"Perdí el control de mi vida": la brutal confesión de Becker sobre su irrupción en el tenis

Muchos tenistas sueñan con ganar al menos un Grand Slam. El alemán Boris Becker lo consiguió con solo 17 años al proclamarse en Wimbledon 1985, asegurándose un lugar en la historia del torneo para marcar un antes y un después en su laureada carrera.

En declaraciones al podcast High Performance, el ex número 1 del mundo, que alzaría el primero de sus seis trofeos grandes al derrotar al estadounidense Kevin Curren en cuatro mangas, recordó los aspectos negativos que originaron aquella inesperada coronación en el césped londinense: "Ganar Wimbledon a los 17 años no me ayudó porque no es algo normal en el mundo del tenis. Perdí el control cuando un país entero se apodera de tu vida. Eso es lo que me pasó a mí, perdí el control de mi vida".

"Se me juzgaba por cada cosa que hacía y viéndolo ahora creo que actué bien, porque a los 25 años me di cuenta de que necesitaba parar, era demasiado para mí. Quería ser normal, quería tener una vida social", prolongó el nacido en Leimen, que luego alcanzaría seis definiciones más en el evento británico, alzando nuevamente el prestigioso trofeo al vencer al norteamericano Ivan Lendl en 1986 y al sueco Stefan Edberg en 1989.

En la misma línea, el dueño de 49 títulos en el máximo nivel puntualizaría acerca de las presiones generadas alrededor del circuito y los fanáticos: "También estaba cansado de jugar 75 partidos cada temporada. Es aterrador volver a Wimbledon con 18 años y escuchar a la gente decir que no vas a repetirlo otra vez. Es muy cansador ir defender tu título, porque estás lidiando con la presión y tus propias expectativas. Ni siquiera tu propio equipo lo cree posible porque nadie lo había logrado. Tratar con todo eso te hace pasar momentos muy solitarios porque solo lo soportas tú".