El héroe (griego) que necesitábamos

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Giannis, una historia de superación (1:27)

De ser vendedor ambulante en Grecia, a ganar dos MVP's de la Liga, un DPOY, y ahora, un título de la NBA junto con el Más Valioso de las Finales; sólo MJ logró tal hazaña. (1:27)

En este mundo superficial, un gigante tuvo que venir desde tierras helénicas para demostrarnos que es el héroe que tanta falta nos hacía.

No soy para nada un especialista de la NBA, estoy bastante lejos de serlo de hecho. Durante un periodo de mi infancia viví en Estados Unidos y en este tiempo, desarrollé un hábito de seguir de cerca los deportes americanos. Fue en esa época donde nació mi amor hacia los equipos de Detroit. Poco acostumbrados a regalarle alegrías a los suyos, es cierto. Pero lo que yo viví en los diferentes estadios de esa ciudad junto a mi padre; apasionado aficionado al deporte, y a mi madre y hermana; siempre dispuestas a ir con nosotros a cualquier evento que se nos ocurriera, son parte sin duda de los mejores recuerdos de mi niñez.

Por supuesto que es normal que diga que el deporte nos ha aportado tantas cosas a lo largo de nuestras vida...trabajo en esto. Aunque si usted se encuentra en este sitio, si le dio click a esta columna, entonces me queda claro que así como a mí y como a tantas otras personas alrededor del mundo, un evento deportivo va más allá de solo saber el resultado final. ¿Puede este afectar nuestro estado de ánimo? Sí, pero lo sentimos de otra manera. Encontramos otras cosas, nos nutre de tantas otras formas.

Sin importar su deporte favorito, sin importar incluso si ayer no vio a su equipo proclamarse campeón de la NBA, me costaría trabajo pensar que alguien aquí no haya sentido simpatía, gusto y hasta felicidad al ver a Giannis festejar. Refrescante ya de por sí ver a un equipo levantar el Larry O’Brien sin tener en su roster a cuando menos tres jugadores que buscaron la manera de poder juntarse para tener mayores aspiraciones a ser campeones, los Bucks lo hicieron comandados por un hombre que tuvo que enfrentar la adversidad desde temprana edad y cuya historia de vida parece más de película, que de alguien que en efecto camina entre nosotros.

En una época donde basta sonreír en el momento en el que se toma la foto, en el que bastan fracciones de segundo capturados, para aparentar ser algo que no se es realmente. El gigante griego llegó para dominar la duela, pero al mismo tiempo enseñarnos que se puede lograrlo sin aspavientos, sin necesidad excesiva de atención, y sobre todo, para hacerlo consciente de que todos los días se puede mejorar y que la perfección no existe. Me resulta muy refrescante y sobre todo gratificante.

La narrativa ha cambiado y agradezco que así haya sido. El que durante las últimas dos postemporadas era visto como alguien que no aparecía en momentos definitivos, encontró la manera de tener una de las mejores actuaciones individuales en la historia de las finales de la NBA. Ese título, ese trofeo, ese anillo que tantos especialistas necesitan ver, para finalmente validar el legado de uno, se encuentran ya bajo el dominio de Antetokounmpo.

Y perdón, pero no quiero dejar pasar el tema de conseguirlo todo, habiéndose quedado en la que él considera casa. Hace ya siglos su paisano Odiseo combatió a cuanto obstáculo se le cruzó y no le permitía volver a su hogar. Giannis la encontró en 2013, y aunque el glamour parecía asomarse desde otros lados, aunque el brillo se alcanzaba a vislumbrar en otros horizontes, él ya había encontrado el verdadero tesoro.

En estos tiempos esto vale auténtico oro, no ese oro falso que parece irradiar de tantos, y que no deja de ser más que otro filtro. En este mundo superficial donde habitamos actualmente, un gigante tuvo que venir desde tierras helénicas para demostrarnos que es el héroe que tanta falta nos hacía y que realmente necesitamos.