En un viaje Madrid elegí como primer escala Valdebebas, el lugar en el que entrena el Real Madrid, ahí me encontré con Ignacio Hierro, platiqué con el lateral izquierdo brasileño Roberto Carlos y ahí vi por primera vez al técnico español Vicente del Bosque. Le pedí unos minutos para platicar, pero me dijo que tenía que salir a ver a unos licenciados para arreglar la situación de una muchacha que trabaja con su esposa.
La explicación del por qué no se podía quedar fue un detalle de humildad del técnico español, comprendí el escenario y le dije que en otra ocasión podíamos platicar. Después de ese encuentro, le hablé por teléfono a su casa. Vicente del Bosque me contestó y me preguntó “¿En dónde está?”. Le dije que en el centro y me pidió que me trasladara otra vez a Valdebebas, pues él vivía en unas torres que están enfrente del complejo deportivo.
Ese día estábamos a cero grados centígrados de temperatura y mi teléfono volvió a sonar. Era Vicente del Bosque de nuevo, que me preguntaba en dónde iba y me invitaba a su casa.
Recuerdo bien ese momento: Me abre la puerta de su departamento y me invita a entrar, ahí me explicó las mejoras que su señora le está haciendo al piso de a lado. Me pide que me siente y la señora de Vicente del Bosque me ofrece una taza de café. Estaba sorprendido, porque sin conocerme, sin saber quién soy, pese a que sabía mi nombre y le había dicho que dirigía, tenía la atención de contestarme e invitarme a su casa.
Llevaba un video y dos libros escritos por mí, los analizó y los vio completos, le dije que iba a España a pedir trabajo. De inmediato me comunico con Pere Artigas, promotor español y me quedé de ver con Pere en Barcelona, esa es otra historia.
En la tercera ocasión que lo vi fue en los días de la Eurocopa que gana España, que Austria y Suiza organizaron. Lo vi en un hotel, Palace, que estaba en la avenida principal de Madrid, la Gran Vía. Ahí hablamos por dos horas, me volvió a dar el nombre de otro promotor porque quería que me ayudara a colocarme en España.
La cuarta ocasión que lo vi fue durante unas pláticas que daba Vicente del Bosque, junto con Ignacio Hierro, a unos banqueros. El técnico español explicaba la importancia del manejo de grupos y al manejo de gente. Me invitaron y fue un placer asistir a ese evento, en compañía de ellos.
Después de todo esto, ocurre algo inusitado, algo muy importante. Mi hijo se recibe en una escuela de Liverpool, lo llevó a Madrid y me registro en un hotel que se llama Auditorio. En la charla con mi hijo le digo que venía a platicar con nosotros Vicente del Bosque y él se sorprende. Le confieso que es mi amigo y que habíamos hablado en muchas ocasiones, no sólo de futbol, sino varios temas.
A las ocho en punto, Del Bosque me avisa que ya estaba llegando y de repente todos los meseros, hasta el gerente del hotel, nos empiezan a rodear, para ver si queríamos algo. Entra el técnico español, saluda a mi hijo Mario y le pregunta : “Por favor dime la alineación de la Selección Española. ¿Cuál pondrías?”. La respuesta fue un informe detallado, completo del representativo de España, lo que le podía pasar en el siguiente Mundial y las ventajas que tenía.¿La mayor problemática que encontró? La unión Real Madrid y Barcelona y la virtud por sí misma. La solución que dio: " El futbol de ambos, como equipo”.
El asombro de reencontrarme con Del Bosque era aún mayor, porque ahora no estaba en el Ritz o en el Palace, sino en el hotel Auditorio, uno de los más modestos de Madrid. Cuando Vicente me preguntó en qué lugar estaba, sólo le dije que en un hotel cercano al aeropuerto, en el kilómetro 45, pero es lo único que le puedo decir. A él no le importó, llegó a la puerta del lugar a atender a un mexicano con su hijo.
Ese día hablamos horas y horas de futbol, de la selección española, de su familia, de sus hijos. Como siempre, resaltaba en sus palabras el don de ser humano y el don de gente que tiene, nos enseñó su lado más humano, es algo que nunca podré olvidar.
Hubo un encuentro más. La situación era diferente. En los anteriores ni Vicente del Bosque ni yo teníamos trabajo, pero en este él era el técnico de la Selección de España y yo el segundo de la selección mexicana.
La cita fue en la Federación Española de Futbol, previo al Mundial de Sudáfrica, él ya me estaba esperando. Lo vi, le di un abrazo y le dije “Maestro, ojalá nos veamos en la final”.
Esto es desde la cancha, para ESPN.
