Guevara, de estirpe ganadora

Ana Guevara, la sonorense que deslumbró al mundo con su velocidad AP Photo/Ricardo Mazalan

MÉXICO-- Fueron 48.89 segundos que cambiaron la historia de México, 48.89 segundos que impulsaron a millones de mexicanas, y mexicanos, a cumplir sus sueños y escalar posiciones mientras en la pista de atletismo del Mundial de París en 2003, Ana Gabriela Guevara Espinoza hacía historia convirtiéndose en la mejor velocista de los 400 metros en el mundo.

De estirpe sonorense, la misma tierra que vio nacer a otras grandes figuras del deporte mexicano como Julio César Chávez y Fernando Valenzuela, la ahora política es otra selección entre las mujeres latinas más influyentes en la historia del deporte.

Considerada la mejor atleta mexicana de la historia, la trascendencia de los logros de la nogalense fue más allá de las pistas y ayudó a la concepción de una nueva mujer en su nación y que forjó el nuevo modelo de la deportista mexicana.

Antes de ganar medallas en Juegos Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos, mucho antes de convertirse en la Campeona Mundial de los 400 metros planos en 2003 y echarse a la bolsa los lingotes de oro de la Golden League de la IAAF, Guevara comenzó a destellar en el deporte, pero muy lejos de las pistas.

Apasionada del basquetbol, Ana Gabriela lideró la Selección de la especialidad que representando a Nogales ganó el Campeonato sonorense, aunque no fue sino hasta 1996 cuando comenzó a dar de qué hablar por su otra pasión, la velocidad.

Luego de ganar Campeonatos Nacionales en las pruebas de los 400 y 800 metros, 'Anita' comenzó a cosechar medallas en diversas competencias a nivel internacional como las dos platas en los Juegos Centroamericanos de Venezuela en 1998 que la llevaron a formar parte de la Selección de Atletismo de México y conquistar un año después el Oro de los Juegos Panamericanos en Canadá.

Fue entonces cuando la dupla de Guevara al lado del profesor cubano Raúl Barreda comenzó a trazarse un objetivo. Tras diversos estudios, optaron por abandonar la prueba de los 800 metros y enfocarse sólo en los 400 metros.

Y no se equivocaron. Aunque quedarse fuera del medallero en los Juegos Olímpicos de Syndey 2000 resultó un duro golpe, también demostró ese mismo día de la Final que podía llegar lejos y tenía un gran futuro al bajar de los 50 segundos al cronometrar 49.96 segundos.

Llegó entonces la cosecha mejor. Tras ganar en 2001, en Mónaco, una fecha de la Golden League y lograr el bronce en el Campeonato Mundial de Edmonton, Canadá, en 2002 arrasó literalmente la Golden League al ganar cada una de las siete fechas de la Golden League que más allá del oro, la motivaron a cumplir un nuevo objetivo: bajar de los 49 segundos.

Llegó 2003 y tras ganar el oro en los Panamericanos, el 27 de agosto liberó su alma y detuvo a toda la nación durante 48 segundos y 89 centésimas hasta convertirse en Campeona del Mundo y meter su tiempo entre los 10 mejores de la histórica prueba.

En ese momento Ana Gabriela Guevara no era ya sólo una atleta exitosa, era un estandarte y punto de referencia en todo el mundo. Su imagen aparecía por todos lados, su puño en todo lo alto enseñando el poder se había convertido en una marca registrada y había signado contratos impensables para el atletismo mexicano. Era una estrella.

Con todo el peso del deporte mexicano en los Olímpicos de Tenas 2004, 'Anita' ganó la plata y cumplió su ciclo en esta competencia pues no quiso ir a los de Beijing 2008 por su lucha para reorganizar la Federación de Atletismo y buscar mejores condiciones para ella y sus compañeros.

Sin embargo, no se fue sin antes haber ganado nuevamente los Juegos Centroamericanos de Cartagena, Colombia, en 2006, y por tercera vez los Juegos Panamericanos de Río 2007, en donde demostró que contra todo, y pese a todo, tenía las agallas y el talento suficiente para seguir siendo ejemplo e inspiración de todo México.

Actualmente, con 36 años, Guevara representa los intereses del pueblo mexicano en el Senado de la República en México, y recién festejó 10 años de su Campeonato Mundial conseguido en Francia, mientras tanto, sigue siendo la deportista mexicana más grande de la historia y muchos comparan su influencia como la que alguna vez tuvieron Hugo Sánchez, Fernando Valenzuela y Julio César Chávez.