Cómo el LAAC les cambió la vida a sus campeones

El chileno Niemann, campeón en 2018, se hizo profesional tras su primer Masters y hoy es Top-50 del PGA Tour. EFE

Cuatro años atrás, Joaquín Niemann se consagraba en Prince of Wales Country Club y ganaba la cuarta edición del Latin America Amateur Championship (LAAC) con apenas 19 años. Hoy, el chileno está dentro del top-50 del Ranking Mundial, ya tiene una victoria en el PGA TOUR, participó de once Majors, jugó una Presidents Cup y representó a Chile en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Así de rápido le puede cambiar la vida a un joven que llega a participar del LAAC.

En una semana los sueños de estos chicos se pueden disparar hacia situaciones que para muchos de ellos estaban lejos en su imaginario, pero que pueden ser decisivas a la hora de construir una carrera en el golf.

Los seis campeones vivieron realidades diferentes, pero seguramente cuando tengan que contar cómo ha sido su carrera, el primer paso será siempre su título en el Latin America Amateur Championship.

Matías Domínguez fue quien levantó por primera vez el trofeo, en enero de 2015, en Pilar Golf Club, Argentina. El chileno llegó a Augusta National y vivió el impacto de ser el primer campeón del LAAC en jugar un Major.

Después de esa experiencia, Domínguez decidió enfocarse en el mundo laboral y no buscó su camino por el golf profesional, por lo que jugó luego todas las ediciones del LAAC. Pero tras la pandemia su vida dio un giro rotundo y a los 28 años decidió probar suerte en el profesionalismo. Un top-10 en el Abierto de Chile hace unas semanas es su mejor actuación en su corta carrera rentada.

Paul Chaplet ganó la primera vez que el LAAC se jugó en Casa de Campo, en 2016. El costarricense tenía solo 16 años y se llevó el premio mayor. Su paso por el Masters fue significativo para su carrera. Arizona State University fue su primer paso en College para luego seguir en Sam Houston State University. “Aprendí mucho más en estos dos días que en toda mi carrera como amateur”, afirmó Chaplet luego de su paso por Augusta National.

Toto Gana sorprendió a todos con su victoria en playoff ante Niemann y el mexicano Álvaro Ortiz en el Club de Golf de Panamá en 2017. El chileno no solo jugó el Masters, sino también The Amateur y el U.S. Amateur, en lo que fue un recorrido por los grandes torneos del mundo. “Jugué eventos que no conocía y con los mejores jugadores del mundo, eso sin dudas me impulsó a seguir trabajando para jugar cada vez mejor”, decía quien estudió en Lynn University y que ahora ya juega como profesional.

Quien definitivamente supo llevar lo mejor de su juego al siguiente nivel fue Joaquín Niemann. El chileno, quien es el jugador en ganar el LAAC por mayor margen de diferencia (cinco golpes), quizás no mostró su mejor versión en el Masters de 2018, pero luego su carrera fue meteórica y gracias a su talento recibió invitaciones que lo fueron llevando poco a poco a conseguir rápidamente su tarjeta para el PGA TOUR.

Allí, Niemann ganó en A Military Tribute at The Greenbrier en 2019, siendo el jugador no norteamericano más joven en ganar en el PGA TOUR desde 1923, con solo 20 años. Además, tiene 17 top-10, de los cuales 11 son top-5, en casi 100 eventos jugados en el máximo tour del mundo.

Álvaro Ortiz, después de su victoria en Casa de Campo en 2019 fue el primer campeón del LAAC en superar el corte en el Masters. El mexicano peleó con el noruego Viktor Hovland por ser el mejor amateur en Augusta National y quedó solo un golpe por detrás del ya dos veces ganador en el PGA TOUR.

Unos meses después, luego de su paso por Arkansas University, llegó la hora del profesionalismo donde ganó la Escuela Clasificatoria del PGA TOUR Latinoamérica. En ese Tour ganó el México Open, en Mazatlán y con ello un lugar entre los mejores jugadores (4to en el Ranking), para asegurar la tarjeta para jugar en el Korn Ferry Tour en esta temporada que comienza.

“Es muy difícil describir cómo el LAAC impactó en mi vida. Me costó mucho ganarlo a pesar de haber estado cerca en varias oportunidades. Esa victoria fue un giro definitivo en mi carrera, me abrió los ojos para darme cuenta que tengo el nivel para esto, que puedo vivir del golf”, dijo quien este año también jugó el U.S. Open.

El último de nuestros ganadores, Abel Gallegos, fue el primero que recibió el doble premio de jugar el Masters y The Open. La pandemia postergó un poco sus sueños, pero finalmente varios meses después el argentino ingresó por Magnolia Lane. “Fue algo increíble, algo que soñé toda mi vida y la semana fue inolvidable. Quizás eso me jugó un poco en contra, ya que todo me sorprendía. Cuando fui a jugar al Open fui con otra mentalidad y creo que me encontré un poco más con mi juego”, dijo Gallegos, quien hoy vive en Estados Unidos, donde trabaja duro de cara a sus próximos objetivos. El más cercano, en pocas semanas, del 20 al 23 de enero en Casa de Campo: ser el primer jugador en defender con éxito el título del LAAC y volver al Masters y al The 150th Open Championship en St Andrews.

Es que los beneficios que otorga el LAAC en cada edición son inigualables: el campeón recibe una invitación para competir en el Masters Tournament y The Open Championship. Además, el ganador y el jugador o jugadores que terminen en el segundo lugar ingresan en forma directa a las etapas finales de clasificación, con la posibilidad de llegar a The Open y al U.S. Open. Por otro lado, el campeón recibe exenciones completas para disputar The Amateur, el U.S. Amateur Championship y todo otro campeonato amateur de la USGA para el cual sea elegible.