Nick Kyrgios, el talento rebelde que fascina y espanta

Ni siquiera sus peores detractores cuestionan la calidad de los golpes de Nick Kyrgios. Su saque y su derecha, cuando están encendidas, iluminan estadios. El flow de Kyrgios alimenta el tenis. Hay dos puntos en los que se lo ataca: su falta de respeto y su falta de compromiso por mejorar.

"El tenis es falso. Tenemos personalidades reales que no se atreven a ser ellos mismos y el código de conducta tiene mucho que ver con eso. Matás la emoción regulando los comportamientos en una cancha. Quiero autenticidad, quiero que la gente sea libre. Por ejemplo, si no es peligroso para otra gente, tendría que estar permitido romper una raqueta. Es mi raqueta, mi problema", dijo Patrick Mouratoglou esta semana. En algún rincón de Australia, Nicholas Hilmy Kyrgios sonreía.

Sobre su falta de respeto, hay diferencias. NK tiene actitudes fuera de la normalidad del deporte blanco que no lastiman a nadie: saca de abajo, grita, rompe una raqueta. Su saque de abajo fue blanco de mil disparos: ¿por qué estaría mal hacer algo que está dentro del reglamento?
También hay un Kyrgios sancionable: el que apunta al cuerpo del rival, el que insulta al umpire... Pero en el combo anti-Kyrgios, ambas parecen lo mismo: pecados imperdonables.

Hijo de padre griego y madre malaya, el australiano se instaló en el mundo grande del tenis en Wimbledon 2014. Tenía 19 años, valentía y mucho talento. En octavos de final, venció a su némesis, el respetuoso, el que se esfuerza, el que además del don tuvo (tiene) ambición para ser de los grandes de la historia: Rafael Nadal.

Su carrera no prosperó lo que se esperaba: Kyrgios llegó a ser el 13° del mundo en 2016 y solamente tiene seis títulos en su carrera, ninguno de ellos entre los torneos más destacados.

John McEnroe, un talento rebelde de otra época dijo hace algunas semanas: "Detrás del Big 3 y Murray, Kyrgios es el más talentoso. Como todos los que estamos en el deporte sabemos, no es solamente sobre cuánto talento tienes. También tiene que ver la fortaleza, tu estado físico, lo mental así como lo físico. Y cuan lejos vas a ir para conseguir el triunfo, hacer lo que haga falta".

En cuanto a su falta de compromiso: es un deporte individual. Salvo en Copa Davis, Laver, ATP Cup o un dobles (que raramente Kyrgios juega), ¿por qué sería un problema que Kyrgios no diera el 100%? Hace unos meses, en una entrevista con José Luis Clerc, Moyá dijo que lo que más le sorprendía del Big 3 era su constante ambición, a pesar de haber ganado muchísimos títulos. ¿Y si la ambición de Kyrgios es mantenerse en el circuito y jugar de la manera en la que lo hace? ¿Estaría mal?

Nick Kyrgios es el N°40 del mundo no tiene entrenador ni quiere tenerlo. Fascina y espanta.