Una conversación de un año en ocho ciudades con LeBron James

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Las mejores jugadas de LeBron James (1:58)

El Rey ha cimentado su legado en la NBA gracias a una carrera dominante. (1:58)

En una serie de entrevistas con ESPN, James habla sobre el debate del GOAT, cuál de sus récords considera inquebrantable y la vida después del baloncesto.


EL INICIO de la histórica 23ra. temporada de LeBron James trajo consigo una novedad personal para el futuro miembro del Salón de la Fama; una circunstancia que, lejos de realzar la celebración de su longevidad, la empañó seriamente.

Durante un entrenamiento de verano, James comenzó a sufrir de ciática, una dolencia que afectó su zona lumbar y el lado derecho de su cuerpo. El dolor lo mantuvo al margen durante el campo de entrenamiento de Los Angeles Lakers y se prolongó hasta bien entrada la temporada 2025-26.

"Nunca en mi vida, desde que empecé a jugar al baloncesto, me había perdido el inicio de una temporada", declaró James el 17 de noviembre, un día antes de hacer su debut en la campaña en Salt Lake City, tras haberse perdido los primeros 14 partidos a causa de la lesión. "Ha sido una prueba mental, pero estoy hecho para esto".

Más allá de haber arruinado una pretemporada destinada a prepararse para los rigores de la campaña regular —así como el campo de entrenamiento, clave para lograr acoplarse con Luka Doncic tras su adquisición el año anterior en un traspaso a mitad de temporada—, la ausencia de James constituyó un ejemplo tangible de que las carreras en el baloncesto —incluso la suya— no pueden durar para siempre.

El estado de salud de James durante la pretemporada no fue la única circunstancia que hizo único el comienzo de esta campaña.

En junio, el jugador había ejercido su opción de contrato por valor de 52.6 millones de dólares, en lugar de negociar un nuevo acuerdo. Al hacerlo, y por primera vez desde que se unió a los Lakers en 2018, se encontraba jugando bajo un contrato que expiraría al finalizar la temporada.

Con ese telón de fondo, el 18 de noviembre —día de su postergado debut en la temporada—, en un rincón del vestuario visitante del Delta Center de los Utah Jazz —un edificio en el que James lleva jugando tanto tiempo que su nombre ha cambiado del Delta Center al EnergySolutions Arena, luego al Vivint Smart Home Arena, después al Vivint Arena y, finalmente, de vuelta al Delta Center—, ESPN le presentó una propuesta para un reportaje.

Considerando el carácter inédito de su temporada, la idea consistía en narrar la campaña de James planteándole una serie de 23 preguntas en entrevistas individuales a lo largo del año. El objetivo era intentar conocer más a fondo al hombre que, al parecer, ya ha respondido a todas las preguntas imaginables desde su adolescencia.

James aceptó.

A continuación se presentan esas preguntas —muchas más que las 23 propuestas originalmente—, en una conversación que se extendió durante todo un año y recorrió ocho ciudades de la NBA junto a LeBron James.

1 de diciembre de 2025 -- Los Angeles

Tras anotar 10 puntos en la derrota por 125-108 ante los Phoenix Suns —extendiendo a 1,297 partidos consecutivos su racha récord de encuentros anotando al menos 10 puntos—, James habló sobre la ocasión en la que estuvo más cerca de romper dicha racha.

Era el 20 de marzo de 2021 —relató—, y los Lakers se enfrentaban a los Atlanta Hawks. James había anotado siete puntos apenas un minuto después de iniciado el segundo cuarto, cuando el pívot de los Hawks, Solomon Hill, chocó contra la pierna derecha de James al intentar hacerse con un balón suelto.

Los Lakers pidieron un tiempo, mientras James se arrastraba por el suelo retorciéndose de dolor. Regresó a la cancha tras la pausa, encestó un triple desde la esquina que elevó su total de puntos a 10, y salió del partido 39 segundos después. A consecuencia de ello, se perdió los siguientes 20 partidos de los Lakers, frustrando lo que podría haber sido una temporada de títulos consecutivos para L.A. y, posiblemente, una quinta campaña como MVP para James.

P: Cuando reflexionas sobre el momento en que Hill se te cayó encima del tobillo, ¿te hace pensar en los “qué hubiera pasado si...”?

