"La batalla por el Scudetto, dos semanas en las que nos jugamos toda la temporada"

¡Hola a todos! Como les conté en la columna anterior, habíamos arrancado las semifinales de la peor manera y quedamos cerca de la eliminación: aunque suene exagerado, en esos dos partidos casi no jugamos al vóley. Sin embargo, ganamos los tres juegos siguientes y pusimos a Cucine Lube Civitanova en otra final de la Súper Liga de Italia.

Además, lo hicimos contra un gran equipo, Itas Trentino, que pronto jugará la final de la Champions League de Europa. Aunque no suelo prestar atención a esos datos, es la segunda vez en toda la historia de la Súper Liga que un equipo se recupera de un arranque 0-2 y logra cerrar 3-2 su “semi”. Sólo lo había hecho Sisley Treviso contra Lube Banca Marche Macerata, en 2004/05, hace 17 años.

En el ganador jugaban figuras como Samuele Papi, Alessandro Fei, Valerio Vermiglio y Gustavo Endres, y en el perdedor, Lorenzo Bernardi, Luigi Mastrangelo, Marco Bracci y Mauricio Lima. No deja de ser un honor saber que nuestro equipo logró algo semejante.

Además, Treviso se coronó campeón en aquella temporada. Ojalá la historia se repita de manera completa. Si bien somos los campeones defensores del título, por distintas circunstancias casi nadie nos veía como candidatos a llegar donde llegamos ahora. En cierto modo, era lógico, porque no pudimos alcanzar ninguna de las metas anteriores, pero pusimos el corazón y aquí estamos, plantados para dar batalla. Cumplimos el objetivo de llegar a la final, pero no estamos satisfechos: queremos otro Scudetto.

Aquí, el repaso resulta inevitable, porque durante toda esta campaña casi no tuvimos el equipo completo, debido a lesiones y a múltiples contagios de COVID. Primero tropezamos en el inicio de la Súper Copa y más tarde fallamos en la final del Mundial de Clubes frente a SADA Cruzeiro de Brasil. Luego llegaron dos eliminaciones en cuartos de final: en la Copa Italia y en la Champions League de Europa. Para un club acostumbrado a la gloria, era evidente que estábamos en deuda.

De hecho, lo dije con claridad en mi debut en ESPN: la Súper Liga es la última oportunidad de llevar a la Lube a lo más alto en esta temporada. Después de haber surfeado una situación incomodísima, esa ambición sigue intacta.

Frente a Trentino, la historia comenzó a cambiar en el tercer partido, el que permitió acortar la desventaja. Entramos con otra mentalidad y tuvimos una constancia decisiva durante tres sets: ganamos 3-0 y empezamos a entender y a sentir la intensidad y la forma de jugar que nos iban a dar las mayores posibilidades.

Había cuestiones obvias, como bajar el margen de error, tratar de limitar a los jugadores más productivos del rival –como el búlgaro Matey Kaziyski- y aprovechar las pocas oportunidades que nos diera el juego. Estábamos entre la espada y la pared y tiramos toda la carne sobre el asador. Fuimos pelota a pelota, round a round como en el boxeo, y terminamos por darlo vuelta este miércoles como locales, en un partidazo que se definió en el quinto set.

En estas tres victorias consecutivas tuvimos un equipo más largo, algo que resulta muy válido a esta altura de los playoffs. Cualquiera que entra desde el banco puede aportar su valor agregado en la especialidad de cada uno –hay quienes se destacan en ataque o saque y otros en recepción, por ejemplo- y eso alimenta el rendimiento conjunto.

Saber que podemos confiar en los titulares y también en los suplentes es algo muy saludable. En ese quinto partido me eligieron como jugador más valioso (MVP). Para que vayan conociéndome un poco más, quiero que sepan algo: sin que suene irrespetuoso, esas distinciones no significan nada para mí. Lo único que importa es cómo le va al equipo.

Después de los Juegos Olímpicos de Tokio, en mi sitio web publiqué una columna muy elocuente: “Siempre dije que cambiaría todos mis premios individuales por ganar las finales y los partidos por medallas que perdí”. Hace poco, aquí en ESPN les conté que suelo meterme en “tarro de mayonesa” o un “tupper” y que sólo me interesa lo que pasa dentro de la cancha. El miércoles, después del triunfo, fuimos a cenar con varios de mis compañeros: recién ahí pregunté si el estadio había estado “recontra lleno” como decían. Antes había estado tan enfocado en el juego que ni siquiera levanté la vista para ver cuánta gente había en la parte alta del Eurosuole Forum, donde jugamos como locales.

Ahora se viene la serie final contra Sir Safety Conad Perugia, en el que juega Sebastián Solé. Nos cruzamos en la definición del título 2020/21, luego conseguimos el bronce olímpico en Tokio y ahora volveremos a estar frente a frente por el Scudetto.

Para el vóley argentino y para todos los aficionados de nuestro país debería ser un orgullo tener dos representantes en las finales de una Liga tan competitiva. En mi caso, será la sexta serie final en la Súper Liga. Jugué una con Piacenza, tres con Perugia y una con la Lube. Fui campeón dos veces: una con cada uno de mis dos últimos clubes. Sin embargo, la historia no entra a la cancha. Por supuesto, te da experiencia, pero cada partido es un mundo distinto.

A mí me interesa que podamos mantener el bajo margen de error y sostengamos una buena defensa. Deberemos conseguir mayor solidez en los ataques de rotación, ser estables tácticamente en el plan de juego y aprovechar cada oportunidad en los momentos fundamentales. Tenemos el máximo respeto por un rival que tiene figuras como Wilfredo León, Matt Anderson y Simone Gianelli.

¡Son dos semanas en las que nos jugamos toda la temporada!

Para más sobre Luciano De Cecco, esta es su web oficial: The Cecco 15