Por qué PSG es un justo campeón de la Champions League

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PSG volvió a ser el rey de Europa. El equipo de Luis Enrique levantó la UEFA Champions League 2025/26 tras vencer a Arsenal en la tanda de penales. Y más allá del dramatismo de la definición, el conjunto parisino fue un justo campeón por lo que mostró durante los 120 minutos, el equipo de Luis Enrique fue claramente superior en el campo de juego.

La final terminó 1-1, pero el desarrollo del partido mostró una diferencia mucho más amplia de lo que reflejó el marcador.

Arsenal encontró rápidamente el gol gracias a una definición extraordinaria de Kai Havertz apenas a los cinco minutos. El tanto cambió completamente el escenario del encuentro y condicionó el planteamiento del equipo de Mikel Arteta, que decidió replegarse durante prácticamente toda la final para proteger la ventaja.

PSG, la superioridad en números

A partir de ahí, PSG monopolizó el partido. El equipo de Luis Enrique terminó con un aplastante 72% de posesión, manejó los tiempos del encuentro y jugó constantemente en campo rival. Sin embargo, durante muchos minutos chocó contra un Arsenal extremadamente cerrado, compacto y enfocado únicamente en resistir.

La estadística más contundente explica perfectamente la final: tras el gol de Havertz, Arsenal disputó 115 minutos sin volver a realizar un remate al arco. Ni en el segundo tiempo, ni en el alargue, ni siquiera en los momentos donde los franceses dejaron espacios para el contragolpe.

Mientras tanto, el conjunto parisino terminó con cuatro disparos a puerta y un total de 21 remates contra apenas ocho de los Gunners.

La superioridad territorial también fue evidente. PSG registró 44 ataques en el tercio ofensivo, mientras Arsenal apenas logró 2, según estadísticas oficiales de UEFA. El equipo francés pasó gran parte de la del partido cerca del área rival, empujando constantemente a los londinenses hacia su propio arco.

El ADN futbolístico de Luis Enrique también apareció reflejado en los números. PSG completó 837 pases con una impresionante precisión del 92%, dominando completamente la circulación del balón. Arsenal, en cambio, apenas registró 199 pases y un bajo 71% de efectividad, reflejando las enormes dificultades que tuvo para salir jugando y sostener la posesión.

La propuesta de Arteta sorprendió incluso desde las decisiones iniciales. Martin Zubimendi comenzó el partido en el banco, al igual que Gabriel Martinelli y Viktor Gyökeres, máximos goleadores del equipo en esta Champions League con seis y cinco tantos respectivamente. Sin embargo, ingresaron en el tramo final y tampoco lograron modificar el desarrollo del encuentro.

Aunque levemente, en defensa también fue PSG superior

Incluso en el apartado defensivo, donde Arsenal construyó gran parte de su campaña europea, PSG consiguió imponerse en varios registros. El equipo francés recuperó más balones (39 contra 37), realizó más entradas exitosas (10 contra 8) y ganó más duelos individuales (23 contra 20).

Además, el constante asedio parisino terminó provocando el penal sobre Khvicha Kvaratskhelia que permitió el empate de Ousmane Dembélé, en la jugada que terminó cambiando definitivamente la final.

Pero quizás el dato más impactante de todos resume perfectamente lo ocurrido en Budapest: Matvéi Safónov no realizó una sola atajada en 120 minutos. Ni siquiera necesitó intervenir en la tanda de penales. Arsenal prácticamente no volvió a incomodar al arquero de PSG después del gol de Havertz.

La final no fue brillante. Le faltaron ocasiones claras, ritmo ofensivo y espectáculo para lo que se esperaba de dos equipos de este nivel. Pero dentro de ese contexto táctico y cerrado, PSG fue el único equipo que realmente intentó ganar el partido con un poco más de fútbol.

Por dominio territorial, volumen ofensivo, control de balón, agresividad y ambición, el equipo de Luis Enrique terminó siendo un campeón merecido en Budapest.