A: Sin duda. Mi pie y mi tobillo no han vuelto a ser los mismos desde entonces. Desde aquella lesión, he tenido que luchar a contracorriente para lograr que vuelvan a la normalidad. Pero, desde entonces, todo ha estado un poco regular

Sin duda, lo que podría haber sido. Estaba jugando uno de los mejores baloncestos de mi carrera hasta ese momento y llevando a esta franquicia en la dirección correcta; y entonces sucede algo así —un esguince alto de tobillo—, y no hay nada que puedas hacer al respecto.

P: Cuando ocurrió la lesión de tobillo, habías anotado 7 puntos. ¿Lo sabías en ese momento?

A: Sí, no voy a sentarme aquí a mentir y decir que no sabía dónde estaba. Pero ya me he lastimado el tobillo y el pie un par de veces; me he atado las zapatillas y simplemente he vuelto a la cancha a jugar. Y esa era, más o menos, mi mentalidad. No era algo así como: “Hay que mantener la racha”. Era más bien: “A ver, déjame ver. Déjame ver”. O, mejor dicho: “Mier... Por favor, no. Por favor, no. Por favor, que no sea ahora mismo”. Porque estoy jugando demasiado bien. Tengo la oportunidad de tener una temporada histórica.

P: ¿Cuánto te importa la racha de 10 puntos, si es que te importa algo?

R: Espero que esto termine en algún momento. Estoy harto de que la gente hable de ello desde las gradas. O sea, incluso hoy, un tipo me gritó: "¡Vamos, hombre, solo llevas seis puntos! ¡Tienes que mantener la racha! ¡Vas a arruinar mi apuesta combinada!". Y yo pensé: "¿Qué importa, hermano?". En serio, eso es lo último que quiero escuchar. Yo solo estoy jugando basquetbol. No es como si estuviera obsesionado buscando puntos. Esta noche lancé 10 veces, maldita sea. Así que no es como si estuviera desesperado por conseguirlo. No es como si estuviera ahí fuera lanzando 15 o 20 tiros solo para llegar a los 10 puntos.

Así que, supongo que todas las rachas están destinadas a terminar o a romperse. Una de las dos. Ya veremos.

P: ¿Crees que alguna vez se romperá?

R: Nunca puedo decir “nunca”. Porque, en su momento, jamás pensamos que el récord de triples-dobles de Oscar Robertson pudiera llegar a romperse. Y Russ lo logró.

Existen un par de récords que sabemos con total certeza que nunca serán superados. El récord de asistencias de John Stockton es una cifra descomunal, con una ventaja abismal sobre el resto de nosotros. Casi 3,000 más que Magic, CP, J-Kidd o yo mismo. Es una locura. Ni siquiera nos acercamos a esa marca. Pero ya veremos.

Resultó que el deseo de James de que la racha terminara fue profético.

Tres días después, en Toronto —con James pasando apuros y firmando una actuación de 4 aciertos en 17 intentos, y con los Lakers empatados a 120 puntos con los Raptors en los últimos segundos del cuarto periodo—, encontró a Rui Hachimura desmarcado en la esquina para que este anotara un triple sobre la bocina que les dio la victoria. James terminó el encuentro con 8 puntos, poniendo fin a una racha que había durado casi 19 años.


14 de diciembre de 2025 -- Phoenix

Para resarcirse de la derrota sufrida cuatro noches antes ante los Spurs en los cuartos de final de la Copa NBA, James anotó 26 puntos en una ajustada victoria de 116-114 sobre los Suns.

Lo hizo mientras lidiaba con las provocaciones del alero de los Suns, Dillon Brooks, quien se ha autoproclamado como una molestia para James desde la serie de primera ronda de los playoffs de 2023 entre los Lakers y los Memphis Grizzlies.

P: ¿Aportan algo al espectáculo los DeShawn Stevensons, los Lance Stephensons, los Jae Crowders y los Dillon Brookses de este mundo? ¿Ha hecho que tu carrera sea más interesante el hecho de que este tipo de personajes te desafíen de esa manera? ¿Te han hecho mejor?

R: ¿Mejor? No diría que mejor, pero todo forma parte del viaje. Todo forma parte del libro. A lo largo de tu carrera te encuentras con esos provocadores; los hay de todas las formas, tamaños y tipos. Y yo lo acepto.

Nunca he sido de los que salen al terreno y buscan iniciar una confrontación. Nunca me he sentido motivado por eso, por salir y ponerme a hablar sin parar durante el partido. Para mí, siempre se ha tratado de jugar el juego. Así es como me educaron. Así es como mi entrenador de las ligas infantiles, Frank Walker, me enseñó a jugar. Nunca nos permitía hablar. Todo consistía en respaldar tu juego con hechos y jugar; a menos, claro está, que alguien empezara a provocarnos verbalmente.

