Ezequiel Barco y su reto de demostrar su valía con Atlanta United

De ciertas formas, el 2019 no ha transcurrido de la forma que Ezequiel Barco había esperado. El atacante del Atlanta United ha visto cómo su tiempo de juego se ha limitado debido a una combinación de compromisos internacionales y lesiones. Los 917 minutos acumulados en 14 apariciones hasta ahora se acercan a la mitad de su tiempo en las canchas en 2018, campaña en la cual se consideró que su desempeño estuvo por debajo de las expectativas.

A pesar de ello, mientras el Atlanta se apresta a comenzar su incursión de postemporada y cierra su temporada regular con el choque del Decision Day de este domingo contra el New England Revolution (4:00 p.m. hora del Este, con streaming en vivo por ESPN+), existe cierto optimismo alrededor de Barco. Su participación por espacio de 27 minutos el pasado fin de semana contra el Montreal fue la primera desde que regresara a la acción luego de sufrir una lesión muscular y tal como lo definió el DT Frank de Boer, el argentino se mostró “animado”.

Si bien la toma de decisiones de Barco a cancha abierta mostró ciertos síntomas de requerir recobrar la forma, golpeó el travesaño con un audaz tiro y obligó a una monstruosa atajada por parte del arquero del Impact Clement Diop después de un tiro libre. Ciertamente, el nivel del Atlanta durante el transcurso de la campaña 2019 ha carecido de consistencia, a pesar de encontrarse empatado en el segundo lugar de la Conferencia del Este. Una reciente paliza 4-1 sufrida a manos del New York City FC contrasta totalmente con el título de la U.S. Open Cup obtenido el mes pasado. La salud del goleador Josef Martínez sigue siendo motivo de preocupación, incluso después de haber retornado a los entrenamientos esta semana. Alentar a que Gonzalo “Pity” Martínez tenga mejor producción se ha convertido en toda una prioridad. A pesar de ello, existe la percepción de que, si el Atlanta aspira siquiera a acercarse a repetir como campeón de la MLS Cup, el juego de Barco podría marcar la diferencia.

“Todos los equipos necesitan contar con distintas armas”, expresó De Boer en entrevista vía telefónica. “Contamos con Josef (Martínez), como es obvio, como una de nuestras armas. Él es letal frente al arco contrario con sus remates. Pero a la hora de un enfrentamiento con marcación personal, duelos, esto crea una sobrecarga en la cancha porque Barco está desbordando a un hombre con su drible. Eso es crucial. Esa es la cualidad de Barco: Puede ser letal, incluso dentro de espacios cerrados”.

Sin embargo, no son precisamente las piernas de Barco, ni siquiera su corazón, la razones por las cuales existe este panorama tan positivo. Más bien, se trata de su cerebro.

En 2018, Barco llegó a la MLS rodeado de las mayores expectativas después de su traspaso por $15 millones, proveniente de Independiente de Avellaneda. Sin embargo, la transición terminó siendo difícil. Posteriormente, Barco quedó relegado por el entonces DT Gerardo “Tata” Martino después de un incidente en el cual, presuntamente, Barco hizo insinuaciones de carácter romántico a la novia de un compañero. Martino lo denominó “un acto de indisciplina” y Barco fue suspendido durante varios partidos. En una señal de lo mal que había quedado Barco dentro de la jerarquía entre las piezas con las que contaba Martino, Barco hizo cinco apariciones en postemporada durante la carrera del Atlanta United en busca de la MLS Cup, pero su incursión más larga fue de apenas seis minutos.

En la presente temporada, no hay dudas de que Barco, si se mantiene sano, estará sobre el césped. Y a criterio de quienes le han rodeado en estos meses, el mediocampista ha madurado en todos los aspectos.

“Creo que la diferencia para él fue personal”, afirmó el defensa del Atlanta y compatriota argentino Leandro González Pirez. “Pienso que él creció aquí, creció como persona. Ahora es más maduro. Ha mejorado en la cancha y también ha mejorado fuera de ella”.

