La historia detrás del primer zapato exclusivo Nike de Giannis Antetokounmpo

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ATENAS, Grecia – El gimnasio se ubica en el lado oriental del centro de Atenas en el suburbio densamente poblado de Zografou. Anidado entre varios grupos de abundantes árboles se encuentra una escalinata que conduce a una entrada a nivel de terreno, donde una pequeña recepción sirve de anticipo a las puertas dobles de una cancha de baloncesto. Detrás de ellas se encuentra el sitio en el cual uno de los secretos mejor guardados del baloncesto solía jugar.

Allí es donde todo comenzó para un niño de 12 años de nombre Γιάννης Αντεκουντούμπου.

Mucho antes de que el mundo entero lo conociera como Giannis Antetokounmpo (la Bestia Griega y rey del Europaso, con su cuerpo de 6 pies, 11 pulgadas de estatura y mítica aptitud atlética), el defensor del reconocimiento al Jugador Más Valioso de la NBA jugaba en el hogar del Club de Baloncesto Filathlitikos.

“Parecía un grillo”, dice Takis Zivas, entrenador del Filathlitikos, el primer equipo con el que jugó Antetokounmpo. “Sus piernas eran inmensas, pero su torso era pequeño en comparación con el resto de su cuerpo”. Zivas, un hombre de contextura esbelta cuyos ojos muestran los vestigios de años como entrenador, aún recuerda la primera ocasión cuando Antetokounmpo llegó a su gimnasio. “No había visto a un chico así antes”, dice. “Sus ojos, estaban brillando”.

Antetokounmpo aprendió el deporte del baloncesto en el antiguo parque de la cancha del Filathlitikos, con sus medidas, particularmente en lo que respecta a su anchura, más apropiadas para una pequeña cancha de fútbol. Los dos aros originales que colgaron del techo del gimnasio han sido retirados y elevados de forma permanente a los travesaños. Un par de soportes desmontables los sustituyeron y ahora sostienen cestas con aros que están comenzando a oxidarse lentamente. Sobre uno de los bordes de la cancha, una pared llena de ventanas nubladas permite que el poderoso sol se cuele adentro. En la plenitud del verano, ni siquiera las cinco imponentes unidades de aire acondicionado pueden mitigar el ardiente calor después de varias vueltas por la cancha.

Durante un lapso de dos años, Antetokounmpo entrenó en este lugar varias veces al día antes de ser elegido para incorporarse al equipo juvenil del Filathlitikos. Zivas entrenó al chico a todos los niveles del club, incluyendo el equipo femenino, mientras le enseñaba a navegar por la cancha como base con velocidad y disciplina. A los 14 años, comenzó a jugar con el equipo masculino. Después de que los dos agentes que eventualmente terminarían representándolo fueron a presenciar al fenómeno en persona, comenzaron a predicar el evangelio de su increíble potencial. Cuando Antetokounmpo tenía 17 años, se colocaron sillas contra la pared a un lado de la cancha para que una gran cantidad de scouts, gerentes generales y dueños de equipos de la NBA vieran entrenar al prometedor prospecto.

“La forma en la cual Giannis podía ver las cosas a una edad tan joven, la forma en la cual era tan serio con sus cosas, la forma como percibía… tenía una mentalidad distinta a la del resto”, afirma Thanasis Antetokounmpo, hermano mayor de Giannis y excompañero en el Filathlitikos. “Decía: ‘Escúchenme. Sé que estoy jugando en este gimnasio, pero estoy trabajando para llegar a la NBA… porque yo sé que, en algún momento, estaré en la NBA. Y cuando juegue en la NBA, estaré preparado’”.

Más de una década después que cruzó las puertas de este edificio por primera vez, Antetokounmpo, quien ahora es alero All-NBA de los Milwaukee Bucks, regresó siendo el flamante Jugador Más Valioso de la NBA. A finales de junio, cinco días después de recibir el trofeo Maurice Podoloff y de dar su discurso de aceptación entre lágrimas.

Antetokounmpo llegó al gimnasio de su niñez en Zografou, caminó para ingresar a la cancha y se sentó en una silla que era demasiado pequeña para él en aquel entonces y que ahora es menos cómoda.