P: ¿Alguno de los chicos ha cruzado la línea?

R: Por supuesto. Has visto a gente cruzar la línea. A veces tiene que ver con el baloncesto; otras veces, cuando se cruza esa línea, ya no se trata de baloncesto. Es simplemente un poco extraño. Pero si quieres competir, aquí estoy para competir. Y si quieres soltar mier... también podemos soltar mier…. Sin embargo, en cuanto la cosa deriva hacia otros terrenos, eso ya es [faltarle al respeto a] la integridad del juego, y es ahí cuando deja de ser baloncesto.

P: Uno de esos adversarios, Draymond Green, se ha convertido en uno de tus mejores amigos en el deporte.

R: Sí, nosotros también tuvimos nuestro momento.

P: Hacia el final del cuarto parcial del Juego 4 de las Finales de la NBA de 2016 —cuando los Cavaliers estaban a punto de ponerse 3-1 abajo en la serie—, ¿sabías, en el momento en que pasaste por encima de Green, cuál era su total de faltas técnicas?

R: Sí, por supuesto. Pero esa no fue la razón por la que hice eso. Creo que puse una pantalla, él cayó al suelo, yo estaba reincorporándome a la jugada y pasé por encima de él para volver a participar en la acción. No fue como si hubiera anotado y, ya sabes, esa forma en que algunos jugadores pasan por encima de su defensor, al estilo de Allen Iverson. Fue más bien en plan: "Estoy intentando volver a la jugada. Cada posesión cuenta".

Creo que él interpretó que yo estaba haciendo eso como una falta de respeto, pero esa nunca ha sido mi especialidad. Pero, claro, como habrán visto en los playoffs, todo el mundo sabe quién es el líder en faltas técnicas. Si ves el partido, lo sabes. Eso jugó a nuestro favor, pero no es que yo entrara al partido diciendo: "Sé que puedo provocar a Draymond y conseguir que lo expulsen para que no juegue el quinto partido…”.

Y, de hecho, también estuvo presente en el sexto y el séptimo partido. Nos hizo un gran juego en el séptimo partido. La gente tiene que dejar de decir: "Ah, bueno, es que Draymond no jugó". ¡Si estuvo ahí para el sexto y el séptimo!


30 de diciembre de 2025 -- Los Angeles

James celebró su 41.º cumpleaños con una derrota de 128-106 ante los Detroit Pistons, dando continuidad a una racha difícil para los Lakers durante las fiestas, en la que perdieron cuatro de sus cinco partidos.

P: ¿Cuáles son los récords estadísticos históricos que realmente importan en la NBA? ¿Cuáles son algunas estadísticas que, cuando llegaste a la liga, pensabas que eran las más importantes? Y ahora que llevas tanto tiempo en ella, ¿qué estadísticas son las que te impresionan?

R: Cuando llegué, pensaba —obviamente— que el récord de anotación era algo increíble. Nunca creí que nadie fuera capaz de alcanzarlo, considerando todos los años que jugó Kareem [Abdul-Jabbar].

También pensaba que el récord de triples-dobles era increíble. Creía que nadie podría superarlo. Y bueno, obviamente, los seis anillos de MJ: también me parecían algo genial. Porque cuando yo llegué, creo que "Big Shot Bob" Horry (Robert Horry) todavía no tenía siete. Me parecía que el hecho de que MJ lograra un tricampeonato dos veces seguidas era algo absolutamente alucinante. Que ganara seis títulos en ocho años me parecía, sencillamente, increíble.

Llegaste a las Finales de la NBA durante ocho años consecutivos. Esa es una estadística tuya que figurará en la selecta lista de tus logros más notables. La cantidad de resistencia que ello implicó —jugar hasta el mes de junio durante casi una década ininterrumpida—: ¿puedes siquiera explicarlo?

R: No puedo. Estaba tan absorto en ello... Nunca me di la oportunidad de relajarme, ni siquiera cuando llegué a las Finales, ganara o perdiera. Cuando ganaba, en lo único que pensaba era: “¿Cómo puedo repetir?”. Cuando perdía: “¿Cómo puedo volver para redimirme?”. En eso era en lo único que pensaba. No sé cómo fui capaz de hacerlo durante ocho años consecutivos.

Ahora, al mirar atrás, no creo que nadie sea capaz de volver a lograr algo así jamás. Pero en esta liga nunca se puede decir “nunca”.

