La desazón y la tristeza por la eliminación en cuartos de final de Copa Davis seguramente tardará en desaparecer. Luego de varios años sin demasiadas expectativas, la Argentina volvió a ilusionarse con alzar la tan ansiada Ensaladera de Plata, aquella que incorporó en su palmarés en 2016, aunque no logró dar el golpe de nocaut y quedó eliminada al caer 2-1 ante Alemania este jueves.
El sólido triunfo de Tomás Etcheverry (60°) contra Jan-Lennard Struff (84°) había llenado de confianza al equipo nacional, que no podría liquidar la serie en el segundo singles en manos de su máximo exponente, Francisco Cerúndolo (21°), quien chocaría versus una inquebrantable presentación de Alexander Zverev (3°), y posteriormente se marcharía con un sabor amargo del SuperTennis Arena de Bolonia, Italia, al desperdiciar tres match points en el dobles llevado a cabo por Horacio Zeballos (5° en dobles) y Andrés Molteni (25° en dobles).
"Anoche vivimos la máxima expresión de lo que es el deporte, de lo que es el tenis y la Copa Davis. Pocas veces se puede dar una situación en la que experimentás tanto. La Davis, en este tipo de instancias, es más infierno que paraíso, porque es una alegría inmensa cuando se gana, pero es un dolor cuando te superan y hasta te hacen cuestionar. Te llevan a pensar: ‘¿Para qué elegí esto?’", manifestó el capitán albiceleste, Javier Frana, en declaraciones exclusivas a Sebastián Torok para La Nación.
En sintonía, aquel que conduce al elenco sudamericano desde diciembre de 2024, cuando reemplazó a Guillermo Coria, reflexionó: "Pero hay que dejar bajar la frustración, la tristeza, el enojo. Es inevitable, hay que transitarla, hay que llorar, putear para que después venga un análisis más profundo. En este proceso que me tocó encarar siempre marqué que el resultado no es algo excluyente en la persecución y de ahí es donde te agarrás cuando perdés el eje. Tenemos un dolor gigante. Pero entendemos que en este proceso se ganaron un montón de cosas, muchas un poco menos visibles que otras".
"Tengo el corazón roto, pero también el alma en paz. Todos decíamos que si perdíamos 6-2 y 6-3, 6-4 y 6-2, aparentemente dolía menos. Pero acá estuvimos muy cerca y así nos queríamos ir. No podemos decidir hasta dónde vamos a llegar, pero sí de la manera en la que nos vamos", prolongó el zurdo rafaelino, de 58 años y retirado en 1997, el cual había guiado al seleccionado a los éxitos como visitante contra Noruega, en enero, y versus Países Bajos, en septiembre.
Por la misma línea, el medallista bronceado en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, que totalizó 18 triunfos y 19 derrotas entre ambas modalidades en la tradicional competencia de naciones, analizó: "Obviamente que, en el vestuario, lo primero que escuchás, sobre todo los jugadores, es: ‘¿Cómo no hice esto? ¿Por qué no se la tiré acá?’. Pero todos coincidimos en que no podemos entrar en la fina. Ellos fallaron pelotas más fáciles, metieron más difíciles. No quiso ser, no tenía que ser. Y ellos mostraron un gran nivel".
"Zverev, por ejemplo, estuvo muy conectado, se notó que tenía muchas ganas de ganar, fue el primero en saltar a la cancha cuando ganaron el dobles. Fue súper respetuoso. Jugó como el 3 del mundo que es. Fue inteligente en exponer que ante Fran tuvo dificultades, lo puso arriba de la mesa y se liberó; me pareció súper inteligente. Asumió el desafío. Estos jugadores, si hay algo que saben, es enfrentar desafíos y en esos momentos tienen una marcha", destacó acerca del contundente nivel del nacido en Hamburgo.
Por último, Frana reveló un deseo personal de cara al futuro: "Ahora querés salir eyectado de acá, pero hay que volver pronto a pensar. Ojalá que sea en casa. Desde enero del año pasado, en Rosario, que no se juega de local. Ojalá se corte la racha. Ahora hay que hacer el mismo ejercicio de salir de un torneo en el que perdiste en una buena instancia y tenés que empezar otra vez de cero. Y decís: ‘¡Otra vez primera ronda! ¡Qué pesado!’. Pero de a poco te vas metiendo".
