Las claves del triunfo de los Spurs ante los Knicks en el Juego 3 de las Finales de la NBA

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¡Wemby pisó fuerte en el Madison y los Spurs siguen con vida en las Finales NBA! (1:58)

Las Finales de la NBA serán más largas de lo que algunos imaginaron. La espera de 27 años para volver a ver un juego decisivo en el Madison Square Garden no entregó la alegría que el público, que pagó fortunas por cada entrada, esperaba. La victoria de San Antonio Spurs 115-111 sobre New York Knicks en el tercer encuentro aseguró un quinto partido en este apasionante duelo.

La actuación estelar de Victor Wembanyama, líder del conjunto de Mitch Johnson, fue determinante para cortar en 13 la racha de triunfos seguidos de los Knicks, que no perdían desde el 23 de abril frente a Atlanta Hawks y ahora lideran la serie 2-1.

La tercera batalla de otro cruce reñido esta vez fue para los Spurs. ¿Por qué? A continuación, las claves del éxito del equipo que no se achicó en la Gran Manzana.

1. Wembanyama hizo daño cerca del aro

A diferencia de los primeros dos partidos, en los que tomó como primera opción el lanzamiento desde media o larga distancia, Wembanyama, ya desde el inicio, sacó provecho del daño que puede hacer cerca del aro.

El longilíneo francés atacó con determinación y encontró soluciones para los Spurs. Si bien no fue constante, cada vez que pudo buscó recibir la pelota en la pintura y definió. Concretó 4 volcadas, la misma cantidad que había sumado entre los primeros dos juegos, y finalizó el partido con 32 puntos, máximo anotador de su equipo.

Wemby se unió a Tim Duncan como los únicos jugadores en la historia de los Spurs con tres partidos seguidos de Finales de la NBA con al menos 25 puntos.

Pero también fue determinante en defensa con sus tapones, además de amedrentar en más de una ocasión los intentos de los Knicks. Wembanyama que le metió una furiosa tapa a Landry Shamet cuando restaban menos de 5 minutos en el último cuarto, totalizó 3 tapones y llegó a 70 en estos playoffs para erigirse como el jugador con más tapones en su primera postemporada en la NBA superando a Dikembe Mutombo, quien en 1994 llegó a 69.

Omnipresente, Wemby, que apenas tiene 22 años, fue el héroe en este lío.

2. Stephon Castle, el socio necesario de Wemby en los Spurs

Otro que dio un paso al frente fue Stephon Castle, el potente base de San Antonio Spurs. Incesante en su búsqueda de atacar el aro, también fue valiente en tomar los tiros de larga distancia que la defensa de los Knicks le cedió como parte de su plan de juego. Castle anotó 2 de 5 en triples, uno de ellos trascendental en el cuarto período.

El joven de solo 21 años salió al rescate de su equipo en momentos de dudas y aportó valiosos 23 puntos, además de 5 rebotes y 5 asistencias. Por si fuera poco, una vez más tuvo como misión defender a Jalen Brunson, el mejor jugador de los Knicks, sobre quien ejerció una muy buena tarea.

Victor Wembanyama (22 años y 155 días) y Stephon Castle (21 años y 219 días) se anotaron como los compañeros más jóvenes en la historia de las Finales de la NBA con al menos 20 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias cada uno en un partido.

3. La defensa de San Antonio Spurs sobre Karl-Anthony Towns

Mitch Johnson ajustó sobre un jugador que había hecho mucho daño en los dos partidos disputados en Texas: Karl-Anthonmy Towns. El entrenador de los Spurs decidió quitarle a Wembanyama la responsabilidad de defenderlo y en su lugar eligió a aleros pequeños que impidieron que el dominicano pusiera la pelota en el piso para atacar el aro.

Limitada esa arma que tan bien le funcionó en los Juegos 1 y 2, Towns no ingresó en el circuito de ataque de los Knicks y quedó aislado. Cuando tuvo opciones de tomar tiros de larga distancia, tampoco estuvo acertado: 0 de 2 en triples. Sus 11 puntos y 8 rebotes fueron un aporte muy escaso para un equipo que lo necesita mucho.

4. Jalen Brunson, máximo anotador de los Knicks, pero incómodo

Brunson, con 32, volvió a ser el máximo anotador de los Knicks. Sin embargo, se lo notó incómodo, apremiado para la asfixiante defensa de Castle y sin tener el control del partido en sus manos. De hecho, lucieron con mayor protagonismo OG Anunoby y Josh Hart, quienes crecieron con su aporte para el conjunto de Mike Brown.

Otro factor decisivo para desgastar a Brunson fue que los Spurs lo atacaron constantemente del otro lado de la cancha. Así, JB no estuvo fresco para tomar decisiones y no llegó con la máxima energía al cierre del partido.

A Brunson le costó encontrar espacios para generar sus propios tiros: terminó con 8 de 21 en lanzamientos desde el dribbling. Además, tuvo 2 de sus 5 pérdidas de pelota intentando crear jugadas individuales.

"Ya sufriste cosas mejores que estas", homenajeó Fabricio Oberto en la transmisión de ESPN al ahora eterno Indio Solari cuando Brunson recibió una dura falta de Castle. A la estrella de los Knicks le jugaron fuerte y le hicieron sentir el rigor.

5. Los tiros libres a favor de San Antonio Spurs

Mike Brown dijo después del partido, en relación con la disparidad en la cantidad de tiros libres: "Nunca pensé que vería algo así en un partido de las Finales de la NBA".

Tarea fina de los árbitros, a entender del entrenador local. Los Spurs acertaron 25 de 32 desde la línea (78%), mientras que los Knicks convirtieron 18 de 22 (82%). Esa diferencia de 10 lanzamientos libres más fue muy importante, especialmente en el segundo tiempo en el que los Spurs tuvieron 24 tiros libres, la mayor cantidad en cualquier mitad en estos playoffs.

Los vencedores de los primeros dos partidos fueron los vencidos en este Juego 3. La historia tiene aún capítulos que no se escribieron. El próximo volverá a ser en el exclusivo Madison Square Garden, el miércoles, donde el infierno volverá a estar encantador.