P: ¿Crees que, en retrospectiva, si hubieras tenido una eliminación temprana en alguno de esos años, eso te habría ayudado en un año posterior en el sentido de haber llegado a las Finales con más energía reservada?

R: No. Cuando era más joven, solía tener la idea de que la gente me criticaba por perder en las Finales; y, en aquel entonces, solía prestarle atención a esos comentarios.

Es como si la gente realmente prefiriera que no llegaras a los playoffs —o que perdieras en la primera ronda— antes que verte perder en las Finales. Lo cual me parece una locura. Y casi llego a preguntarme: ¿será porque se trata de mí? Todo el mundo tiene algo que decir sobre mi carrera: “Ah, bueno, llegó a ocho Finales consecutivas, pero solo pudo ganar tres”. “Es el máximo anotador en la historia de la NBA, pero ha jugado durante 23 años”.

Sí, pero también soy el que más rápido alcanzó los 1,000 [puntos]. El más rápido en llegar a los 2,000. El más rápido en los 5,000. El más rápido en los 10,000. Así que, cuando empecé a darme cuenta de que aquello no era más que una crítica dirigida hacia mí —un argumento falaz, en realidad—, comencé a valorarlo un poco más. Es decir, me fastidia no haber tenido un mejor porcentaje de victorias a nivel individual en las Finales; pero el hecho de que la gente intente convertir eso en algo negativo ya no me molesta tanto como cuando era más joven.


17 de enero de 2026 -- Portland

Los viajes anuales de James a Portland siempre implican algo más que simples partidos contra los Trail Blazers. Constituyen una oportunidad para ponerse al día con la compañía que le ha empleado incluso durante más tiempo que la propia NBA: Nike.

James firmó un contrato de siete años y 90 millones de dólares con el gigante de la indumentaria deportiva antes siquiera de disputar un solo partido en la NBA, lo cual lo convirtió en un blanco de críticas (y envidia) por parte de otros actores del deporte.

P: Recibiste una fuerte reacción negativa por tu primer contrato con Nike antes siquiera de pisar la cancha en la NBA. ¿Cómo fue lidiar con esa situación?

R: Fue un desafío. Especialmente para un chico de 17 —o 18 años en aquel entonces—. Pero creo que lo mejor de todo es que tenía a mi madre de mi lado; mis amigos también estaban conmigo. Contaba con un buen grupo y un sólido sistema de apoyo.

Mi mentalidad no giraba en torno al contrato con Nike. Mi único objetivo era mejorar... y dedicar el tiempo necesario al proceso de llegar a ser un grande. Sabía de lo que era capaz. Sabía de lo que era capaz mi juego. Solo tenía que seguir trabajando en ello y, en última instancia, lograr que el contrato que firmé pareciera irrisorio en comparación con mi valor real.

P: Pasaste tiempo con Moses Malone antes de tu primer partido en la NBA y, a diferencia de otros jugadores que no te acogieron, él siempre te brindó su apoyo. ¿Hubo otros jugadores que te apoyaran de esa manera?

R: Los mejores tipos que estuvieron en mi esquina cuando recién salí del ‘draft’ fueron J-Kidd, Moses Malone, Ken Griffey Jr. y Gary Payton.

Cada vez que los veía, siempre recibía puro amor y apoyo. No había nada de mala vibra. Obviamente, no sé qué hacían a puerta cerrada, pero puedo decir que, cuando los veo —incluso hoy en día, a excepción del difunto y gran Moses—, la energía ha sido exactamente la misma en cada ocasión.

Eso significó muchísimo para mí, porque crecí viendo a Griff, queriendo ser grande como él en mi respectivo deporte. Viendo a GP y a J-Kidd; viendo a esos tipos. Sentía un gran respeto por el legado de los veteranos; y en cuanto a Moses, claro está que no lo vi jugar cuando era niño, pero sabía lo que las leyendas aportaban al juego. Probablemente hubo un par de tipos más, pero tengo la certeza de que esos cuatro estaban ahí si yo necesitaba hablar con ellos. Si necesitaba contactarlos, si me hacía falta algo, siempre se mostraron respetuosos y fueron como un libro abierto. Así que eso fue algo realmente increíble para mí, siendo solo un chico de Akron.

P: ¿Reconocieron que iba a haber detractores?

