Los Cavaliers disputarán las finales del Este contra New York Knicks, que esperaba rival desde hace una semana tras eliminar sin objeciones a Philadelphia 76ers con una barrida 4-0.
Knicks y Cavaliers se verán las caras a partir del martes, con los primeros dos juegos en el Madison Square Garden.
Serán las primeras finales del Este para Cleveland desde 2018, en la que fue la último temporada de LeBron James con los Cavaliers.
Detroit fue testigo este domingo del colapso de los Pistons, el equipo más rocoso, competitivo y defensivo de la liga.
Los Cavaliers dominaron el partido prácticamente de inicio a fin -solo estuvieron por detrás en el marcador durante 31 segundos en el primer cuarto- y llegaron a disponer de una máxima ventaja de 35 puntos.
Fue un recital de Donovan Mitchell, auténtico director de orquesta más allá de lo que reflejan sus 26 puntos, 7 rebotes y 8 asistencias. Un triple sobre la bocina desde el círculo central de la pista para cerrar el primer cuarto fue el aperitivo de su gran noche.
Los Cavaliers dominaron por completo la pintura a los Pistons, imponiendo su ley en ambos lados de la cancha con una superioridad abrumadora en los rebotes (69-52) y en la anotación interior (58-34).
Evan Mobley cerró con 21 puntos y 12 rebotes, mientras que Jarrett Allen firmó 23 puntos y 7 rebotes. Sam Merrill aportó otros 23 puntos desde el perímetro.
James Harden se quedó en 9 nueve puntos con un 20% de acierto en tiros de campo.
Para Detroit fue una auténtica pesadilla. Con enormes dificultades en ataque (35,3% de acierto en tiros de campo), los Pistons se vieron desbordados y privados de su principal seña de identidad, la solidez defensiva.
Cade Cunningham solo aportó 13 puntos, Tobias Harris, 5 (todos desde el tiro libre) y Jalen Duren, 7. Daniss Jenkins fue su máximo anotador con 17 puntos, mientras que Duncan Robinson contribuyó con otros 13.
Adiós agridulce para Detroit Pistons
Hace dos años, los Pistons terminaron últimos en la NBA con un récord de 14-68, un balance vergonzoso para una de las franquicias con más nombre de la liga.
En solo dos temporadas, resurgieron de las cenizas para terminar en la primera posición del Este con una marca de 60-22. Un equipo de identidad ultradefensiva que recordó a aquellos 'Bad Boys' campeones en 1989 y 1990, capaces de desafiar a los Chicago Bulls de Michael Jordan.
Pero la llegada de los playoffs dejó claro que no sería un camino de rosas. Pese a terminar primeros, Orlando Magic, que venía del play-in, los llevaron hasta el séptimo partido y los obligaron a remontar de forma heroica un 3-1 en contra.
Los Cavaliers forzaron otra eliminatoria a siete partidos y esta vez marcó el punto final a la mejor temporada de Detroit desde 2008.
