Las dinastías perdidas en el béisbol de Grandes Ligas

El as de los Dodgers, Clayton Kershaw, no ha podido hacerse justicia en Series Mundiales. AP Photo

No es consuelo para los fanáticos de Los Angeles Dodgers, pero es bueno que sepan que perder dos series mundiales consecutivas no es lo peor que le haya pasado a una franquicia favorita. De hecho, sus antecesores Brooklyn Dodgers los superan por mucho en ese aspecto.

Los Dodgers de Jackie Robinson y Duke Snider, los Baltimore Orioles de Jim Palmer y Brooks Robinson, los Oakland Athletics de los Bash Brothers, los Atlanta Braves de los 'Fabulous 4' y los Cleveland Indians de Manny Ramírez y Albert Belle son los más notables equipos que tuvieron el potencial de convertirse en dinastías de Grandes Ligas, pero que se quedaron en el camino.

Aquí, una mirada a estos equipos que nos dejaron esperando por más.

Brooklyn Dodgers 1947-1956

Un núcleo que contaba con Jackie Robinson, Roy Campanella, Pee Wee Reese y Duke Snider, todos miembros del Salón de la Fama, y respaldados por estelares como Gil Hodges, Don Newcombe, Johnny Podres y Carl Erskine mereció tener una mejor colección de trofeos, si consideramos que promedió 94.5 victorias en esas diez temporadas. Conquistaron seis banderines de la Liga Nacional entre 1947 y 1956. Pero en todas las ocasiones chocaron con esos Yankees de Mickey Mantle, Yogi Berra, Whitey Ford y Phil Rizzuto. Ya llevaban dos intentos, en 1947 y 1949, cuando perdieron el banderín de 1951 en un juego de playoffs que se decidió por el 'shot heard round the world' (el batazo que se escuchó en todo el mundo) de Bobby Thomson. Regresaron al Clásico de octubre en 1952 y 1953, en ambas ocasiones cayeron ante los Yankees, y finalizaron segundos en 1954 con 92-62 (bueno para un wild card en estos días), cediendo el banderín a los Gigantes, eventuales campeones. En 1955 Brooklyn, con los 'Chicos del verano' ganó su única serie de la década, pero los Yankees se desquitaron rápidamente en 1956. En 1958, la franquicia se fue a buscar mejor suerte en Los Angeles.

Baltimore Orioles 1966-1974

Cuando los Orioles ganaron el título de 1966 con una barrida a Los Angeles Dodgers de Sandy Koufax y Don Drysdale, fueron muchos los que pensaron que había nacido una dinastía. Después de todo, tenían una cantera muy prometedora de lanzadores y en su primera temporada con la franquicia, Frank Robinson tuvo un año de ensueño, con una triple corona de bateo (.316, 49 HR, 122 RBI's) como carta de presentación. Robinson siguió bateando, pero Jim Palmer se lesionó, Dave McNally tuvo una temporada bajo par, Wally Bunker se desinfló y cayeron a un sexto lugar en 1967. En 1969, la recuperación de Palmer y la adición del cubano Mike Cuéllar alentaba las esperanzas en el papel y cumplieron en el terreno. Con 109 victorias y una barrida a los Mellizos en la serie de campeonato, parecían ultra favoritos ante los sorpresivos New York Mets. Y se llevaron una sorpresa en la Serie Mundial en la que cayeron 4-1. Ganaron el título en 1970 ante Cincinnati y con cuatro ganadores de 20 juegos en la rotación llegaron de lógicos favoritos al clásico de 1971 frente a los Pittsburgh Pirates, pero Roberto Clemente los venció con el guante y con el bate. Recuperaron su dominio de la División Este en 1973 y 1974, pero cayeron en series de campeonato ante una gran dinastía, los Oakland Athletics de Catfish Hunter, Reggie Jackson, Vida Blue y Rollie Fingers.

New York Mets 1985-1988

Cierto, deslumbraron con su milagrosa victoria ante los Boston Red Sox en la dramática serie de 1986, pero los Mets tenían recursos y potencial para crear una dinastía en la parte final de la década de los 80. La combinación de Frank Cashen como gerente general y Joe McIlvane como director de scouting produjo buenos dividendos: de la finca, salieron talentos como Dwight Gooden, Mookie Wilson, Darryl Strawberry, Sid Fernández y Kevin Mitchell y más tarde Lenny Dykstra. Trajeron a veteranos como Keith Hernández, Gary Carter, Ray Knight, Bob Ojeda y le 'robaron' a Ron Darling a Texas en un cambio por Walt Terrell y Lee Mazilli para formar un equipo poderosísimo, que ganó 108 juegos y la Serie Mundial en 1986 superando una desventaja de 1-3. Pues bien, Gooden y Strawberry no cumplieron las grandes expectativas que había sobre ellos y los Mets se derrumbaron en 1987 y luego perdieron en siete partidos la Serie de campeonato de 1988 ante los Dodgers de Orel Hershiser. Tiempo después, se apagaron las oportunidades de grandes cosas.

