Carlo Ancelotti: Los retos más importantes que tiene con Brasil

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El anuncio de Ancelotti adelanta los tiempos de Xabi Alonso en Real Madrid (1:32)

La idea del club blanco es que Xabi Alonso se incorpore antes del Mundial de Clubes. (1:32)

El técnico italiano tiene el reto que jamás había enfrentado en 30 años de carrera: tomar una selección nacional. ¿Crecerá su legado de éxitos?


Carlo Ancelotti es el único técnico en la historia del futbol en ganar la UEFA Champions League cinco veces, y el único en ganar en las cinco ligas europeas más importantes. En total, son 31 trofeos los que ha alzado el técnico italiano, poniéndolo en la conversación como uno de los entrenadores más exitosos en la historia del deporte.

Naturalmente, con tantos retos conquistados a nivel club, el entrenador de 65 años busca algo distinto a estas alturas. En contraparte, la selección de Brasil, el equipo más exitoso a nivel mundial, busca dar su propio giro para volver a la gloria tras 23 años de no ganar la Copa del Mundo y reinar en la cima.

La llegada de Ancelotti rompe con 60 años en que solamente brasileños ocupen el banquillo de su país, y será apenas el cuarto técnico en más de un siglo en ocupar el rol. Para decir una obviedad, la presión será grandísima para ambas partes. ¿Dominará Carletto el mundo de selecciones como lo hizo en clubes? ¿Valdrá la pena que Brasil deje la tradición por un lado?Estos son los principales retos que tendrán ambas partes:

Recuperar el dominio en CONMEBOL

La goleada escandalosa ante Argentina en marzo que cobró el puesto de Dorival Júnior, el anterior técnico brasileño, solamente confirmó lo que todo CONMEBOL -y el mundo entero- sabe a estas alturas: el gran rival de Brasil es la selección hegemónica en Sudamérica de tiempo atrás.

Quedan cuatro partidos en las eliminatorias al Mundial 2026 en las que Ancelotti puede mejorar el cuarto lugar que actualmente posee la verdeamarelha, empatado en puntos con Uruguay y Paraguay, y dos debajo de Ecuador, los actuales escoltas de Argentina, a quien difícilmente se le separará de la punta.

Se enfrentarán precisamente a Ecuador y Paraguay en junio, antes de cerrar ante Chile y Bolívia –ambos fuera de la zona de clasificación– en septiembre.

Ancelotti tomará las riendas de un equipo que ha ganado uno de sus últimos cuatro partidos en esta competencia, y que ha permitido siete goles en ese mismo lapso.

Estabilizar el andar de Brasil y conseguir buenos resultados dejará buenas sensaciones de cara a enfrentar el 2026 en Estados Unidos, México y Canadá.

El ansiado hexacampeonato

Aunque, seamos todos sinceros, cerrar fuerte las eliminatorias no será ni remotamente suficiente para el público brasileño. Un país con cinco Copas del Mundo siempre está a la espera de que llegue la sexta antes que cualquier otro resultado. Ancelotti es el hombre elegido para cumplir con esta labor titánica, que además significa arrebatar el protagonismo a una Argentina que finalmente tocó el cielo en Qatar con Lionel Messi al ganar el Mundial.

Brasil no ha ganado una final de Copa del Mundo desde 2002, y no ha llegado a una semifinal desde el 2014, cuando fue humillado por Alemania en su propia tierra con aquel 7-1 en Belo Horizonte. El trabajo de Ancelotti implica elevar a una generación emergente, liderada por jóvenes futbolistas como Vinícius, Gabriel Martinelli y Matheus Cunha, y exprimir el jugo a los veteranos en el plantel como Marquinhos, Alisson, y sobre todo Neymar.

En 2026, Brasil replicará la sequía más larga entre títulos mundiales –24 años– misma que se llevó a cabo previamente entre México 1970 y EEUU 1994. Ancelotti tendrá, quizás proféticamente, la oportunidad de frenar dicha racha en una Copa del Mundo que se disputará totalmente en Norteamérica.

Potenciar a Vinícius, Rodrygo y Endrick

Para hacerlo, el italiano vería a varias caras conocidas en sus concentraciones con Brasil –el trío de delanteros talentosos que ha dirigido en Real Madrid: Vinícius Jr., Rodrygo y Endrick. Vinícius, sobre todo, ha sido criticado por la falta de impacto a nivel selección nacional, dado que suma apenas un gol en la eliminatoria actual, y también debido a su ausencia por suspensión en los cuartos de final de la Copa América pasada, misma que acabó en la eliminación de la canarinha.

Con Real Madrid, Ancelotti ha transformado a Vinícius en ser un jugador céntrico al ataque del equipo, de forma instantánea. En la temporada 2020-21, la última de Zinedine Zidane al mando, Vinícius marcó tres goles en 35 partidos de liga, viniendo mayormente desde la banda. El siguiente año, con Ancelotti habilitándole mayor libertad al frente, hizo 17 goles en la misma cantidad de duelos.

Al igual que Vinícius, Rodrygo y Endrick se verían igualmente beneficiados por la familiaridad con Carletto. Fortalecer el ataque, en el que también figura el blaugrana

Raphinha, será importantísimo para Brasil, ya que el equipo se ha vuelto mayormente dependiente en su producción ofensiva para superar a una porosa línea defensiva en los últimos meses.

Navegar la presión local

Ciertamente, Ancelotti se enfocará en arreglar estos problemas dentro del seno brasileño, gracias a su reputación como un entrenador pragmático, que modifica su táctica para resaltar la fortaleza de su equipo, al mismo tiempo minimizando los riesgos y ocultando las debilidades del plantel.

Estas medidas serán necesarias para que Ancelotti logre superar la barrera previamente mencionada. Ser técnico de Brasil, una selección tan tradicional y orgullosa como extranjero agrega otro nivel de complejidad y presión al puesto. Pese al gran camino de Ancelotti, ver a una figura que no es brasileña al frente del equipo nacional le provocará shock a más de uno.

Suena sencilla la solución, pero es la más efectiva: ganar. Los resultados positivos calmarán las aguas de forma inicial, y permitirán a Ancelotti desempeñarse como entrenador de cara al Mundial, y comenzar a armar su equipo preferido para el torneo.

Ante una oportunidad de oro, y frente a una competencia inédita que tendrá a 48 equipos por primera vez en la historia, el histórico técnico italiano, tendrá la posibilidad de unirse al selecto club de Marcelo Lippi y Vicente Bosque que han ganado la Champions y el Mundial. Además, puede inaugurar uno totalmente nuevo: ser el primer entrenador no nacido en el país que dirigió a ganar una Copa del Mundo.