Los siete pecados de García Aspe

MÉXICO -- Alberto García Aspe fracasó en su primera responsabilidad como directivo en el futbol mexicano. El hasta hoy vicepresidente deportivo de los Pumas de la UNAM tuvo un paso amargo por el que fue también su equipo inicial como jugador. En un año y casi tres meses al frente de las decisiones del equipo universitario, el "Beto" dio más de que hablar por sus malas decisiones que por los aciertos al frente del club.

Como buen felino, García Aspe se fue terminando sus siete vidas con pecados que fueron imposibles de arreglar. Desde malos fichajes, hasta decisiones precipitadas, hicieron de su paso al frente del equipo, una verdadera pesadilla capital.

EL PRECIPlTADO ADIÓS DE JOAQUÍN DEL OLMO
Entre muchas críticas de la afición, la directiva universitaria hizo a un lado de su cargo a Del Olmo. Siete puntos en seis jornadas, fueron suficientes para que el timonel, quien había armado al equipo a placer, fuera despedido. El "Jaibo" tuvo poco tiempo para demostrar, y la directiva cedió más ante la presión de la afición por un proyecto nuevo, que ante las verdaderas posibilidades que se le veían al equipo.

LA CONTRATACIÓN DE MARIO CARRILLO
Tras la salida de Joaquín Del Olmo al frente del equipo, el elegido para tomar las riendas de los felinos fue el polémico Mario Carrillo. El nuevo mandamás llegó entre muchas críticas por tener un pasado muy arraigado al América. Desde un principio, su carácter se hizo notar y su estilo dentro y fuera de la cancha dio mucho de qué hablar. Solo 10 puntos en ocho partidos fue lo que el "Capello" le dio a los Pumas en el Apertura 2012; salió peleado con la afición y jugadores, y hasta con problemas con su liquidación.

EL POCO RESPALDO A EMANUEL VILLA
Con la llegada de Mario Carrillo al equipo, uno de los hombres que terminó borrado del equipo universitario fue Emanuel Villa. El "Tito", quien había llegado con promesa de goles al equipo, terminó relegado a la tribuna en los partidos. Tras la salida de Carrillo del equipo, la directiva no buscó la continuidad de Villa y jamás se hizo hincapié en darle una segunda oportunidad para que demostrara su potencial. Villa terminó en los Tigres, anotando goles y con el recuerdo amargo de su paso por los Pumas.

LA POBRE ELECCIÓN DE JUGADORES EXTRANJEROS
Durante el mandato de García Aspe en los Pumas, ningún jugador proveniente del extranjero logró despuntar ni destacar de la manera en cómo se esperaba. Los casos más notorios son el del paraguayo Robin Ramírez y el del español Luis García, quienes por más oportunidades que han tenido, jamás se han logrado convertir en los referentes en la ofensiva que los Pumas esperan. En el Apertura 2013 llegó el argentino Ariel Nahuelpán y su destino parece ser el mismo que el de sus compañeros.

EL POCO APOYO A JUGADORES EMBLEMA
Cuando Jaime Lozano regresó a Pumas en el Apertura 2012, pensó que lo haría para retirarse como un grande en el equipo que lo vio nacer y crecer como futbolista. En dos torneos, el "Jimmy" apenas jugó 10 partidos y disputó 415 minutos; ninguno de los tres técnicos que estuvieron en el equipo lo tomó como un hombre de confianza, y la directiva encabezada por Aspe, permitió que el jugador dijera adiós a las canchas, no sin antes ponerlo transferible en el Draft previo al Apertura 2013.

UN MAL MANEJO DE LAS FUERZAS BÁSICAS
Si bien en el tiempo de García Aspe, debutaron hombres como José Carlos Van Rankin, y se dio la consolidación de otros como Luis Fuentes, es de destacar el retroceso que han tenido otros elementos como Carlos Orrantia y Javier Cortés, dos jugadores que se veían como promesas y que han quedado simplemente en eso. Por si fuera poco, se permitió la salida de hombres como Diego de Buen y Eduardo Herrera, que demostraron en más de una ocasión que podrían luchar por un lugar en Pumas, y que se les extraña por lo que hacían en el campo.

SU MALA RELACIÓN CON LOS MEDIOS
Los tiempos en que García Aspe hablaba como capitán y daba la cara por la Selección Mexicana quedaron atrás. Como directivo de Pumas, se caracterizó por dar pocas veces la cara ante la prensa, dejando casi siempre como portavoz a Roberto Medina. Los medios de comunicación buscábamos en García Aspe a una respuesta ante las carencias y los problemas de los felinos, algo que el "Beto", jamás logró responder.