Inclinándose entre sus largas piernas, comenzó a atar las trenzas de un nuevo par de zapatillas: unos Nike de color naranja y azul marino, con un logo con las iniciales “GA” entrecruzadas en la lengüeta y otro logo en el talón que combina el número 34 con la bandera de Grecia.

Fueron bautizadas como Nike Zoom Freak 1s. Se trata de las zapatillas con las cuales Antetokounmpo hace su debut en el mundo del calzado deportivo. A sus 24 años, es el primer jugador de baloncesto nacido fuera de Estados Unidos que se convierte en objeto de sus propios zapatos Nike. Se trata de una distinción de la cual él está muy consciente.

“Yo quería que mis zapatillas, básicamente, sirvieran de presentación para mí y mi familia”, dice Antetokounmpo. Las suelas exteriores de cada zapato tienen escritos los nombres de sus padres: su madre Verónica y su padre Charles, ya fallecido, quienes emigraron juntos de Nigeria con rumbo a Grecia a principios de la década de los 90 para así darle una mejor vida a sus hijos. En las suelas de los talones de cada calzado se encuentran inscritos los nombres de los cuatro hermanos de Antetokounmpo: Francis, Thanasis, Kostas y Alex.

“Quería un calzado que pudiera contar una historia con la cual un chico se pudiera identificar”, prosigue Giannis. “Un calzado que pudiera provocar que un chico trabajara duro. Un calzado que pudiera hacer que un jovencito creyera en sus sueños”.

Se trata de un calzado que Giannis jamás pudo haber imaginado, en sus sueños más optimistas y que ahora es todo suyo. No podía imaginárselo cuando su historia comenzaba en Grecia, dentro de este gimnasio, donde las zapatillas que vestía para pisar la cancha ni siquiera le pertenecían.


Al comienzo, se requirió de cierta persuasión para conseguir que el joven Giannis pisara una cancha de baloncesto. Él soñaba con convertirse en futbolista, tal como su padre lo fue en una ocasión en Nigeria. Sin embargo, Giannis adoraba con locura a su hermano mayor Thanasis y quería pasar la mayor cantidad de tiempo posible a su lado. En pocas palabras: “Yo no elegí jugar baloncesto”, afirma Giannis. “Fue Thanasis quien eligió jugar baloncesto”.

Este deporte no fue lo único en lo cual Thanasis hizo la inducción a su hermano menor.

Cuando Thanasis tenía 17 años, firmó un contrato como profesional para jugar con el Maroussi en la primera división de la Liga de Baloncesto de Grecia y el club le obsequió varios pares de zapatillas.

Giannis nunca olvidará el día cuando Thanasis regresó a casa con varias cajas que contenían posesiones preciadas que eran difíciles de obtener durante su niñez. Con el fin de poder asegurar el sustento de su familia, Charles trabajó en labores de mantenimiento y Verónica vendía productos varios en las calles de Atenas, a menudo acompañada por sus hijos. “Nuestros padres nos dieron todo lo que tenían y lograban darnos lo necesario”, dice Thanasis. “Pero no contábamos con mucho dinero”.

Por eso, las zapatillas de baloncesto, especialmente nuevas, eran todo un lujo para los Antetokounmpo.

“Recuerdo… que él tenía un par de esos Kobes”, afirma Giannis. “Esas son las zapatillas que quería”. Sin embargo, Thanasis ejerció su poder de hermano mayor sobre Giannis, apoderándose de un codiciado par de Nike Kobe 4s rojos y blancos, de la línea de Kobe Bryant. “Thanasis decía: ‘Te puedes quedar con el par de zapatos feos’”, recuerda Giannis. “Los pesados”. Por supuesto que el menor de los hermanos Antetokounmpo aceptó las zapatillas y jugó con ellas. Pero también creó un plan con el objetivo de poner sus pies sobre esos Kobes.

Cuando Thanasis se dormía o dejaba las zapatillas en casa, Giannis se las llevaba a sus prácticas. Hacía el viaje desde la casa de su familia, ubicada en el barrio Sepolia del noroccidente de Atenas, hasta el gimnasio del Filathlitikos en Zografou. El trayecto era de aproximadamente 4 millas a pie tanto de ida como de vuelta; no obstante, vestir los Kobe 4 hacía que caminar semejante distancia mereciera la pena, al igual que enfrentar la ira de Thanasis cuando se enteró de que su hermano menor estaba usando sus zapatillas.