R: No, ese camino lo recorrí por mi cuenta. No hubo nadie que, por así decirlo, me diera el manual personal sobre lo que se avecinaba. Pero sí me brindaron ese refuerzo positivo de que había tomado la decisión correcta. Y que, si simplemente me esforzaba, me entregaba al juego y me entregaba a mi oficio, entonces toda todas estas cosas darían sus frutos.

Soy bueno leyendo las energías. Soy bueno distinguiendo a la gente buena de la mala. Y contar con esas cuatro personas significó muchísimo.


26 de enero de 2026 – Chicago

En el verano de 2016, mientras James aún disfrutaba del resplandor del campeonato de los Cavs, admitió por qué sentía que todavía le quedaba trabajo por hacer como jugador de baloncesto.

“Mi motivación es este fantasma que persigo”, le dijo a ‘Sports Illustrated’. “El fantasma jugaba en Chicago”.

Una década después, el debate sobre el lugar que le corresponde a James en la conversación sobre el “GOAT” —el mejor de todos los tiempos—, junto a Michael Jordan, sigue más vivo que nunca.

P: Desde tu opinión baloncestística más honesta y descarnada: ¿qué hacía Michael mejor que tú y qué haces tú mejor que él?

R: Dios mío, no me hagas empezar con eso.

P: No pregunto sobre quién es el más grande. Solo hablo de los aspectos de sus respectivos juegos.

R: Hay muchas cosas que MJ hacía mejor que yo. Y creo que hay algunas cosas que yo hago mejor que él. Así es simplemente cómo funciona el juego. Hay muchas cosas que podría mencionar en concreto. Ya sabes cómo va a ser [malinterpretada] esta conversación por la gente, hombre.

Creo que soy único en mi especie. Creo que, por la forma en que juego, soy un jugador irrepetible. Y MJ, también. Un jugador de baloncesto tremendamente increíble. Creo que su tiro en suspensión de media distancia era asombroso. Hacía muchísimas cosas de manera excelente. Crecí analizando todo lo que él hacía. Cómo lograba llegar a su posición y elevarse por encima de todos. Obviamente, su juego de espaldas al aro era de élite. Su voluntad de ganar. Creo que ese es un rasgo que todos conocemos y que todos queríamos emular. Su determinación por la victoria.

Nunca me he comparado con MJ porque nuestros estilos de juego son totalmente diferentes. He sido un alero-base —o base-alero— toda mi vida. Siempre he buscado dar el pase. MJ, en cambio, buscaba el tiro. Bueno, no es que lo buscara “en cierto modo»: lo buscaba de verdad. Él buscaba el tiro.

Hay muchas cosas en las que diría que mi juego es muy diferente —y un poco mejor— que el suyo; pero, bueno, él era grandioso. Ambos somos grandes. Ambos somos grandes jugadores de baloncesto.

P: Nos contaste que Jordan fue una de tus motivaciones cuando eras niño, y que él te ayudó a soñar con llegar a la NBA.

R: Nunca pensé que podría ser él, pero soñaba con la oportunidad de vivir la vida que él vivió.

Soñaba con poder estar en un gran partido y anotar la canasta de la victoria justo cuando se agotaba el tiempo. Soñaba con tener mis propias zapatillas. Soñaba con volar por los aires como él. Soñaba con que la gente gritara mi nombre. En todo lo que él hacía, yo encontraba la inspiración que necesitaba de ciertas personas en la música y en el deporte durante mi infancia. Necesitaba eso.

MJ... escucha, yo nací en el 84, el año en que él llegó a la liga. Ganó su primer campeonato en 1991; en 1992 —más o menos por esa época— fue cuando empecé a ver baloncesto y cuando empecé a jugar por primera vez. Mi primer año jugando al baloncesto tenía 9 años, así que eso fue en el 92. Así que todos esos momentos en el tiempo encajaban a la perfección para mí. Y su último campeonato fue en el 98; eso fue un año antes de que yo entrara en la secundaria y empezara a tomármelo en serio. Así que todo se dio de esa manera. Y lo que él hacía me inspiraba muchísimo.

P: ¿Ha supuesto una carga para ti como adulto? ¿Esa ambición? Porque ahora todo el mundo lo saca a colación. No puedes escapar de la comparación.

R: No. Creo que es una conversación muy agotadora. Es la típica charla de barbería.

Puedes mirarnos a ambos y decir que nos admiras a los dos sin necesidad de menospreciar a la otra persona. Y, por lo general, el menospreciado soy yo.

Pero sé con total certeza que he cumplido con mi parte en este camino y, más que nada, espero —no lo sé—, pero espero haberle hecho sentir orgulloso, al menos, por haber llevado ese número 23.


