Junior Oporta, el bebé rescatado en un cañal que ahora practica el atletismo

Cortesía Junior Oporta

Junior Oporta, atleta costarricense dedicado al atletismo, ha tenido que superar cualquier tipo de adversidad para convertirse en un referente a nivel nacional en carreras pedestres.

Su historia va más allá de no tener las herramientas necesarias para entrenar en plenitud de condiciones, ni el dinero para trasladarse a los lugares dónde dan inicio las carreras.

Desde su nacimiento todo fue complicado. Su madre biológica lo abandonó, su abuela materna lo tiró a unos cañales y ahí conoció a su mamá de crianza, que entre bolsas de plástico lo trajo de Nicaragua a Costa Rica para que pudiera tener una familia.

“Soy nicaragüense de nacimiento, fui el hermano seis de una familia. Mi mamá no me quiso, me regaló a mi abuela y, le dijo que cuando ese bebé muera, me echara en esa caja. Ella me tiró a unos cañales, ahí me encontró mi mamá de crianza, luego se lo querían quitar para negociarme. Nos vinimos para Costa Rica para salvarme la vida”, dijo el atleta en entrevista a ESPN.

Junior Oporta se dio cuenta de todo sobre su pasado cuando tenía 13 años, pero el costarricense en lugar de guardar rencor hacia su madre biológica, la buscó para ver cómo estaba y además revelarle que no le guardaba tristeza por la situación que habían vivido en la infancia.

“Me lo dijeron como a los 13 años. No es lo mismo nacer bajo el lema de una familia de sangre que una de crianza. Me llevaron a un lugar que se llama San Ramón y luego Piedad de Sur. Hace cinco años conocí San José y San Ramón hace como diez. Siempre quise soñar y ser un estudiante. Gracias a Dios vivimos en un país bendecido donde la educación la apoyan. Yo pasaba por ríos y montañas durante 45 minutos y luego otra hora y media para llegar a la escuela. No importa la distancia o el lugar, lo más importante es la convicción. Conocí a mi mamá biológica porque siempre tuve el deseo. Por dicha, nunca guardé rencor hacia ella. Viajé a Nicaragua, averigüé todo. Le pregunté si sabía quién era yo, me dijo que no. Entonces, le dije quién era y le dije que la amaba mucho. Incluso le agradecí por ser ese puente para traerme al mundo. Me pidió perdón desde lo más profundo, pero le dije que no tenía nada que perdonarle porque yo la amo mucho”, mencionó el corredor a ESPN.

San Ramón de Costa Rica se unió en apoyar al niño que regalaba sonrisas sin esperar nada a cambio, Junior Oporta revela que siempre tuvo el apoyo de una gran cantidad de personas cerca de su comunidad, esto fue lo que lo llevó a ser positivo siempre ante cualquier adversidad.

“Al principio me dijeron que no había dinero. En esas comunidades la gente es muy humana, entonces me regalaban cositas. La sociedad de Costa Rica siempre me ha bendecido con algo. En la escuela pasé por maltrato psicológico, físico y, muchas veces, familiar por algunos vicios. Sufrí y lloré mucho, pero nunca caí en depresión”, relató a ESPN.

El vídeo que cambió su vida

El costarricense a finales del año anterior se convirtió en tendencia en el país, pues su sacrificio para practicar atletismo llegó hasta los micrófonos de periodista Anthony Porras, quién subrayó sus necesidades mediante una entrevista y ahí, todo el país se dio cuenta sobre la actitud con la que enfrentaba la vida este atleta de 29 años.

“La vida dio un giro drástico e increíble, tanto en lo económico como en lo familiar. Yo le dije a Dios que, si nunca me falta el arroz y frijoles, yo le voy a hablar a la gente sobre que sí se puede. Después de esa entrevista, muchos medios y empresas me han contactado para dar charlas de motivación, incluso de Estados Unidos me han contactado. Don Luis Fallas me llamó y quiere que vaya por allá para ir a dar charlas de motivación. También me dijo que quiere que hagamos giras por el mundo. La vida siempre tiene algo bueno, todos los días. Hay que cambiar el chip y ser libres para soñar. La riqueza más grande es tener una vida espiritual”, señaló.

Su vida sigue igual, entre las montañas de Piedades Sur de San Ramón entrena todos los días de madrugada. Nada lo detiene y cree que la disciplina y amor al deporte son la mejor medicina para sobrepasar las adversidades de la vida.

El nacional en su infancia debía correr al menos una hora para llegar a la comunidad más cercana, y así asistir a la escuela o más adelante al colegio. Así fue cómo inició su amor por el atletismo.

“Tenía 17 años cuando empecé en atletismo. Siempre he madrugado, entonces me levantaba a las 3 a.m. para entrenar, mientras que los fines de semana trabajaba los fines de semana a tiempo completo para llevar el sustento a la casa. Todavía no me he dado cuenta si soy bueno para el atletismo, solo practico algo que me apasiona. Todas las personas son buenas en algo, pero pocos son disciplinados”, dictó el costarricense.

El atleta dice que lo más importante en un atleta no es el calzado ni los demás utensilios deportivos con los que entrené, sino la actitud con la que toma las acciones, pues como recuerda “empezó con zapatos de construcción a correr y ahí ganaba carreras”.

Junior Oporta es el responsable de sostener una familia de seis personas. Su padrastro fue condenado a 25 años de prisión por violación, así que es el único que puede llevar sustento a su hogar.

“A mí me padrastro lo habían metido a 25 años de cárcel por violación, por eso yo me hice cargo de esa familia durante muchos años. Cuando se siembra la palabra disciplina, usted hace y cumple con sus objetivos. Al ser humano hay que alimentarlo de positivismo”, finalizó.

El costarricense empezará a redactar su libro de vida el 1° de abril, desea que su testimonio se escuche en todo el mundo como un ejemplo de perseverancia y positivismo, para así poder impactar la vida de los demás.

Además, citó que con la ayuda de un conferencista a nivel internacional podrá salir del país más adelante para dar charlas de positivismo en Europa y Sudamérica.