¿Cómo es el rugby en Jujuy? Recibe a Los Pumas, está lejos de los grandes flashes, pero lo vive con mucha pasión

Cuando se habla de rugby argentino, hay provincias que aparecen rápidamente en escena. Buenos Aires, Tucumán, Córdoba, Santa Fe, Mendoza o las distintas plazas del Litoral tienen una historia, una cantidad de clubes y una estructura que las convierten en protagonistas habituales. Jujuy, en cambio, transita bastante más lejos de esos grandes focos. Eso no quiere decir que el rugby no tenga fuerza en la provincia.

La Unión Jujeña de Rugby reúne a ocho clubes y alrededor de 600 jugadores, según explica Martín Buitrago, presidente de la UJR. Suri Rugby Club, Los Perales Rugby Club, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Los 300 del Norte, San José Rugby, Ledesma Rugby, El Sauzal Rugby y Chakana Rugby forman parte de una estructura que intenta crecer en una región donde desarrollar el deporte tiene desafíos particulares.

La competencia incluye torneos locales de Primera, femenino y M1, mientras que Suri y Gimnasia y Esgrima de Jujuy también participan en competencias de Salta. Son justamente estos dos clubes los que hoy cuentan con una estructura más completa y buscan seguir ampliando sus categorías.

El objetivo de la Unión es que ese crecimiento pueda extenderse a toda la provincia. Y para eso hay que empezar desde abajo.

El desafío de formar y retener jugadores

"El principal obstáculo que tenemos es el desarrollo de infantiles y el éxodo de juveniles", cuenta Buitrago.

El problema aparece especialmente cuando los jugadores terminan el colegio. Muchos se van de Jujuy para estudiar y, en ese proceso, dejan de jugar al rugby. El resultado se siente directamente en los clubes, que muchas veces no consiguen formar divisiones completas desde los 18 años en adelante.

Es una dificultad que excede a una cuestión deportiva. Para una unión que tiene una base de jugadores mucho más pequeña que las grandes plazas del país, perder a buena parte de sus juveniles significa también complicar el recambio de los planteles superiores.

Por eso, desde la UJR buscan trabajar en dos frentes. Por un lado, acompañar a los clubes con encuentros, torneos y capacitaciones para fortalecer el rugby infantil y juvenil. Por otro, llevar el deporte a barrios y localidades cercanas para que más chicos tengan la posibilidad de conocerlo. La intención es ampliar la base y conseguir que el rugby llegue a lugares donde todavía no está instalado.

En ese camino, Jujuy ya tuvo jugadores que buscaron continuar su desarrollo en otras uniones. Hubo representantes que llegaron a seleccionados de Tucumán, Córdoba y Andina. Hoy no hay jugadores jujeños en seleccionados de otras provincias, pero esos antecedentes muestran que existe talento y que, cuando aparecen las oportunidades, algunos jugadores pueden dar el salto.

El gran objetivo pendiente es todavía mayor: Jujuy nunca tuvo un jugador nacido en la provincia que haya llegado a Los Pumas.

La visita de Los Pumas, mucho más que un partido

En una provincia alejada de los grandes centros del rugby, la llegada de Los Pumas representa una oportunidad enorme.

La Selección Argentina volverá a jugar en Jujuy el 29 de agosto de 2026, cuando enfrente a Australia en el estadio 23 de Agosto. La presencia del seleccionado funciona como una vidriera para un deporte que durante buena parte del año trabaja lejos de los grandes flashes.

Pero para la Unión Jujeña, el impacto puede ir bastante más allá de lo que suceda durante esos 80 minutos. Buitrago entiende la visita como una posibilidad para darle mayor visibilidad al rugby y, al mismo tiempo, generar acuerdos con organismos del Estado que permitan llevar actividades a colegios, escuelas de iniciación deportiva y distintos espacios de la provincia. La idea es aprovechar el movimiento que genera Los Pumas para que más chicos conozcan el rugby y se acerquen a los clubes.

Porque el desarrollo en Jujuy no pasa solamente por formar un jugador que algún día pueda vestir la camiseta argentina. Primero hay que lograr que ese chico encuentre un lugar donde empezar, que tenga una categoría en la que jugar, que pueda seguir cuando llegue a juvenil y, si se va a estudiar, que encuentre la manera de continuar vinculado al deporte. Ese es el partido que juega todos los días la Unión Jujeña de Rugby.

Sin la cantidad de jugadores de las grandes uniones, sin haber tenido todavía un Puma nacido en la provincia y con el éxodo juvenil como una dificultad permanente, Jujuy intenta construir su propio camino. Quizás lejos de los grandes flashes del rugby argentino. Pero con clubes que siguen creciendo, dirigentes que buscan alternativas y una comunidad que mantiene intactas las ganas de jugar.