Oakland Athletics 1988-1992

Entre 1988 y 1992, Mark McGwire y Jose Canseco dispararon 331 jonrones para los Atléticos. Dennis Eckersley acumuló 230 salvados. Dave Stewart tuvo tres temporadas de 20 triunfos o más y Bob Welch tuvo una de 27 victorias. Sus abridores 1-2-3 se combinaron para 54 victorias en 1988, 59 en 1989 y 66 en 1990. ¿Cómo es posible que no estemos hablando ahora de la dinastía de los Atléticos de finales de los 80 y principios de los 90? Pregúntenle a Tom La Sorda, a Kirk Gibson, Orel Hershiser, Billy Hatcher y Lou Piniella. Oakland tenía los mejores equipos esos años, sin duda, pero fueron víctima del milagroso jonrón de Kirk Gibson en el Juego 1 de la Serie Mundial de 1988, que los apagó en el resto de la Serie. En 1990, eran considerados ultra favoritos frente a los Cincinnati Reds, al punto que muy pocos expertos vaticinaban que la Serie llegaría siquiera al sexto juego. Y así fue. Pero fue Cincinnati con Billy Hatcher bateando horrores y los 'Nasty Boys' cerrando los juegos en banda los que barrieron sorpresivamente a los Atléticos.

Atlanta Braves 1991-1999

Los Bravos llegaron últimos en la División Oeste de la Liga Nacional en 1990. Últimos. Al año siguiente, estaban en la Serie Mundial. Un cuerpo de pitcheo joven encabezado por Tom Glavine y John Smoltz se solidificó a mitad de la década con la adición de Greg Maddux para formar una de las mejores rotaciones de la historia, como lo confirma la exaltación de ese trío al Salón de la Fama. Además, su alineación tuvo figuras del calibre de Chipper Jones, Andruw Jones, Javy Lopez y David Justice. Fueron lo suficiente buenos para ganar el banderín de su división en 14 ocasiones de 1991 a 2005 y para llegar en cinco ocasiones (91, 92, 95, 96 y 98) a la Serie Mundial. Pero solo la ganaron en 1995 frente a otra dinastía fallida, los Cleveland Indians.

Cleveland Indians 1995-2001

Una alineación que llegó a tener a varios de los grandes jugadores de la época como Manny Ramírez, Albert Belle, Carlos Baerga, Jim Thome, Kenny Lofton, Sandy Alomar y Omar Vizquel nunca levantó un trofeo de la Serie Mundial. Ni siquiera al traer a pasados héroes de octubre como Orel Hershiser y Roberto Alomar les fue de ayuda. Los Indios llegaron a la Serie Mundial de 1995 y perdieron en seis partidos ante los Bravos, regresaron en 1997, cayendo ante los Marlins en el recordado séptimo juego del hit de Edgardo Rentería. Inclusive después de ese momento, había esperanzas de que ganarían por primera vez desde 1948, porque el núcleo no solo seguía intacto, sino que reunía la familia Alomar en Cleveland. Tenían de todo: juventud, defensiva, velocidad, poder, pitcheo abridor y de relevo, pero no han vuelto a acercarse al Clásico de octubre desde ese revés ante los Marlins.

Los Angeles Dodgers 2013-2019

Los Dodgers reunieron uno de los mejores equipos de la década de 2010 y son favoritos para ganarlo todo en 2020. Clayton Kershaw ha ganado tres premios Cy Young con una efectividad de 2.19 durante ese periodo. Sus rotaciones han sido más que decentes, con nombres como Zach Greinke, Hyun-Jin Ryu, Walker Buehler y Yu Darvish en apoyo de Kershaw, y Kenley Jensen, uno de los mejores cerradores del juego en el bullpen. Su alineación ha tenido talento de sobra, desde Andre Ehtier y Adrián González hasta Cody Bellinger y Cory Seager. Fuera de las excusas del robo de señales, nadie puede explicarse como los Dodgers no han roto ya la sequía de tres décadas sin ganar una Serie Mundial. Desde 2013, han perdido dos series mundiales, dos series de campeonato y tres series divisionales. ¿Romperán el maleficio en 2020? Puede que sí. Habrá que esperar a que comience la temporada.