2019 Liga BBVA Bancomer, Torneo Clausura 2019
  • Jesús Molina (37')
  • Nicolás Castillo (3')
  • Andrés Ibargüen (50')

América repite la dosis para vencer a Chivas por segunda ocasión en la semana

Andrés Ibargüen festeja el 2-0 ante Chivas. Imago 7

GUADALAJARA (José María Garrido | ESPN Digital) -- Las Águilas del América repitieron la dosis a Chivas en el segundo Clásico de la semana, pero ahora en la Liga Bancomer.

Al igual que en el duelo de Copa MX, América jugó a tope ante un Rebaño sin pies, sin cabeza y sin corazón para volver a ganar por 0-2 esta noche en el Estadio Akron por la Jornada 11 del Clausura 2019.

Aunque el Rebaño intentó volver a las bases, de poco sirvió. En los primeros momentos del encuentro se movió el marcador y América tomó una ventaja que jamás dejó en los 90 minutos.

Al minuto 2’ llegó el primer golpe que sacudió a los rojiblancos. Renato Ibarra desbordó por el lado derecho y metió el centro mucho antes de que Miguel Ponce se diera cuenta. Luego apareció Nicolás Castillo para meter un solo remate de cabeza al cual no pudo llegar Raúl Gudiño.

Chivas no reaccionó y por si fuera poco este fue él primero de varios golpes que los rojiblancos recibieron en el primer tiempo.

El Rebaño se quedó con un jugador menos ante la expulsión de Jesús Molina al minuto 36’ por una dura entrada en la mitad de la cancha, otro golpe del cual no pudo ni supo reaccionar. Previamente Cardozo desperdició un cambio para sacar a Alexis Vega de la cancha debido a sus reiterados reclamos y a que tenía tarjeta amarilla.

El segundo gol cayó en los primeros minutos de la segunda mitad. Al 49’ Ibargüen desbordó tras el pase de Castillo y se perfiló para sacar el disparo.

Raúl Gudiño no controló bien con las manos y cayó el segundo tanto de las Águilas.

La reacción rojiblanca aumentó conforme moría el tiempo regular. Luis Madrigal insistió y Ronaldo Cisneros tuvo una de las más claras, pero Agustín Marchesín se vistió de héroe para mantener en cero su porteria.

América ligó victorias ante Chivas y el futuro de Cardozo, más que nunca, pende de un hilo.