“Thanasis solía molestarse conmigo”, recuerda Giannis. “Me decía: ‘No señor. Esos son mis zapatos. Me encantan esos zapatos. No los ensucies. No los uses’”.

Su padre Charles terminó escuchando la conversación de sus hijos e intervino. “Mi padre se acercó y dijo: ‘Es tu hermano menor. Debes compartir tus zapatillas con él. Si quiere usarlos, puede hacerlo. Tampoco es que contamos con un montón de zapatos’”, indica Giannis. “Allí fue cuando Thanasis y yo comenzamos a compartir nuestras zapatillas”.

Eventualmente, la familia Antetokounmpo se mudó más cerca de Zografou, donde Giannis y Thanasis jugaban con el Filathlitikos. Poco después, el hecho de compartir zapatillas, lo que comenzó siendo producto de la necesidad, terminó siendo una práctica que ambos hermanos (con dos años, cuatro meses y 18 días de diferencia de edad) perfeccionaron. Giannis jugaba con los zapatos primero con el equipo sub-16 del club. Después que terminaba su partido, le cedía ese par a Thanasis, quien usaba las zapatillas ya sudadas jugando contra otros chicos de 17 y 18 años. Cuando jugaban en niveles distintos, la rutina era fácil. Pero Giannis seguía entrenando y su juego seguía mejorando, permitiéndole así la oportunidad de comenzar a jugar dentro del grupo de edad Thanasis. Compartir las zapatillas en el mismo juego representaba un reto totalmente diferente. Implicaba que Giannis y Thanasis no podían estar juntos en la cancha.

“Sé que mucha gente dirá: ‘Hombre, qué difícil’. Pero de hecho fue verdaderamente divertido, para serte honesto”, indica Thanasis. “Podíamos jugar periodo a periodo. Si queríamos detener, si necesitábamos defensiva… o una cesta, hacíamos la sustitución, yo salía, él se ponía las zapatillas, él entraba… Y aún así, les vencíamos y los otros chicos se frustraban, diciendo: ‘Estanos perdiendo con unos tipos que ni siquiera tienen zapatos’”.

Un día de 2011, Thanasis fue a Ministry of Concrete, una tienda de zapatillas y ropa urbana de Atenas, en busca de unos nuevos calzados para vestir fuera de la cancha. Había ahorrado un poco de dinero y el dueño de la tienda Alex Segiet, le hizo una oferta en un par de Nike Dunks de alta categoría. “Tuve ese par de zapatillas durante tres años”, dice Thanasis en son de gratitud, como si esos calzados le hubiesen durado una eternidad. “Recuerdo que él estaba tan fascinado con esas zapatillas”, recuerda Segiet, quien recuerda esa transacción hecha años atrás con alta estima por otra razón. Fue la primera vez que escuchó de la existencia de Giannis.

“Thanasis dijo que traería a su hermano menor una vez tuvieran dinero y así comprarían otro par”, dice Segiet.

Giannis nunca fue a la tienda. Tenía otras formas de hacerse con zapatillas.

“Hubo un tiempo en el cual andaba buscando Jordans por todos lados”, recuerda Zivas. No obstante, Giannis usaría cualquier par de zapatillas que consiguiera. Y preguntó dentro del gimnasio del Filathlitikos más que en ningún otro lugar.

“Me ponía a cazar los zapatos de mis compañeros” recuerda. “Después de la práctica, me acercaba a ellos y les preguntaba: ‘¿Estás aburrido de esos zapatos? ¿Aún los quieres?’. Me respondían: ‘Hombre, Giannis… está bien’ y se los quitaba de los pies. ‘Puedes quedártelos’. Tuve excelentes compañeros mientras crecía. Me cuidaron como si yo fuera su hermano menor. Habían muchas otras familias y chicos por allí que lo pasaron mucho peor que yo”.