1 de febrero de 2026 — Nueva York

James incorpora un gran sentido del espectáculo a su presentación como jugador, y no hay escenario que disfrute más que el Madison Square Garden. El retiro cerrará las puertas del MSG como recinto de juego para él, pero existen otras formas en que los exjugadores se mantienen bajo los reflectores.

P: Uno de los comentaristas de ‘Sunday Night Basketball’ de la NBC, Tracy McGrady, fue tu oponente la primera vez que jugaste un partido el Día de Navidad en la NBA. Otro tipo con el que llegaste a la liga en 2003, Carmelo Anthony, también estaba trabajando en la transmisión del partido para la NBC. A principios de esta gira como visitante, tuviste a Richard Jefferson comentando el partido para la ABC, y D-Wade hizo lo mismo en un encuentro reciente para Amazon.

Dada la relación que mantienes con estos chicos, ¿has prestado alguna atención especial a su vida después del baloncesto?

R: No. ¡Mier…, no!

P: ¿Por qué no? No digo que vayas a convertirte en comentarista, pero en algún momento serás como ellos y también te retirarás; entonces te enfrentarás a la misma situación: tener todo ese tiempo libre que llenar.

R: D-Wade, T-Mac, Melo... todos esos tipos son diferentes. En realidad, no miro a ninguno de ellos [como ejemplos a seguir]. Mi camino será mi propio camino.

Respeto todo lo que están haciendo; es genial. Me encanta ver a Melo en la televisión ahora; sabe mucho del juego. Me encanta ver a D-Wade haciendo lo suyo. Pero, sí, no los veo realmente desde esa perspectiva.

P: Si no te fijas en ellos, entonces, ¿estás pensando en el retiro y en qué harás para ocupar tu tiempo?

R: ¡Claro que sí! Mi esposa va a recibir un montón de tiempo, porque he tenido que sacrificar el estar con ella gran parte del tiempo, ya que quería convertirme en el mejor jugador que jamás haya practicado este deporte.

Con mi hija voy a pasar mucho tiempo, porque pasé los primeros 11 años de su vida —o 12, o los que sean cuando esta cosa termine; tal vez 13— estando lejos de ella. Mi hijo menor ya está en la universidad.

Mi familia se merece todo mi tiempo. Y después, yo. Yo también me merezco mi tiempo. Porque me he dedicado a este deporte durante tanto tiempo que voy a ser tremendamente feliz cuando todo termine, al poder largarme de una vez y darme un respiro.


28 de febrero de 2026 — San Francisco

James se perdió el partido entre los Lakers y los Warriors en la noche inaugural debido a su espalda, y luego Curry se perdió los tres siguientes a causa de su rodilla. Fue aquí, en el vestuario visitante del Chase Center, el día de Navidad de 2024, donde James explicó por qué la NBA sigue mereciendo la pena sintonizarse durante las fiestas, incluso cuando la NFL tenía programada una jornada completa de partidos. "LeBron y Steph", dijo.

Ambos jugadores gozan de tanta popularidad en este deporte que sus nombres de pila, por sí solos, generan reconocimiento en todo el mundo. Y el suyo es un nombre totalmente único.

P: ¿Cómo te pusieron el nombre de LeBron?

R: Era el nombre del mejor amigo de mi abuelo, y a mi madre le encantaba. Esa es la historia. No he hecho ninguna investigación de fondo ni he indagado en su origen. Estoy dejando muchas cosas para cuando me retire; para entonces empezaré a indagar, a descubrir de dónde carajos provienen muchas cosas en todo el origen de mi familia... Eso es todo lo que sé al respecto..

P: Antes de volverte famoso, ¿qué pensabas del nombre LeBron?

R: Nunca lo escuché mientras crecía. Ahora hay, creo, un par de jugadores de béisbol con los que he visto aparecer el nombre. Pero yo nunca lo había escuchado. Jamás.

P: De niño, ¿te gustaba el nombre?

R: Sí, me encantaba. Pero la gente lo pronunciaba mal. "Lee-Bron". "LeBryan", lo escuché mucho; no sé cómo demonios sacan "LeBryan" de LeBron. Pero nunca me ha disgustado mi nombre. Me parecía muy único y muy diferente.


