Enea Bastianini se tomó revancha y ganó el GP de Malasia de MotoGP

El enorme trabajo realizado durante 2022 con la Ducati del equipo Gresini, sus sueños desde chico de llegar al equipo oficial de la casa de Borgo Panigale en MotoGP, su mochila cargada de ilusiones tras ser elegido para esa moto que tenía en Jorge Martín a otro aspirante fuerte para el ejercicio 2023… Todo se truncó increíble y rápidamente para Enea Bastianini. Apenas un par de días le duró la emoción al italiano. Es que apenas en el debut, en el GP de Portugal que abrió el Mundial, la Bestia sufrió una tremenda caída en el sprint y comenzó su vía crucis.

Bastianini fue actor de reparto en el accidente de Portimao. Fue víctima de la caída de Luca Martini, que lo arrastró, y con la fuerte caída sufrió la fractura de la escápula derecha. Increíblemente, no logró completar ni tan siquiera su primera carrera vestido de rojo. Fueron cinco las citas que se perdió, contando Portugal (Argentina, Estados Unidos, España y Francia, las otras).

Cuando volvió, la Bestia sintió que debía demostrar rápidamente que su elección por parte de la cúpula del equipo Ducati había sido correcta. Porque en su ausencia, Martín, quien también aspiraba a ese sillín, venía haciendo una campaña sensacional. El retorno fue en el GP de Italia, pero no tenía ritmo. Tampoco lo tuvo en Alemania, mientras su compañero Pecco Bagnaia luchaba adelante. Fueron seis carreras, desde la vuelta, sin resultados y, para colmo, en la sexta siguió la racha mala.

Bastianini llegó a Cataluña con mucha presión. Su lugar ya empezaba a estar en duda para 2024, con Martín deslumbrando. Y llegó un error carísimo: en la largada de la carrera principal intentó la heróica apilando rivales por adentro, pero terminó en un strike. Resultado: ¡otra vez lesionado! El frío parte señaló la fractura de su tobillo izquierdo y muñeca izquierda. El paso por el quirófano fue inevitable. Mientras tanto, Martinator siguió dando que hablar, presentando credenciales de campeón en su batalla con Bagnaia.

Fueron tres las carreras que se perdió la Bestia (San Marino, India y Japón) y su posición en Ducati quedó definitivamente contra las cuerdas. Así llegó a Malasia, 18ª cita con el fuerte runrún que apuntaba que, si Martín logra el título y a pesar de los contratos existentes, desde la marca italiana bajarían a Bastianini al Pramac para que el español luciera su título vestido de rojo en 2024. Pero justo ahí apareció la mejor versión del piloto de Rímini.

¡Sí, Bastianini volvió a ganar! Fue contundente y aplastante en Sepang, en una carrera soporífera, extraño en MotoGP que suele brindar espectáculos vibrantes. Esta vez fue una competencia lineal, pero poco le importó eso a la Bestia, quien saltó a la cima en la largada y lideró todas las vueltas. “Luché al 100% después de mucho tiempo de no estar en el podio, puse todo de mí, mi esfuerzo, todo. Les quiero agradecer a todos los que me ayudaron para que yo volviera a estar en este lugar”, dijo, emocionado, antes de subir al podio.

La victoria de Bastianini llegó en el momento justo en su pelea por mantener su lugar en Ducati oficial. Porque, además, fue justo el día en el que Martín cedió terreno en la pelea por la corona, a dos citas del cierre del ejercicio. El madrileño finalizó cuarto, justo detrás de Pecco, y la brecha que era de 11 antes de la carrera principal de Malasia, se fue a 14, con 74 en juego.

Martín presionó fuertemente a Bagnaia en el arranque de la carrera. Fue un duelo digno de dos contendientes al título, en el que el español logró superar dos veces al campeón, quien rápidamente se recuperó en ambas ocasiones. Hasta ahí llegaron las ínfulas de Martín. Un rápido deterioro de los neumáticos de su Ducati del Pramac lo dejaron sin herramientas para pelear con Pecco, quien, a pesar de sufrir con los frenos, se mantuvo en el último escalón del podio (Álex Márquez fue segundo) y se fue feliz por haber de Malasia porque llegó con Martín a 13 unidades y llegará a Qatar, la próxima semana, con un poroto más de luz.