La talla no era importante para Giannis, especialmente si alguien era lo suficientemente amable para obsequiarle un par de zapatos. “Hasta el día de hoy… los dedos de mis pies me avergüenzan mucho. Están un poco encorvados porque… hubo un tiempo en el cual usé zapatillas dos tallas más pequeñas”, recuerda. “Y hubo momentos en los cuales usé zapatos mucho más grandes. Era mejor que usar calzados de una talla menor”.

Cuando Antetokounmpo fue elegido por los Milwaukee Bucks con el puesto 15 del draft 2013, poseía entre 10 y 12 pares de zapatillas. Pero eso estaba a punto de cambiar. Antes de su temporada de novato, aceptó la única oferta de patrocinio de zapatillas que recibió. Coincidentemente, esa oferta provino de la compañía que fabricó su par de calzados favoritos a la hora de jugar siendo niño.

“Nike fue la única compañía que me dio la oportunidad”, afirma. “Hubo otras compañías que no se preocuparon por firmarme… No estaba en su lista… Pero la gente de Nike se acercó y dijo: ‘Vamos a firmar a ese chico. Vamos a cuidar de él y de su familia’. Eso significó mucho”.

La colección de 12 pares de zapatillas de Antetokounmpo creció de forma exponencial muy rápidamente. “Estaba tan contento”, dice Thanasis, “diciendo: ‘Hombre, me puedo quedar con estos zapatos, puedo vestir este otro, puedo cambiármelos en todos los partidos’. Sentía que realmente le encantaba esa experiencia”. Una o dos unidades de almacenaje en su apartamento de Milwaukee se convirtieron en seis o siete, todas llenas de cajas de zapatillas. “Me hice con, aproximadamente, 3,000 o 4,000 pares de zapatillas”, dice Antetokounmpo, quien se mudó el año pasado a su primera casa, donde ahora cuenta con un armario exclusivo para zapatillas. “Y, ¿saben qué es lo más alocado de todo? Ni siquiera los uso. Usaré entre 10 y 15 pares de esos zapatos”.

Otra cosa que no ha cambiado y que Giannis admite con una pequeña sensación de orgullo: “Nunca he comprado un par de zapatillas de baloncesto, hasta el día de hoy… Jamás lo he hecho”.

A fines de septiembre de 2017, Antetokounmpo y su familia se reunieron con Nike en un hotel del centro de Milwaukee. Antetokounmpo venía de una temporada 2016-2017 en la que promedió 22.9 puntos, 8.8 rebotes y 5.4 asistencias y anotó 30 puntos en su primer Juego de Estrellas con un par de Kobe 10s. Nike le dio a Antetokounmpo en una extensión de contrato con una presentación enfocada en que se convierta en el 22º jugador de baloncesto en la historia de la compañía para recibir una zapatilla exclusiva y, aún más monumental, el primer atleta exclusivo de Nike Basketball nacido y criado fuera de los Estados Unidos.

Antetokounmpo no podía creerlo.

"Ahí fue cuando me golpeó. Yo estaba como, ‘está bien, esto es una locura... podría ser como Kobe, Kevin Durant, LeBron, todos estos tipos que tienen su propio zapato y jugar con él en el juego'. Estaba realmente muy contento". No pudo evitar recordar sus humildes comienzos en Grecia. "Cuando era niño, cuando crecí, nunca pensé que iba a tener mi propio zapato. Nunca quise tener mi propio zapato... Ese no era un objetivo o mi sueño”.

Pero él no cuestiona cómo llegó a la oportunidad.

"Sé por qué", dice. "Trabajé.

En noviembre de 2017, Antetokounmpo volvió a firmar con Nike.

“Tenía que actuar como si fuera una decisión difícil. Había muchas otras compañías que estaban dispuestas a darme mucho dinero, a ofrecerme muchas cosas", dice Antetokounmpo. Rechazó presentaciones de Li-Ning y Adidas (cuyo cortejo incluía enviarle un camión completo lleno de zapatillas gratuitas). “Al final del día, tengo que ser leal a las personas que me ayudaron. Quería construir una marca a partir de lo que empecé… Eso es lo que soy como persona. En lo profundo de mi corazón, sé que tomé la decisión correcta".

