizo ruido en el vestuario: "Cualquiera que no quiera quedarse, que se vaya". Lautaro explicó que, como capitán, sintió que debía decir lo que había visto puertas adentro.

La llegada de Chivu y el nuevo aire de Inter

Lautaro se siente muy cómodo con Cristian Chivu. Aseguró que no tuvo dudas sobre su calidad cuando se enteró de que sería el técnico del Inter.

"Lo llamé de inmediato. No tenía absolutamente ninguna duda de que haría un trabajo fantástico", afirmó.

El doblete trajo más brillo a las vitrinas del Inter. De hecho, el Scudetto fue el número 21 del club y la Coppa Italia la número 10.

La dupla con Marcus Thuram y el sueño de alcanzar a Meazza

Lautaro conforma una sociedad ofensiva de lujo con Marcus Thuram, conocida como "ThuLa". El argentino destacó la conexión que construyeron con el tiempo y el contraste de personalidades entre ambos.

"Marcus y yo desarrollamos, poco a poco, una comprensión mutua. Él es brillante y optimista... verdaderamente especial. Yo soy el serio. Nos complementamos a la perfección", explicó.

Sobre los récords goleadores, Lautaro aseguró que no lleva la cuenta exacta de sus goles, aunque sabe que ya está tercero en la tabla histórica del Inter. También admitió que alcanzar a Giuseppe Meazza sería algo especial.

"Eso sería maravilloso, porque Meazza es historia; la historia tanto del Inter como del Milan. Quizás lo consiga, ¡pero tendría que empezar a patear penales de nuevo!", dijo entre risas.

Lautaro Martínez, capitán de Inter y líder de la Selección Argentina

Lautaro Martínez ya fue campeón del mundo en Qatar 2022. Esa espina, entonces, está afuera. Y ahora se presentará en el conjunto de Lionel Scaloni desde un lugar de líder maduro, por el peso simbólico que ya tiene en Inter y por su recorrido con la Albiceleste.

Campeón de América y goleador decisivo en distintos ciclos, Lautaro aparece como uno de los grandes referentes del equipo nacinoal. Cuando le preguntaron cómo le gustaría ser recordado dentro de 10 o 20 años, no eligió una cifra ni un récord.

"Como alguien que siempre lo dio todo", respondió.

Ni más, ni menos que eso.