La tarde no ayudaba, esa primavera que se hace desear junto a una hoja que revolotea por la cancha como si estuviéramos en los meses del otoño, le daban un cielo plomizo a Don Torcuato. Hindú necesitaba el triunfo ante Atlético del Rosario y lo consiguió con holgura 68-33 para que no pase el SIC. Se clasificó a las semifinales del URBA Top 14 Copa Macro luego de dos años ausentes y ahora deberá dirimir un finalista con el CASI.
Tras la clasificación, Agustín Capurro reflexionó sobre las claves del equipo y remarcó que el verdadero objetivo pasa siempre por el desarrollo del juego. Al ser consultado sobre qué es lo mejor que tiene el conjunto de Don Torcuato, el forward no dudó: “Yo creo que el corazón, el corazón que nos caracteriza, que somos muy unidos, que no bajamos los brazos nunca y eso es el club, no bajar los brazos nunca y estar siempre unidos”. Además, reconoció el esfuerzo tras la segunda mitad del año para salir adelante en los momentos difíciles y sostener el trabajo en equipo.
Por su parte, el pilar Ramiro Herrera, que jugó su último partido en Don Torcuato junto a Juan Ignacio Martínez Sosa, valoró la fortaleza mental del Elefante y a la presencia entre los cuatro mejores, sostuvo: “Creo que tuvimos esa capacidad de revertir las situaciones de resiliencia y eso un poco lo vivimos en el club con la energía y con las ganas de redoblar”. Con la mirada puesta en el choque de semifinales ante el CASI, advirtió que “va a ser un partido durísimo, muy fuerte en la en las formaciones fijas y muy duro en defensa”, mientras que al mirar hacia atrás tras dos décadas en el club expresó: “la verdad que siento un gran orgullo de pertenecer a este club”.
El tercera línea Nicolás Amaya enfatizó la regularidad mantenida a lo largo de la temporada a pesar de los altibajos. A la hora de analizar qué se necesita en una instancia decisiva, sintetizó el espíritu necesario para afrontar lo que viene: “La entrega, o sea, llega un punto que cuando las patas no dan más hay que mirar para fuera y entregar por otro lado lado, por el club, por lo que vive la gente, por el equipo, pasa por ahí. No hay mucho más que eso”. Asimismo, subrayó la importancia de mantenerse fieles al entrenamiento y al compromiso asumido durante el año para afrontar el próximo cruce.
Finalmente, Sebastián Cancelliere celebró el regreso a las semifinales y destacó la dedicación acumulada en el proceso. El wing afirmó que “volver a estar en semifinales para nosotros, para el club, es una alegría enorme y es fruto un poco de todo el laburo que hicimos durante todo el año”. Anticipando el enfrentamiento de semifinales, Cancelliere concluyó: “Va a ser un partido muy muy físico, obviamente”.
El Elefante volvió a hacer sentir su pisada. El club más ganador del siglo XXI vuelve a alimentarse de esa mística dorada y de la ilusión de tocar el cielo con las manos una vez más (el último título fue en 2022). Por delante quedan dos batallas y dos semanas de expectativa febril antes de desembarcar en San Isidro para medir fuerzas contra el CASI e intentar llegar al partido final. Serán días donde convivirán el clima de fiesta en Don Torcuato, la máxima concentración y ese compromiso que se lleva en la piel: la misma entrega, el mismo calor y el mismo corazón que devolvieron a Hindú al lugar donde la historia lo requiere.