González Pirez lo debe saber bien. Recordó cómo en 2018 compartía con Barco “todos los días” en un intento por ayudar a su paisano a adaptarse. Actualmente, la necesidad no es tan imperiosa.

“Mi labor ahora es más fácil”, expresó con respecto a su rol como mentor de Barco. “Intento estar con él y que la pasemos bien juntos. Ahora, se requiere que lo haga menos que el año pasado”.

Barco reconoce que el proceso de adaptación tomó cierto tiempo. Las diferencias entre la MLS y lo que él experimentaba en Argentina con Independiente eran inmensas. La cultura y pasión futbolísticas son mucho más profundas en su país de origen. Asimismo, la barrera del idioma también se tornó complicada.

“En Argentina, la gente vive el fútbol de una forma completamente distinta”, indicó Barco, con la ayuda de un intérprete. “Aquí, también se vive de forma positiva, solo que es distinto. Existen varias diferencias, dependiendo de dónde se juega. Solo hay que adaptarse a ellas”.

“El idioma, es sumamente difícil. Creo que la parte más difícil son las cosas que se viven a diario, fuera del ámbito del fútbol. Sobre la cancha, hay cosas básicas que entiendo en su mayoría”.

La falta de minutos vivida a finales de 2018 fue una lección de humildad para Barco. Tomó la decisión de evitar que sucediera de nuevo y tuvo la determinación de causar grata impresión dentro del nuevo plantel técnico, desde los inicios del campamento de entrenamiento.

“La ética de trabajo mostrada por Barco fue muy alta desde el inicio y a veces, quiere hacer demasiado. Pienso que en estos momentos está eligiendo mejores situaciones para tocar el balón y jugar de forma simple”, dijo De Boer. “Es un año mayor y pienso… que se está sintiendo con mayor confianza”.

Barco ha sido apoyado gracias a que, en la actualidad, cuenta con un sistema de apoyo más fuerte fuera del césped. Varios miembros de su familia le visitaban periódicamente en 2018, convirtiéndose en una presencia más consistente durante la presente campaña. Barco contó cómo su padre Omar, quien fue su primer entrenador, pasó seis meses acompañándolo en Atlanta a principios de año. Recientemente tuvo la visita de su madre Ester.

“Pienso que es sumamente importante para mí el poder contar con mi familia cerca, solo tener su compañía”, indicó. “Pienso que tenerlos a mi lado me ha sido muy útil, tanto dentro como fuera de la cancha. Estuvieron presentes el año pasado durante varios periodos, pero este año me han acompañado durante más tiempo”.

Agregó: “Este año, es verdad. Me siento más estable”.

En esas ocasiones en las cuales Barco ha saltado a la cancha, la diferencia con lo visto en 2018 ha sido notable. Convirtió cuatro goles para la causa del Atlanta antes de incorporarse a la selección argentina para disputar el Mundial sub-20 en mayo pasado. Deslumbró en ese torneo; no obstante, la plaga de las lesiones le ha afectado en dos oportunidades desde entonces.

Ahora que Barco está recobrando su plenitud física, De Boer está listo para depender más del argentino de 20 años. El DT del Atlanta indicó a ESPN que aspira que Barco asuma la titularidad en el último encuentro que pondrá punto final a la temporada regular contra el New England Revolution para jugar durante aproximadamente 60 minutos. El subsiguiente receso de Fecha FIFA de dos semanas debería permitirle a Barco afinar aún más su juego.

“Barco es sumamente importante para nosotros”, afirmó González Pirez. “Es capaz de crear muchas oportunidades para sí mismo y otros jugadores. Jugamos de forma diferente cuando él está presente. Creo que, con él en la cancha, tenemos mayores probabilidades de ganar la MLS Cup”. 
Quizás la temporada 2019 de Barco será digna de recordar, después de todo.