¿Y si no hay vacuna?

El dirigente del COI básicamente condicionó todo a la posible vacuna, pero le hizo falta aclarar qué sucederá si no llega a tiempo

Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional, visitó esta semana Tokio. Ochos meses después de la cancelación de los Juegos que debían haberse celebrado este año y que fueron pospuestos por la pandemia, el dirigente alemán estuvo en Japón para analizar la viabilidad de la justa para el próximo año.

Los Olímpicos deberían ser inaugurados el próximo 23 de julio. Faltan poco más de 8 meses para eso y Bach mandó un mensaje seguramente lleno de buena voluntad pero que hoy parece bastante alejado de la realidad; y que hasta podría poner en duda la realización de los Juegos.

El dirigente del COI básicamente condicionó todo a la posible vacuna para el Covid-19. “Con el fin de proteger a los japoneses y como un acto de respeto, el COI se esforzará al máximo para que la mayor cantidad posible de personas (participantes y visitantes) lleguen vacunados”.

Es cierto que después matizó que esto ocurrirá siempre y cuando dicha vacuna esté disponible. Pero le hizo falta aclarar qué sucederá si no es así.

En los últimos días, dos laboratorios han anunciado avances importantísimos para que la vacuna vea luz verde. Pfizer y Moderna están al 90 y 94% de tener éxito. Pero pese al gigantesco progreso, el COI debería tener un plan que fuera más allá.

Los Juegos de Tokio fueron el último gran evento deportivo que entendió que este año sería imposible su realización. Durante meses, el Comité Olímpico Internacional pareció aferrarse a lo imposible, dejando una imagen de insensibilidad alarmante que lo llevó a encararse con varios países y hasta con renombrados deportistas que alzaron la voz.

Hoy, más allá de un plan concreto que pase por aislar a los atletas, analizar la viabilidad de contar con espectadores, entender cómo se llevarán a cabo en los próximos meses los clasificatorios a la mayoría de las pruebas entre muchas otras cosas, el Comité Olímpico Internacional apuesta todo al avance científico.

Hasta ahora, en la historia la vacuna que menos tiempo tardó en desarrollarse y aplicarse de modo masivo y comercial fue la de la Paperas. El proceso duró 5 años. Hoy se habla de la posibilidad de contar con 50 millones de aplicaciones para EU el mes que viene. Pero, ¿y los demás países?

Distintos expertos en el tema han coincidido en señalar que, de momento, el tiempo promedio para aplicar con éxito la vacuna en países con población promedio de 60 o 70 millones de habitantes sería de unos mil días hábiles. Y se ha dicho también que la prioridad la tendrían las personas más vulnerables. ¿Dónde estarían entonces las vacunas con las que parece contar Thomas Bach?

No sé si los Juegos Olímpicos del año que viene se vayan a llevar cabo, pero para que así sea, parece necesario desarrollar planes mucho más concretos que los hagan viables. Sería bueno escuchar del presidente del COI algo que se parezca a eso y saber cómo planean actuar en caso de que la vacuna no llegue a tiempo.