La vida cotidiana en Sao Paulo es complicada

SAO PAULO -- La vida cotidiana en Sao Paulo es complicada para todos los habitantes de la metrópoli sudamericana. Y más cuando existe una huelga en el metro de la ciudad: 4.5 millones de personas tuvieron problemas para llegar a su destino ayer. Esto ocasionó que las calles de Sao Paulo se paralizarán. Y hoy la historia no ha cambiado.

La mayor parte de mi travesía en la ciudad, donde se inaugurará la Copa del Mundo, la he pasado en el auto. Observando la cotidianidad de los paulistas. Observé como hay filas enormes por subirse a un autobús, regularmente de 15 a 20 minutos, pero ahora con la huelga en el metro de 30 a 40 minutos.

Como una parte de la población prefiere trasladarse en motocicleta, que pitan en cada momento para evitar algún accidente. Eso me llamó poderosamente la atención, porque nunca paran y van de un carril a otro. Nunca sabes en qué momento sale un motociclista y cuando se juntan por decenas, hace complicado manejar.

Según estimaciones, 209 kilómetros de la ciudad estuvieron paralizadas ayer y hoy se menciona en los noticieros que esto aumentó a 259 kilómetros. Muchos de los caminos parecían estacionamientos. Todo a seis días del comienzo del torneo más importante de futbol mundial. Pero lo más complicado es pensar que la gran mayoría de aficionados y selecciones todavía no llegan al país y esto podría ser peor.

Mi travesía ha sido de paciencia porque esto supera por mucho el tráfico de la Ciudad de México. Lo vivido aquí ha sido la peor experiencia de mi vida en ese sentido. Había lapsos de tiempo, entre 10 o 15 minutos que el auto no se podía mover ni para atrás ni para adelante.

Todo comenzó por la mañana de ayer. Un recorrido de 35 kilómetros del aeropuerto al centro de la ciudad, que se puede realizar en 45 minutos aproximadamente, lo pude hacer en dos horas. Miembros de FIFA, como Michel Platini, pasó tres horas para llegar al hotel donde se lleva la convención del organismo rector de fútbol.

Por la tarde, cerca del estadio Morumbi, donde jugará Brasil ante Serbia el día de hoy, el tráfico también jugó una mala pasada, en un trayecto de 15 minutos del centro de la ciudad, pasaron 40 minutos para llegar al estadio de San Pablo.

Por la noche de ayer esto no cambió. Hasta el equipo nacional de Brasil lo sufrió. En un recorrido de 7 kilómetros, los jugadores tuvieron que aguantar una hora para llegar a su hotel de concentración, cerca de Interlagos, desde el aeropuerto que está más cerca de la ciudad.

Y hoy la ciudad amaneció nublada, con lluvia y eso ha generalizado un caos peor que el de ayer.
La metrópoli sorprende por su extensión, por todo lo que puedes encontrar, una pista de Fórmula Uno, estadios diferentes para cada uno de los equipos de la ciudad, además de dos aeropuertos, el Congonhas y el Aeropuerto Internacional Guarulhos, pero sobre todo por sus 20 millones de personas que están por todos lados, en las calles y con un buen ánimo, a pesar de su semblante de prisa, son nobles con los extranjeros por visitar su país, a pesar de que muchos no están contentos por lo caro que puede ser vivir en Brasil hoy en día por la inversión que se logró para esta competición.

La ciudad es muy parecida a cualquiera de Latinoamérica, en algunas zonas varios amigos se reúnen en pequeñas tiendas de abarrotes o restaurantes, hay diferencias como en otros lugares, pero también porque tiene zonas que parecen europeas. Su urbanidad es diferente y se explica en las diferencias culturales con las que se fundó la ciudad.

Joseph Blatter, presidente de FIFA, dijo que Brasil debe mostrar que es un país amable, además de su pasión por el futbol. Por ahora la gente trata de dar buena cara pese a sus dificultades, pero en los siguientes días descubriremos si la buena cara del brasileño se olvidará por el futbol o sus problemas sociales se expresarán en las calles y habrá más tráfico que haga complicado disfrutar más de esta ciudad.