Bienvenidos, fanáticos NBA, a la era de Victor Wembanyama

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Victor Wembanyama debutó en la postemporada y San Antonio derrotó a Portland 111 a 98. (1:43)

La estrella de los Spurs sumó 35 puntos. San Antonio tenía 7 años sin participar en esta instancia. La serie está 1 a 0 a favor de Spurs. (1:43)

El unicornio francés jugó de manera magistral su primer partido de postemporada y demostró que está listo para tomar la Liga por asalto.

Victor Wembanyama está cambiando el básquetbol que alguna vez conocimos. Ya no es una suposición, ya no es algo proyectado, es un hecho. No son los 35 puntos y cinco triples, que es el contenido. Lo que alarma es la forma: hay al menos dos jugadas que hizo el domingo por la noche que son de un extraterrestre.

La primera, una transición toda la cancha, giro ante la marca de Deni Avdija y volcada a dos manos. La segunda, un triple desde la esquina sin los pies en posición extraído de los manuales de Steph Curry. El unicornio francés mide 2.24 metros y tiene solo 22 años.

Los Spurs pasan apenas la frontera de los 25 años en promedio. Ese es el básquetbol que parecería trunfar hoy: intensidad defensiva en primera línea con Stephon Castle como estandarte, en la pintura con Wembanyama, y múltiples manos en el otro costado. Es fantástico para el juego ver algo así, porque es la fórmula de la franquicia monocromática de una década atrás con el ajuste de la velocidad de los tiempos de hoy. La solidaridad de siempre al ritmo de un Fórmula Uno.

La juventud no va a ser problema para San Antonio. Porque es una fórmula de continuidad que nace de generaciones anteriores. La Familia. La cultura del hombre en la roca, el mantra de Jacob Riis expresándose en la era de redes sociales. La tribuna multicolor en el Frost Bank Center tenía varias caras conocidas: Gregg Popovich, David Robinson, Tim Duncan, Manu Ginóbili y George Gervin. Vaya quinteto de notables viendo a la naturaleza expresarse.

Fue el primer partido en seis años de Playoffs para la franquicia texana, pero pareció cosa de todos los días. No hubo resquemores, no hubo enfriamientos, fue casi como la unión de puntos en un dibujo para conformar una obra tan lógica como exacta. Rotaban jugadores uno tras otro y la maquinaria no sentía fisuras. Y en el centro de la escena, con la luz iluminando su rostro, Victor Wembanyama. Nacerás, te desarrollarás, y brillarás. La orden que salió desde París a San Antonio para definir nuevos límites. Igualdad, libertad y fraternidad: bienvenida, dos siglos y medio después, la nueva Revolución Francesa.

La teoría de la evolución encuentra en este hombre a su diamante perfecto: hace todo bien, hace todo fácil y mantiene un perfil bajo que anhelamos por años en las nuevas generaciones. Wemby actúa como si todavía ocultara trucos que no conocemos, como si faltara algún movimiento de alquimia más para que el experimento alcance todo su potencial.

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¡Wemby recorre toda la cancha y define con una volcada espectacular!

Wemby arranca en transición, cruza toda la cancha con zancadas imponentes y finaliza con una volcada gloriosa que desata la emoción total.

Wembanyama es un prodigio que tiene físico de Alien y disciplina de Samurai. No anda con el teléfono celular, opta por los libros. No pierde el tiempo en Tik Tok, lo invierte en el ajedrez. Concentración y reacción. No todo es básquetbol, pero al mismo tiempo todo lo es. El último golpe romperá la roca pero no será ese último golpe el responsable, sino los cien que lo precedieron.

Wemby es una esponja que absorbe. Es una maravilla del destino que su destino haya sido San Antonio, porque es la manera de mantener humilde a un jugador así. Es mucho menos interesante el dato de que se convirtió en el primer debutante en playoffs de Spurs con 35 puntos y cinco triples, superando a Duncan, que el hecho de que ese parezca ser un paso más en la escalera a la inmortalidad como atleta. Alguien le transmitió esto, pero él decidió abrazarlo. La búsqueda está en esa línea: capítulos lógicos de una serie que lo llevará al Monte Rushmore. A la trascendencia. Si son lo suficientemente observadores, verán que Wembanyama festeja, pero no festeja tanto. No aparece con cartelitos blancos con números dentro, no se jacta de la naturalidad para la extraordinario, a todo le pone un freno. Conserva una paciencia absurda, por momentos exasperante. El alumno que alguna vez soñó el dojo de Miyagi Do.

San Antonio le ganó al trotecito a Portland en el Juego 1 de la serie de Playoffs NBA. No significa mucho, pero tampoco significa tan poco. Mitch Johnson, con ayuda de Gregg Popovich, de los históricos, y de los propios compañeros que lo acompañan y lo precedieron, tienen en Wembanyama a un jugador de época. A alguien que puede colarse, sin exagerar, entre los mejores talentos de todos los tiempos. Contemporáneo de Shai Gilgeous-Alexander, Luka Doncic y Nikola Jokic, entre otros notables elite, su básquetbol de maravilla nos permite contemplar la calidad mayúscula de la NBA actual. Un torneo que dejó de ser de un país para pasar a ser del mundo.

A los agoreros de las tinieblas, a los que pensaron que después de LeBron James, Stephen Curry y Kevin Durant llegaría el silencio atroz que solo produce el desencanto, déjenme decirles que la máxima, una vez más, se hace presente: el mundo ha vivido equivocado.

Tenemos pasado. Tenemos presente. Y, por supuesto, nos sobra futuro.