Tal vez para algunos sea una noticia ya contada, pero volvió a suceder: Zoe Díaz fue elegida por segunda vez como la mejor jugadora Sub-23 del mundo. Con desequilibrio, desfachatez y una sonrisa imborrable, la atacante de Italiano igualó una marca histórica que solo ostentaban Soledad García y María José Granatto.
El meteorito Zoe no fue una estrella fugaz. Pasó por la elite del hockey mundial para quedarse con todos sus destellos y continuar escribiendo su propia historia con hilos dorados y colores incandescentes. La Federación Internacional de Hockey (FIH) volvió a rendirse ante su talento y la coronó con el galardón FIH Rising Star of the Year (Mejor Jugadora Joven del Mundo).
Zoe, siempre Zoe
La delantera de Italiano repitió una marca que hasta hoy solo dos leyendas del hockey argentino habían logrado en la historia: Soledad García y María José Granatto. Díaz de Armas se alzó nuevamente con el reconocimiento e igualó lo conseguido por sus compatriotas, quienes casualmente lucían la camiseta número "10" de Argentina, el mismo dorsal con el que ella debutó en la Primera División de su club en el Torneo Metropolitano.
Un impacto voraz que no conoce techos
La irrupción de Zoe en la escena internacional fue inmediata. Deslumbró al mundo en el Mundial Junior 2023 con Las Leoncitas, sorprendiendo a propios y ajenos por su forma de encarar, la manera -bien propia- de plantarse ante rivales de mayor rodaje y, sobre todo, por no perder nunca la sonrisa a la hora de hacer lo que más le gusta: jugar al hockey.
Su ascenso meteórico no se detuvo ahí: le sopló un hito histórico a Gaby Sabatini, se colgó una medalla en sus primeros Juegos Olímpicos y se subió a lo más alto del podio en su debut en un mundial mayor; aun así no se detiene, volvió de tocar el cielo con las manos para calzarse el manto sagrado y campeonar en los Suramericanos de Rosario, regresó a su casa y dejó a Italiano en Playoffs… pero no todo termina ahí, esto es recién el comienzo de una historia que aparenta no tener techo.