21 de marzo de 2026 — Orlando

La victoria de los Lakers por 105-104 sobre el Magic, gracias a una canasta sobre la bocina de Luke Kennard, supuso la novena victoria consecutiva para el equipo de L.A. Y James no fue el máximo anotador del equipo en ninguno de esos partidos. James había pasado, de manera fluida, de ser la figura principal a desempeñar un papel secundario. Sin embargo, fuera de la cancha, James sigue codeándose con las grandes estrellas.

P: ¿Hay alguna celebridad con la que mantengas una relación y que nos sorprendería conocer?

R: Leonardo DiCaprio. Cené con Leo en el restaurante Avra, en Beverly Hills, y nos habló sobre ‘Once Upon a Time in Hollywood’ antes siquiera de empezar a rodarla. Fue una locura. No recuerdo cómo surgió nuestra conexión. No sé si fue Mav [Maverick Carter] quien lo organizó; no tengo ni idea. Simplemente me presenté allí y Leo estaba presente. Y, acto seguido, apareció Al Pacino.

P: ¿Pasó tiempo con ustedes también?

R: Sí, así fue.

P: Obviamente, ‘El Padrino’ es tu película favorita...

R: No paraba de hablar de ella. Él no podía creer cuánto sabía yo sobre la película. Le recordaba detalles que probablemente él ya había olvidado. Obviamente, ha hecho la friolera de un billón de películas. Pero se quedó sumamente sorprendido de que yo supiera tanto sobre esos filmes. Fue un momento realmente genial para mí.

P: ¿Te impresionan las celebridades? ¿Especialmente al conocer a alguien cuyo trabajo ha sido tan significativo para ti?

R: ¿Impresionarme? Qué va. Pero, bueno [Pacino] es uno de los mejores actores de todos los tiempos. Ambos lo son: tanto él como Leo. Y Michael Corleone es uno de mis personajes favoritos de siempre en la historia del cine. Así que poder vivir ese momento fue otra de esas ocasiones en las que pienso: “Soy de Akron, Ohio”. Es como decirme a mí mismo: “Soy de Akron, Ohio... ¿cómo es posible que esté en la misma habitación con dos de los más grandes que jamás hayan aparecido en una pantalla de cine?”.

P: ¿Por qué te atrae tanto ‘El Padrino’?

R: En primer lugar, me encantan las películas de la mafia. Soy un auténtico fanático de las películas de gansters. Hay algunos aspectos de ella que me tienen enamorado. Pero, además, creo que la gente no suele hablar sobre la importancia de la familia y lo que uno estaría dispuesto a hacer por la suya.

Evidentemente, la película se narra como una historia de la mafia —ese es el telón de fondo—, pero lo que realmente destaca son las dinámicas entre el bien y el mal con las que uno debe lidiar en el seno familiar, la protección de los tuyos, la interacción con ellos, la forma en que se educa a la familia y, en ocasiones, las decepciones que esta conlleva.

Esa película encierra muchísimas joyas, y descubro una nueva cada vez que la veo. La he visto docenas de veces; ¡docenas! La primera vez que la vi, tendría tal vez 17 o 18 años; estaba en la secundaria.

A medida que fui creciendo y volviendo a verla, encontré paralelismos con mi propia vida, dado que, por circunstancias de la vida, he terminado convirtiéndome en la cabeza de mi familia, con todo lo que eso conlleva. Y es una carga pesada. Es difícil. Es difícil cuando todos tienen expectativas o demandas. Tienes que serlo todo para la familia. Eso conlleva una enorme presión. Así que, en ese sentido, encontré muchos paralelismos. Tengo el libro. También poseo una hermosa máquina de discos —una ‘jukebox’— en la que giras un dial y empieza a sonar el tema principal de ‘El Padrino’. Me encanta.


5 de abril de 2026 -- Dallas

El repunte de los Lakers en la recta final de la temporada se detuvo en seco en Oklahoma City con una derrota por 43 puntos el 2 de abril, partido en el que tanto Luka Doncic (isquiotibiales) como Austin Reaves (oblicuo) sufrieron lesiones importantes. Y James no estaba de humor para hablar.

Al día siguiente, L.A. realizó un entrenamiento inusual fuera de casa, en Dallas, dentro del campus de Southern Methodist University, para intentar planificar su futuro inmediato sin su estelar pareja de bases.

Tras la práctica —y acercándose ya al final de este proyecto de un año de duración—, James se comprometió a terminar la lista de preguntas después del partido contra los Mavericks; este revoltijo de consultas aleatorias sirvió como una grata distracción ante la difícil situación en la que los Lakers se habían visto inmersos de repente.

