El día que Henry Martín ganó una medalla de bronce participando descalzo

Henry Martín brillaba en las pistas mientras dividía su tiempo con el futbol e inclusive alcanzó a ganar medallas antes de inclinarse por el balompié

Henry Martín, con la Selección Mexicana, buscará subirse al podio de Tokio 2020, ese sitio que conoció en la infancia, cuando ganó el tercer lugar en una competencia en la que participó descalzo. El futbolista yucateco, antes de inclinarse por el balompié, estuvo ligado al atletismo, disciplina en la que destacó por la velocidad y la potencia que tenía en las piernas.

Henry Martín Mex fue reclutado por Grisel Ordaz Tamayo, licenciada en educación física, quien tenía la indicación de detectar talento que pudiera se encaminado al atletismo. La maestra acudió a la primaria Manuel Sarrado, en la que estudió el hoy ariete del América y del Tri Olímpico, quien de inmediato destacó por su velocidad y fuerza en las piernas, por lo que la profesora lo invitó a entrenar al Estadio Salvador Alvarado.

“Empezó a entrenar, le gustó. Es un niño con constancia, siempre ha sido muy disciplinado, eso viene de casa. Empezaron los juegos escolares de primaria, donde lo metí en pruebas combinadas primero. Hacía cinco pruebas: altura, longitud, resistencia, velocidad y lanzaba pelota”.

Con cuatro meses en el atletismo, que compartía con el futbol, se le presentó la oportunidad de competir a nivel estatal en pruebas combinadas. Por el poco tiempo que llevaba en dicha disciplina y ante la indecisión de Henry Martín por elegir uno de los dos deportes, la maestra recomendó a sus papás no hacer el gasto en los ‘spikes’, que son los ideales para tartán, pero podía usar unos convencionales. Sin embargo, el actual refuerzo del Tri Olímpico optó por hacerlo descalzo.

“Yo le dije ‘compite con tus tenis porque te va a lastimar el tartán, está caliente’ y no. ‘Sin zapatos. Me siento más cómodo’ y aun así se la aventó. Había un momento en el que te iba a quemar. No quiso ponerse los tenis, corrió sin zapatos. Que así se sentía mejor así”, recuerda con emoción Ordaz Tamayo.

“Ganó un tercer lugar. Corría sin zapatos y quedó en tercer lugar en pruebas combinadas. Estaba iniciando el entrenamiento porque era recién scouteado de la batería de pruebas. Lo pudimos meter a competir porque era un niño con muchas habilidades, tiene potencia, tiene velocidad y con el entrenamiento fue mejorando. Ganó medalla en estatales, pero solo calificaba el primero y el segundo para ir a un evento regional que hacía la Conade”.

Henry pasó a la secundaria y se mantuvo en el atletismo. Sin embargo, llegó el momento en elegir entre ese deporte o el futbol, pues cada vez era más común que las pruebas chocaran con los partidos. Aunque la decisión fue difícil, se inclinó por seguir en el balompié, con el “Soccer”, el equipo de su papá.

“Tenía el mismo día atletismo y partido de futbol y es cuando tuve que hablar con él y le dije que siempre le iba a pasar lo mismo, que a alguien le iba a quedar mal. O dejaba mal al atletismo o dejaba mal al equipo de futbol. Tenía que decidir por un deporte. Le sugerí que fuera por el que más le guste, que más le apasione y me dijo que se iba a ir con el futbol”.

La maestra Grisel recuerda a Henry como un niño tranquilo, disciplinado y obediente. En el tartán lo rememora que destacaba, sobre todo en las pruebas de velocidad y salto de altura, disciplinas que considera le han ayudado para el futbol.

“En velocidad y salto de longitud, son en las que consideraba que podía proyectarse si se dedicaba al atletismo, pero sí era un niño bastante rápido y como tenía potencia en las piernas le ayudaba al salto, yo creo que por eso tiene buen remate de cabeza. Obviamente con el entrenamiento del futbol, con el entrenamiento que lleva le ha ayudado a que se despegue fuerte del suelo para que gane balones en el aire”.

Ordaz Tamayo mantiene contacto con la familia de Henry, incluso el futbolista acudió a su maestra para rehabilitarse de una lesión que sufrió durante su paso por Tijuana, equipo del que le regaló una playera autografiada, que guarda con cariño en su casa, donde espera que aquel que fue su alumno vuelva a subirse a un podio, pero ahora en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

“Estoy muy orgullosa y le deseo todo el éxito, que le eche muchas ganas. Se puede todo cuando se quiere y ojalá logre la medalla para él y para México. Con ganas, con perseverancia, con decisión lo puede lograr. Mucho éxito. Henry, te deseo lo mejor. Vamos con todo por la medalla de oro”.