Medvedev y Zverev: El extraño caso del Top 2 que no ganó títulos en 2022

El ranking ATP actualmente está viviendo un momento extraño. Por un lado, Daniil Medvedev no gana un trofeo desde septiembre de 2021 pero es el dueño de la cima del escalafón mundial. Y su inmediato perseguidor, Alexander Zverev, no triunfa desde noviembre del pasado año. ¿Cómo llegaron y porqué se mantienen entre los mejores del planeta sin lograr trofeos?

El 28 de febrero de 2022, Medvedev alcanzó por primera vez en su carrera el número uno del mundo. Sus semifinales en Acapulco después de haber sido finalista en el Abierto de Australia fueron suficientes para desplazar a un Novak Djokovic que no pudo defender su trofeo en el Grand Slam oceánico (no compitió ya que Australia le quitó el visado por suponer un riesgo para la salud y el “orden” de la población del país tras no vacunarse contra el Covid-19) y que, sorpresivamente, no pudo superar los cuartos de final del ATP 500 de Dubai.

En este contexto, el moscovita ascendió a la tan ansiada posición que no había logrado ningún jugador por fuera del Big 4 en los últimos 18 años. Pese a la escalada, su debut como N°1 en Indian Wells lo tuvo presente hasta tercera ronda y cosechando solo 45 puntos en su participación. Luego de Miami y ya como número dos otra vez, tuvo que dejar de jugar cinco semanas a causa de una operación por una hernia. A su regreso, enarboló debut con derrota en Ginebra, octavos de final en Roland Garros y final sobre el césped en ´s-Hertogenbosch y Halle. En ese mes de competición cosechó 330 puntos y volvió a recuperar la cima del ranking. La razón, esta vez, fue la negativa de la ATP de entregar puntos en Wimbledon tras el anuncio de la organización de no permitir disputar el torneo a jugadores rusos y bielorrusos. Entonces: Medvedev, sin jugar en el All England Club, terminó siendo nuevamente el número uno del mundo a pesar de que Djokovic salió campeón del certamen.

Pasando a la situación de Zverev, el alemán comenzó el año como número tres del planeta y llegó a descender hasta el cuarto puesto. A comparación de Medvedev, el nacido en Hamburgo solo ha jugado dos finales en la temporada (Montpellier y Madrid) y sus desempeños en los grandes torneos lo vieron como octavo-finalista en Australia y semifinalista en Roland Garros, sumado a solo una final a nivel Masters 1000. En torneos menores, como Acapulco y Munich, por ejemplo, no cosechó puntos luego de quedar descalificado del primero por agresión al umpire (se le quitaron los puntos ganados además de una sanción económica) y ser eliminado en primera ronda en el segundo. Pero nuevamente la pérdida de 2000 puntos de Djokovic por la medida de la ATP en Wimbledon generaron que, pese a lesionarse y no competir después de su participación en París, el alemán suba al segundo puesto.

Habiendo visto la situación de ambos: ¿Es justo que sean los "dos mejores jugadores del planeta" teniendo en cuenta que Rafael Nadal, por ejemplo, logró dos títulos de Grand Slam? ¿Es necesario un cambio en el sistema de puntos en el ranking mundial?

Lo cierto es que, desde agosto hasta noviembre, Medvedev tendrá que defender 5200 puntos (final de Washington 2019, octavos de Indian Wells 2021, semifinales de Cincinnati 2021, final de París-Bercy 2021, final de ATP Finals 2021 y los títulos en Canadá y el US Open el año pasado) y Zverev 4150 (títulos en ATP Finals, Cincinnati y Viena, semis del US Open y París-Bercy, cuartos de final de Indian Wells 2021 y Canadá 2019). Paradas difíciles para dos tenistas que no han tenido una buena temporada.

Por último, el dato más curioso de toda esta situación es que Zverev tiene chances reales de transformarse en el nuevo número uno del mundo en agosto sin jugar y habiendo estado lesionado desde las semifinales de Roland Garros. En el caso de que Medvedev no llegue a la final del ATP 250 de Los Cabos o no alcance los cuartos de final en el Masters 1000 de Montreal o no logre semifinal en Los Cabos y tercera ronda en Canadá, el oriundo de Hamburgo será por primera vez en su carrera líder del ranking mundial. De no creer.