Frank Luksa, quien murió en el 2012, fue un columnista de época para The Dallas Times Herald y el Dallas Morning News. Luksa cubrió el afamado "Ice Bowl" del Campeonato de la NFL entre los Dallas Cowboys y los Green Bay Packers el 31 de diciembre de 1967 para el Times Herald. El juego de playoffs entre Cowboys y Packers del domingo será su primer enfrentamiento de postemporada después del Ice Bowl. Esta historia se publicó originalmente el 16 de enero del 2008 en ESPN.com.
Los Dallas Cowboys se despertaron para jugar el Campeonato de la National Football League contra los Green Bay Packers en un motel de Appleton, Wisconsin, a 35 millas de la sede del partido en Lambeau Field. Una réplica sísmica parecía haberse trasladado desde el Círculo Ártico de la noche a la mañana.
El hombre de hielo ya viene. Su llegada se mofó del pronóstico del clima para el 31 de diciembre de 1967 emitido por el Servicio Climático Nacional en Green Bay. "Una masa de aire frío que se movió desde Canadá, traerá aire más fresco y frío", leía el reporte benigno que sugirió que el viento aumentaría, así que pónganse las calcetas eléctricas.
Los Cowboys se alertaron por las llamadas de operadoras que ofrecían el tiempo y la temperatura en voces animadas. El guardia George Andrie recuerda el mensaje burlón que lo activó.
"La señorita dijo, 'buenos días, son las siete en punto y la temperatura es de 14 grados (-10° C)'", relató Andrie. "Después pausó para el efecto y dijo: 'bajo cero (-25.5 °C)'".
Andrie conocía los efectos del frío como nativo de Grand Rapids, Michigan. Su conocimiento le permitió burlarse del compañero de cuarto Bob Lilly, oriundo del calor de Texas.
"Le grité a Lilly y dije, 'oye, Bob, mira esto'. Tomé un vaso de agua y lo lancé contra el interior de la ventana. El agua se congeló, hielo sólido, antes de resbalarse por el vidrio".
La misma llamada de despertador motivó al apoyador Lee Roy Jordan, quien no estaba seguro de haber escuchado bien a la operadora. Los compañeros confirmaron lo peor.
"Después sonó el teléfono otra vez y era uno de nuestros jugadores, y dijo, ¿escucharon cuál es la maldita temperatura?'. Lo único que pude hacer fue ir a la ventana y asomarme. Simplemente observé. Quería saber cómo se veían 13 bajo cero", dijo Jordan.
"El motel donde nos quedamos tenía un tipo de forma de herradura. Desde mi ángulo, podía ver la mayor parte de los cuartos. En casi todas las ventanas, veía a alguien como yo: un jugador de Dallas viendo hacia afuera, preguntándose cómo se sentiría cuando finalmente saliéramos allá".
Era cómodo 24 horas antes durante un ensayo en Lambeau Field. La mañana del sábado era templada en comparación: sin viento, con suelo firme, temperaturas medias y ligera neblina.
El vapor que salía por debajo del suelo se debía al gasto de 80 mil dólares del coach Vince Lombardi para instalar una parrilla de calor, misma que evitaba la congelación de la superficie. El vapor cálido recordaba escenas de misterio de "El Sabueso de los Baskerville" con Sherlock Holmes y el Dr. Watson atrapando moros.
"Si tenemos otro día así, sería ideal", aventuró el apoyador Chuck Howley, una referencia oblicua a la velocidad superior de los Cowboys.
En lugar de eso, obtuvieron un día como ningún otro: menos 13 grados al medio día y aún el 31 de diciembre más frío en la historia de Green Bay. Ráfagas feroces del norte hacían que el viento frío cayera hasta los menos 30 grados (-34.4° C).
De todos modos, el Lambeau Field se llenó. Se reunió una multitud de 50,861 personas, con la mayoría ataviados para una expedición polar, otros envueltos en sacos de dormir, muchos fortalecidos por el contenido de alto octanaje en sus cantimploras. Cada suspiro que venía de las gradas lanzaba una fumarola de vapor en el aire.
Cuatro aficionados sufrieron ataques al corazón en el estadio. Catorce llegaron por su cuenta al hospital para recibir tratamiento por exposición. Una crisis de proporciones similares visitó el palco de transmisión televisiva donde el café vacunado con whisky se congeló. El locutor Frank Gifford abrió sus comentarios diciendo, "acabo de darle una mordida a mi café".
Jordan identificó una escena surreal en la banca de los Cowboys cuando el juego tenía minutos de iniciado. El coach Tom Landry había crecido colmillos desde su nariz.
"Tom tenía hielos de una pulgada y media saliendo de cada una de sus fosas nasales. Se veía un poco extraño", recordó Jordan.
El juego fue igualmente extraño. Los jugadores daban pasos delicados para mantener tracción. Lanzar era equivalente a aventar una calabaza congelada. Cada despeje sonaba como un disparo de rifle. La parrilla de calefacción de Lombardi se convirtió en una baja instantánea, lo que permitió que el fullback Walt Garrison describiera la textura del suelo "como caminar sobre asfalto. Más duro que las aritméticas chinas".
Entrado el juego, un adormecido Jethro Pug comenzó a alucinar. El tackle defensivo recordó cómo su madre reprendía a los niños por salir y mojarse los pies.
"Lo juro", sostuvo Pug. "La escuché decir, 'Jethro, ¿qué estás haciendo afuera, tonto?'". (Pug falleció este miércoles).
El resultado del Ice Bowl se ató a una de las jugadas más famosas en la historia de la NFL: un acarreo personal del mariscal de campo. Bart Starr recorrió 1 yarda para anotar con 13 segundos en el reloj. Lo hizo en tercera oportunidad con los Packers sin tiempos fuera.
"Pensé que Starr podía rolar y lanzar o correr, dependiendo de lo que viera", aseguró Landry tras la victoria de Green Bay por 21-17.
El tackle ofensivo de los Cowboys, Ralph Neely, fue cuestionado si había visto a Lombardi al final del juego. ¿Cómo se veía el ganador tras una temperatura que cayó por debajo de los 20 y una sensación térmica de -46 grados?
"Tenía una sonrisa en el rostro", reportó Neely. "Si estaba o no congelada, eso no lo sé".
El dueño de los Cowboys, Clint Murchinson Jr., era la fuente usual de una declaración pícara, pero no hubo ocurrencia que encajara en su humor. "El día no fue tan frío si ganaste", declaró sin sonrisa.
Algunos coaches de los Cowboys no creían que Starr se haya colado en tercera oportunidad sin la habilidad de detener el reloj por si fallaba. Jerry Tubbs consideró que la estrategia no tenía garantías. Lo mismo Ernie Stautner.
"¿Cómo demonios intentan una personal con el mariscal de campo?", cuestionó Stautner. "Nunca hubiesen conseguido el gol de campo (si Starr era detenido). No los habríamos dejado".
"Fue una selección absurda, pero ahora es una gran jugada", dijo Landry en una rara crítica al oponente.
Mientras tanto, en el viaje de regreso, Andrie montó una teoría conspirativa para explicar la superficie de hielo.
"Ese (insulto) Lombardi... apagó la máquina".
Landry halló el epitafio perfecto para describir su angustiado equipo posterior al Ice Bowl. Había jugado de forma galante y bajo condiciones honestamente miserables, pero salió del campo profundamente lesionado.
"Puedes darte cuenta de los verdaderos Cowboys", expuso Landry en un banquete de San Antonio. "Son aquellos con los dedos congelados y los corazones rotos".
