Nuyorican Básquet y el 'American Dream' a la inversa

Nuyorican Básquet

SAN JUAN - Nuyorican, término utilizado para describir al boricua nacido y/o criado en Nueva York.

Desde que miles de familias comenzaron a emigrar en masa a Estados Unidos a mediados del pasado siglo, el asunto de la identidad y relación colonial es constante eje del debate en la Isla del Encanto. Una discusión que nos trae a colación el documental Nuyorican Básquet.

¿Acaso es puertorriqueño todo aquel que lo considere pese a 'haber nacido en la luna', como plasmó en un poema el escritor, periodista y político puertorriqueño Juan Antonio Corretjer?

Para figuras del básquetbol boricua y latinoamericano, como el fenecido federativo Jenaro "Tuto" Marchand, este tipo de cuestionamientos -más que algo controversial - representaron una nueva ventana de oportunidades para reforzar a la selección nacional de baloncesto de Puerto Rico.

"El asunto de la identidad boricua es la base del documental", expresó a ESPN Deportes el codirector del filme, Ricardo Olivero.

Marchand, que fue presidente de la Federación de Baloncesto de dicho país (Fbpur) y secretario emérito de FIBA Américas, se pasaba horas en las canchas de Harlem y el Bronx con tal de identificar a algún hijo de boricuas.

Fue así como en las décadas del 60 y 70, los emblemáticos jugadores Raymond Dalmau (anotó 115 puntos en un partido entre escuelas), Rubén Rodríguez y Charlie Bermúdez, entre otros, pasaron del barrio y la pobreza a convertirse en héroes en la isla.

"La mayoría de estos jugadores se quedaron en Puerto Rico y asumieron su 'puertorriqueñidad'. Fue el 'American Dream' a la inversa. No tan solo eran de bajos recursos y latinos, sino que también afroamericanos", sostuvo Olivero.

Los llamados 'nuyoricans' cambiaron la cara del básquetbol boricua con su característico estilo acrobático y vistoso.

A los experimentados Dalmau, Rodríguez y Bermúdez se les unieron en el núcleo de la Selección los bases Georgie Torres, Néstor Cora y Angelo Cruz, todos ellos nacidos y criados en Nueva York. También el estelar alero Mario "Quijote" Morales, Ángel "Cachorro" Santiago y Michael Vicéns, los únicos en el equipo desarrollados en las categorías menores de Puerto Rico.

Juegos Panamericanos 1979

El filme, codirigido por Olivero y Julio Torres González se centra, principalmente, en la participación del quinteto boricua en los Juegos Panamericanos de 1979, en San Juan, Puerto Rico.

Fue la primera -y hasta ahora- única ocasión en que la isla albergó la reconocida justa internacional. De las 21 medallas, los puertorriqueños se quedaron con la presea de plata en la modalidad de baloncesto masculino.

Entrenados por el emblemático coach Flor Meléndez, que mantuvo las riendas del equipo hasta 1983 y figuró en el cuerpo técnico como asistente o principal en las siguientes décadas, Puerto Rico presentó un equipo bajo en estatura, pero que 'corría' toda la cancha. Se comunicaban entre ellos con su ahora peculiar 'spanglish'.

El pívot de aquel conjunto era Bermúdez, de unos 6'6" (1.98 metros). No obstante, contaban con altos armadores como Torres y Cora.

De la mano de Meléndez y el también legendario asistente Julio Toro, los boricuas se caracterizaban por jugar con el conocido método 'flex offense', donde los jugadores tenían libertad para crear su propio tiro.

El entrenamiento para los Panamericanos, según nos narra Nuyorican Básquet, fue intenso y particular. Empezaban corriendo por los terrenos aledaños al castillo San Felipe del Morro, en la capital San Juan. A veces, también, lo hacían en el bosque nacional El Yunque, localizado en el municipio de Río Grande. Incluso, al terapista físico del combinado puertorriqueño, Víctor Vargas, se le ocurrió que había que tomar clases de ballet para perfeccionar la flexibilidad sobre la duela.

Puerto Rico arrasó durante todo el torneo y llegó invicto a la final contra la potencia Estados Unidos, rival siempre significativo debido al estatus político de la isla.

Los estadounidenses, dirigidos por Bobby Knight, se presentaron ante un abarrotado coliseo Roberto Clemente, en San Juan, como auténticos villanos. Durante el torneo, Knight -conocido por su cuestionable temperamento- tuvo un altercado con un oficial en un gimnasio en San Juan y alimentó aquel repudio general hacia al quinteto de las barras y las estrellas.

Así las cosas, los norteamericanos, también invictos, derrotaron 113-94 a Puerto Rico por la medalla de oro. El partido fue uno parejo hasta que a Knight se le ocurrió sacar del banco al 'jovencito' base Isiah Thomas, futuro Salón de la Fama. Aquel seleccionado estaba compuesto, igualmente, por Kevin McHale, Ralph Sampson y Mike Woodson.

Tras el revés en la final, las esperanzas boricuas estaban puestas en los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980. Sin embargo, el régimen puertorriqueño, encabezado por el entonces gobernador Carlos Romero Barceló, se unió a Estados Unidos en el boicot a dichos Juegos en modo de protesta a la invasión soviética a Afganistán.

"Nos chantajearon. Nos quitaron el sueño", aseguraron varios jugadores.

El documental, además, abunda en la desaparición del jugador Angelo Cruz a finales de 1998. Nunca más se supo de su paradero. "Fue uno de los momentos más conmovedores del filme", describió Olivero.

El impacto de los 'nuyoricans' está reflejado en los principales pabellones de básquetbol de Puerto Rico. En Quebradillas, el coliseo lleva el nombre de Raymond Dalmau y, en Bayamón, el de Rubén Rodríguez, y así sucesivamente. Más que compañeros de equipo, fueron una familia.

Sus padres y abuelos, similar a cómo nos cuenta el poeta ponceño Pedro Pietri en su famoso escrito 'Puerto Rican Obituary', se desplazaron a Estados Unidos en busca del sueño americano. Sin saberlo, sus hijos y nietos también lo cumplieron, pero a la inversa: El Puerto Rican Dream.

"No me deja de sorprender las muestras de cariño hacia este documental. Hasta se me aguan los ojos. Mucha gente ha cambiado de parecer en torno a los 'nuyoricans' gracias al filme", matizó Olivero.

Puerto Rico forma parte de Estados Unidos desde 1898 como resultado de la Guerra Hispanoamericana. No fue hasta 1948 que los boricuas pudieron elegir al primer gobernador puertorriqueño en la figura de Luis Muñoz Marín. Dos años antes, habían tenido otro boricua en el cargo (Jesús T. Piñero), pero no fue electo por el pueblo. En 1952, la isla oficialmente se convirtió en un Estado Libre Asociado, cuyo estatus político sigue vigente en la actualidad.

De la relación colonial de Estados Unidos sobre Puerto Rico, la influencia en el deporte ha sido una positiva, siendo el básquetbol muy posiblemente el mayor beneficiado. Y los 'nuyoricans' tienen mucho que ver con ello.

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