P: Vayas a donde vayas, viajas con una caja de toallas de papel cubierta con cinta aislante negra. ¿A qué se debe eso?

R: Lo de la caja de toallas de papel surgió porque usaba demasiado las toallas [de tela], y eso me dejó una p---a cicatriz en la cara. En la nariz. Me dejó una marca oscura por usar las toallas convencionales. Tenía una marca oscura horrible en la cara y creo que de ahí vino todo. Así que, desde entonces, dejé de usarlas por completo.

P: Nike suministra ropa de calentamiento nueva al equipo cada temporada, pero tú llevas usando la misma prenda —una sudadera negra de manga larga con cremallera hasta el pecho y el logotipo plateado de los Lakers (la misma que tienes ahora mismo en tu encasillado aquí en Dallas)— desde la temporada 2021-22. ¿Por qué?

R: ¿La sudadera de los entrenadores? ¿Qué me hizo cambiar? Simplemente cambié. Entrené con ella [en 2021]. Me resultaba cómoda mientras entrenaba. [No es una superstición], porque ya no la uso tanto ahora. Pero fue una prenda que utilicé durante bastante tiempo.

Vi que los entrenadores la llevaban puesta durante la práctica y pensé: “Necesito una de esas; déjame ver qué tal se siente”. Y es súper transpirable, súper elástica. Me permite sudar a gusto.

P: Esta temporada, los Lakers tienen un ritual previo al partido único, que comienza contigo lanzando el balón con la mano baja hacia las vigas del techo, seguido de una serie de acciones específicas. Es tan intrincado como los saludos de manos personalizados que, como es bien sabido, tienes con cada jugador. ¿Cuál es la historia detrás de esto?

R: No tengo ni idea de cómo empezó; toda esa mier… previa al partido de lanzar el balón... simplemente surgió de la nada. Creo que un día estaba simplemente haciendo el tonto, comportándome como un estúpido [cuando retrocedí caminando hacia atrás]. Solo estaba bromeando con ello, y terminó convirtiéndose en una rutina. Es curioso cómo ciertas cosas se quedan. Es nuestra rutina.

P: De manera similar, al principio de tu carrera solías posar con tus compañeros de los Cavs como si todos se estuvieran preparando para tomarse una foto imaginaria juntos. ¿Son ese tipo de cosas importantes para la camaradería?

R: Creo que es algo genial para un equipo. Simplemente tener ese tipo de vínculo tácito o rutinas en las que los chicos —todos— se sienten parte de ello. Todos sienten como: "Estos somos nosotros. Esto es lo nuestro". No soy solo yo; somos todos. Y en lo que respecta a esa rutina, siempre hay un chico lanzando un triple —que suele ser DK [Dalton Knecht]—. Si DK no está con nosotros, entonces ponemos a otro a lanzar el triple. Todos levantamos el pulgar, lo cual significa que estamos listos. Y luego hacemos un remate al aro al estilo fútbol —que suele hacerlo Luka, tras un pase de Maxi [Kleber]—. Y, obviamente, si ellos no están presentes, otros chicos toman su lugar.

Y yo suelo ser el que lanza el balón hacia el techo, retrocede y, por lo general, al final, soy también quien lanza el ‘alley-oop’ a Jax [Jaxson Hayes]. A menos que yo no esté y hayan entrado Rui [Hachimura] y Bronny para sustituirme. Así que es una rutina que está bastante genial.

P: Tú y tu hijo, Bronny, han jugado juntos en las últimas semanas en momentos en los que el resultado de los partidos aún estaba en el aire; de hecho, tú le diste una asistencia a él contra Brooklyn el mes pasado, y él te dio una asistencia a ti en Dallas. ¿Estuvo a la altura de cómo te lo habías imaginado?

R: No tenía una idea preconcebida y exacta de cómo sería esa primera asistencia para él. Me habría encantado que fuera algún tipo de ‘alley-oop’ al contraataque hacia él, o de él hacia mí. Esa sería la forma perfecta. Pero no afronté la situación diciéndome: "Vale, voy a predeterminar esto".

Lo importante para mí es el hecho de que podamos compartir minutos significativos en la cancha. Eso es algo que visualicé y que esperaba, y gracias a su progresión, esa es la razón por la que ahora lo estamos haciendo. Simplemente sé que ahora se encuentra en un momento mucho mejor. Sé que tenía aún más confianza en su tiro —ese que acaba de anotar— en comparación con el que intentó contra Minnesota en su primer partido.