Unas semanas después del anuncio de una asociación a largo plazo, comenzó el proceso de diseño de 18 meses del Zoom Freak 1. Antetokounmpo fue a la sede de Nike en Beaverton, Oregón, para una sesión de lluvia de ideas con un equipo de 15 personas formado por diseñadores, ingenieros, probadores de desgaste, especialistas en materiales, coloración y marketing. También conoció a Kevin Dodson, vicepresidente mundial de calzado de baloncesto de Nike.

“Lo que más me llamó la atención fue el compromiso", dice Dodson. “Él estuvo adentro desde el momento en que nos sentamos. Estaba enfocado. Sacó un cuaderno para comenzar a tomar notas en detalle, que nunca había visto antes. Desde ese momento, nos sentimos cómodos. Como, ‘ok, tenemos un socio aquí que quiere dar todo lo que tiene, así que vamos a dar todo lo que tenemos’”.

Antetokounmpo expresó lo que esperaba de su primer zapato: tracción confiable comparable a la que se encuentra en toda la línea exclusiva de Kyrie Irving, la misma sensación de antepié del Kobe 10, y la misma forma superior y ajuste que el querido Kobe 4s que llevaba cuando era niño en Grecia con Thanasis. Quería que su primer zapato representara el hogar y, lo más importante, a la familia.

"Siempre intentamos trabajar en detalles muy específicos para los atletas", dice Dodson. "En ocasiones, como equipo, vamos a ellos y les decimos: 'Oye, ¿hay algo específico que quieras que tengamos en un zapato?”.

Antetokounmpo tenía una frase en mente, "Soy el legado de mi padre", que se incorpora al patrón de tracción en las suelas de las zapatillas deportivas en honor del patriarca de la familia, quien murió de un ataque al corazón en 2017 a los 54 años. Semanas antes de que Giannis volviera a firmar con Nike.

"Quería que mi papá fuera recordado. Quería que la gente supiera que dejó un legado atrás”, dice Antetokounmpo. “Lo único que le importaba eran sus hijos. Somos su legado. Su legado vive dentro de nosotros, mis hermanos y yo. Estamos orgullosos de eso. Cada zapato que hago, esa frase siempre estará ahí. No va a ninguna parte... Sé que está mirando desde arriba y realmente feliz… con la forma en que salió el zapato”.

Thanasis, quien recientemente firmó un contrato de dos años con los Bucks para jugar junto a Giannis, fue el último hermano en ver el producto final. Había pasado la mayor parte de los últimos dos años jugando en Grecia, mientras que Nike trabajaba en el Zoom Freak 1 y fue a Milwaukee unos días antes de que Giannis fuera nombrado JMV.

"Entré en mi habitación y dije ‘¿qué tipo de zapatos son estos?’”, recordó Thanasis. “Era una caja diferente. Nunca lo había visto. Así que lo abrí y veo el zapato. Estaba tan emocionada porque se veía tan elegante, cómodo y poderoso”.

Fue justo que Giannis regresara a casa en Grecia para debutar con su primera zapato del deporte, en el antiguo edificio de Zappeion en Atenas, un atrio circular al aire libre rodeado de tres docenas de columnas y bustos de diosas. En 1896, el lugar fue sede de la competencia de esgrima de los primeros Juegos Olímpicos modernos. Más de 120 años después, Nike construyó el espacio para presentar el Zoom Freak 1 y sus tres primeros modelos: una versión básica en blanco y negro; la edición “Roses”, diseñada en rojo, blanco y dorado, los tres colores favoritos de su padre; y el colorway naranja y azul marino “All Bros", que se convirtió en el primero en comercializar el 28 de junio, como un tributo al fuerte vínculo de los "Antetokounbros".

Y, a solicitud específica de Giannis, el Zoom Freak 1 tiene un precio razonable de $120 por par.

"La gente está esperando el zapato como los mosquitos", dice Segiet. "Eso nunca, nunca, ha sucedido antes en el mercado. Estoy seguro de que donde sea que se publique, en cualquier tienda del país, se venda de inmediato. ¿A quién no le gustaría tener un par en su armario? Es el zapato de nuestro héroe local”.

