Francisca Tala, jugadora de la selección chilena de hockey sobre césped, habló en redes sociales sobre no haber logrado la convocatoria para el próximo Mundial en agosto. Con 162 partidos internacionales, la jugadora de Las Diablas fue parte de la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos 2023 y había disputado la Copa del Mundo 2022 en Terrassa.
Panchi, como le dicen los amigos, fue madre, pero eso no hizo que quitara la vista de su objetivo más grande: llegar a este Mundial. Durante el embarazo continuó entranando, creyendo que la vuelta iba a ser más fácil, pero nunca creyó que todo iba a ser cuesta arriba. "Estaba más débil que nunca, física y mentalmente. Decidí pelearla igual". Con la fortaleza de mujer y madre siguió ante toda adversidad: lesiones, no entrar en las listas de giras y competencias. Estaba mirando desde afuera cosas que estaba acostumbrada a vivir desde adentro.
Siempre que el cuerpo le decía que parara, aparecía una voz dentro suyo que la motivaba a seguir. Así fue como cada logro pequeño se convertía en una hazaña para el sueño mayor. "Celebré cada cosa que lograba, de llegar última a correr a la par; de entrenar sin peso a hacer fuerza con todas; de pedir cambio por cansancio a pedir jugar más" manifestó en su Instagram. Su cuerpo comenzó a responder y ella volvió a tener confianza.
El día del anuncio de las convocadas se acercaba, y su ansiedad crecía. Cuando dieron la lista no fue una de las seleccionadas, pero no por ser mamá, por no haber estado o por no haber dado absolutamente todo lo que tenía. "Las otras están mejor. Esta vez no alcanzó, y no se si alguna vez volverá a alcanzar. [...] No cambiaría el camino, aunque hoy me duela el resultado".
Francisca Tala es un claro ejemplo de resiliencia, de ir en contra de todo, incluso uno mismo, para buscar lo que uno sueña. Pero no siempre se logra, no porque no se haya intentado, sino porque la vida a veces tiene otros planes. Tal vez no consiguió ir al Mundial, pero logró algo que vale mucho: demostrarse a sí misma que puede.
