Por primera vez en mucho tiempo, Tiger Woods está entusiasmado con el Masters

AUGUSTA -- Tiger Woods no estuvo presente en el Augusta National Golf Club el domingo, ya que optó por pasar al menos el principio de las Pascuas en casa antes de viajar al norte desde Florida, a un lugar donde pensó que quizá no regresaría nunca en su carrera profesional.

Woods estuvo aquí hace poco más de una semana para volver a familiarizarse con el lugar donde ganó cuatro Masters. No juega en el Augusta National desde 2015, cuando empató en 17mo lugar.

Cada uno de estos últimos dos años, Woods, de 42 años, se hizo presente en la sede del primer major del año para participar en la cena de campeones del martes por la noche en el club, una experiencia agridulce en el mejor de los casos.

En ambas instancias, los problemas que lo persiguieron durante buena parte de los últimos cuatro años le impidieron jugar, y estar en el sitio sólo hizo el dolor más agudo.

"Brutal, es uno de mis torneos favoritos", dijo Woods durante una entrevista reciente con ESPN.com. "Ir sabiendo que no iba a poder salir a jugar ... fue más difícil de lo que podrías imaginar. Mucho más difícil. Cuando llegué al club y vi la cancha, sabiendo cómo jugarla, las condiciones, y viendo a los demás jugar... Fue duro".

Woods estará entre los favoritos cuando comience el Masters este jueves tras su exitoso regreso al golf luego de un parate de 10 meses por una cirugía de fusión vertebral el 19 de abril de 2017.

En cinco torneos del PGA Tour, Woods superó el corte cuatro veces, empató en segundo lugar en el Valspar Championship, y en quinto lugar en el Arnold Palmer Invitational, lo cual entusiasmó aún más al público.

Las cosas han cambiado mucho con respecto a los últimos dos Masters, para los que Woods hizo un gran esfuerzo para prepararse y participar, sólo para verse obligado a echarse atrás pocos días antes de la competencia.

"Por supuesto que siempre voy a intentarlo", respondió Woods cuando le preguntaron cuán seriamente consideró jugar los últimos dos años. "Pero me resultaba difícil caminar. Sabía que no podía hacer el swing, que no podía jugar. Y eso hacía que estar ahí fuera aún más difícil. Cuando no estaba ahí era mucho más fácil. Pero cuando puse un pie en el lugar, con todos los buenos recuerdos y todo lo que había logrado en el pasado en esa cancha, fue más difícil".

Woods dijo que el humor fue sombrío hace dos años cuando supo que Arnold Palmer no estaba bien de salud. Woods y Palmer ganaron el Masters cuatro veces cada uno, superados únicamente por Jack Nicklaus, quien vistió la chaqueta verde seis veces.

Ayudar a Palmer a sentarse en la cena aquella noche fue más duro para Woods que sus propios problemas. Palmer no pudo participar en la tradicional salida honoraria la mañana siguiente con Nicklaus y Gary Player, y murió menos de seis meses después.

Las perspectivas de Woods también eran sombrías hace un año, pero por motivos diferentes. Dudaba si podría volver a jugar. En aquel entonces, estaba a pocas semanas de someterse a la cirugía de fusión vertebral que le impediría hacer un swing durante seis meses.

Nadie, y menos Woods, sabía cómo iba a salir. Incluso cuando estaba a punto de tomar el palo de golf, Woods dijo el 27 de septiembre: "No sé lo que me depara el futuro".

"Hubo muchos pensamientos oscuros," dijo Woods. "Porque realmente no podía hacerlo. Es por eso que este año es tan emocionante. Tengo la oportunidad de jugar bien. Eso no sucedía desde hace años".

Woods visitó el Augusta National el 22 y 23 de marzo para jugar rondas de práctica, según indicó en su sitio Web. Había dicho después del Arnold Palmer Invitational que le dedicaría mucho tiempo a estudiar los greens y la cancha en general.

Como de costumbre, Woods usó un caddie local llamado Jay Thacker --el Augusta National exige que uno de sus caddies sea empleado durante las semanas ajenas a los torneos-- y se tomó su tiempo para recorrer la cancha.

Su preparación para el torneo ha variado a lo largo de los años. Woods dijo que nunca ha jugado en el Augusta National --privilegio que le corresponde como ex campeón-- excepto durante las semanas previas al torneo, para familiarizarse con los cambios efectuados.

Durante varios años, Woods mantuvo la costumbre de jugar una ronda de práctica en el Augusta National el domingo, cuando no hay espectadores y sólo hay un puñado de participantes y miembros en la cancha.

Pero no lo hizo la última vez que jugó (en 2015). Se presentó el lunes luego de haberse tomado nueve semanas libres para atender problemas en su juego corto, y sorprendió con un 17mo puesto. Este año también decidió pasar por alto el domingo.

Pero no importa. Pocos conocen esta cancha tan bien como Woods, quien ganó aquí por última vez en 2005 pero se ha metido en el Top 10 siete veces en sus últimas nueve salidas. Además, llega en buenas condiciones físicas por primera vez desde 2013, cuando empató en cuarto lugar.

Es por eso que hay tanto optimismo, sobre todo para Woods.

"Qué cambio", dijo Woods en su página Web. "Hace seis meses, todo indicaba que ni siquiera iba a jugar. He mejorado con cada semana de competencia. Estoy un poco más afilado. Estoy empezando a poner las piezas en su lugar".