Dentro del gimnasio Filathlitikos, detrás de una canasta, cuelga una enorme pancarta que muestra a Antetokounmpo planeando para una volcada con su Zoom Freak 1s, superpuesta por el icónico blanco de Nike: "El destino puede comenzar en la parte inferior. Los sueños pueden llevarte a lo más alto ". La imagen celebra lo que podría ser la mejor semana de la vida de Antetokounmpo, que comenzó con un trofeo de jugador más valioso y terminó con un zapato exclusivo.

"Todos soñamos con él teniendo una gran carrera y jugando en un alto nivel", dijo Zivas. "Hoy en día, él es la motivación para que los niños pequeños participen en el baloncesto, sean felices, y espero que puedan lograr cosas con los zapatos de Giannis".

La pancarta de Nike está colocada junto a otras que el club honra por los tres hermanos Antetokounmpo que llegaron a la NBA: Giannis, Thanasis y Kostas. Un día, pronto, una foto de su hermano menor, Alex, que ahora tiene 17 años, se unirá a la suya en la pared de la corte de Filathlitikos. Cuatro de los "AntetokounBros" —que tomarán el nuevo nombre del gimnasio después de que el alcalde de Zografou, Vassilis Thodas, lo anunciara el día en que se anunció el "All Bros" Nike Zoom Freak 1—.

En el vestíbulo, en una pared justo fuera de la duela, cuelga una colección de retratos antiguos del equipo. Situada en el centro de un gran marco de madera hay una foto granulada de la temporada 2010-2011 del club. Una mirada más cercana revela una cara joven pero familiar, que se encuentra en segundo lugar desde la izquierda en la primera fila de jugadores. Un niño flaco que llevaba una holgada camiseta negra debajo de su camiseta roja de baloncesto con las rodillas de pie más altas que las de los compañeros de equipo a ambos lados de él.

A los pies de Giannis, de 16 años, están los zapatos que solía robar a su hermano mayor Thanasis, el Kobe 4s rojo y blanco que lo ayudó a comenzar su viaje desde este pequeño gimnasio hasta el escenario más grande del baloncesto.

En febrero, Giannis escribió "Thanasis, gracias por compartir", en un par de esos Kobes que Nike había hecho especialmente para él en su talla 16 para usarlos en el Juego de Estrellas de la NBA.

"En realidad me puse muy emocional. Me hizo recordar ", dice Thanasis. "Todo el mundo me preguntaba 'Thansasis, ¿viste lo que escribió tu hermano?”. Ese fue nuestro primer zapato legítimo y realmente bonito. Se lo dije a todos”.

Al principio de su carrera en la NBA, Giannis también tuvo la oportunidad de compartir un par de zapatos.

Después de que Giannis fue reclutado por los Bucks en 2013, su familia vino a vivir con él. Giannis siempre llevaría a Alex, de 12 años, a la práctica de baloncesto, como Thanasis solía hacer con él, y también lo hizo con Kostas. Una vez, después de la práctica de Alex, Giannis se dio cuenta de que otro niño salía del gimnasio.

"Alex en ese momento tenía 6 pies. Este niño tenía como 6-6 ", recuerda Giannis. “Era enorme y grande. Salió, y vi su par de zapatos. Eran viejos. No estoy diciendo que tuvieran agujeros en ellos, pero no eran nuevos. Estaban casi destrozados ".

Si alguien podía relacionarse con ese niño, era Giannis. Pensó en cuántas veces tuvo que reunir el coraje para pedirle a alguien los zapatos de deporte. No había vergüenza en eso, pero ¿cómo era estar al otro lado del intercambio?

"Le dije al niño: 'La próxima vez que venga, me aseguraré de conseguirte unas zapatillas'".

Efectivamente, cumplió su promesa.

“Tenía dos pares de zapatos. Se los di, y él estaba tan, tan feliz", recuerda Giannis. “Lo que la gente solía hacer por mí, lo hice por él... Esa fue la primera vez que estuve en el lugar donde podía hacer eso.

“A mucha gente les das cosas y podrían darlo por sentado. Pero muchos niños no lo dan por sentado. No lo di por sentado”.

Giannis siempre estará agradecido por la oportunidad de usar esos Kobes, por lo que significaron para su viaje. Él entiende cómo un par de zapatos puede ayudar a un niño a perseguir un sueño.

Y ahora, con su propia zapatilla, tiene la oportunidad de pagarlo.