Sashel Palacios, de la frontera Tijuana- San Diego a los JJ OO de Tokio

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Lo que pasó en Tokio mientras dormías (1:15)

El equipo femenil de Tiro con Arco de México tuvo una gran actuación en la fase clasificatoria. (1:15)

Crecer en la frontera entre México y Estados Unidos es algo muy peculiar. Literalmente, puedes tener algo de ambos, lo mejor de los dos mundos. Tal es el caso de Sashel Palacios. La jugadora de sóftbol, receptora de la selección mexicana actualmente en Tokio, nació en San Diego, California, pero su familia del lado paterno es de Tijuana.

Sashel lleva el sóftbol en la sangre, pues el amor al béisbol lo heredó de sus padres.

“Vengo de una familia de sóftbol y béisbol, mi papá tuvo el honor de jugar para la selección mexicana de béisbol cuando era joven. Vino a Estados Unidos para jugar, desafortunadamente no terminó por firmar con Grandes Ligas. Mi mamá también jugaba sóftbol. Recuerdo desde la infancia ir a ver a mi papá jugar, no me aburría, yo estaba ahí en el dugout muy atenta. Me compraban cócteles de camarón (risas)”, compartió Sashel en entrevista con ESPN Deportes.

Sashel creció en la ciudad de Chula Vista dentro del condado de San Diego, a unos 20 kilómetros de Tijuana. Palacios, nacida en 1995, comenzó a practicar el deporte desde los cuatro años de edad.

Fue su padre, Francisco Palacios, quien la incitó a probarse para formar parte de la selección mexicana, en un proceso de visorías en su ciudad.

“Fue un momento que estaba saturada con el deporte y mi papá vino y me dijo - 'mija, creo que debes ir'-,yo no quería, pero me dijo que me ayudaría a prepararme y me convenció. Fui, me probé y me eligieron. Desde ese verano, fue un cambio de 180 grados, me enamoré de nuevo de la disciplina”, dijo Sashel. “Ha sido muy especial ser parte de este equipo, estoy muy agradecida”.

Actualmente, 14 de las 15 seleccionadas mexicanas disputando los Juegos Olímpicos, son nacidas en Estados Unidos, pero de ascendencia mexicana. Palacios es una de ellas, quien optó por defender la bandera tricolor a nivel de selección.

En el caso de Sashel, de 25 años de edad, habla español, aunque la mayoría de sus compañeras de equipo no. Pese a críticas por no hablar el idioma o haber nacido en el país vecino, Palacios considera a sus compañeras una familia.

“Puede sonar a cliché, pero jugar con compañeras que se sienten como familia es muy especial. El tener una meta en común es muy especial, el sóftbol universitario era especial, pero esto es otro nivel, estás representando al país. Pese a que no nací en México, estoy muy orgullosa de mis raíces”, compartió Palacios.

La madrugada del sábado, México y sus representantes México-Americanas estarán frente a frente con Estados Unidos. El partido contra las barras y las estrellas será de suma importancia para el Tricolor, ya que sufrieron derrotas ante Canadá y Japón en en sus dos primeros partidos en los Juegos Olímpicos.